El condado keniano de Murang’a ha dado un paso prometedor al implementar un marco de políticas diseñado para fortalecer la agroecología a nivel local. Tres factores clave han contribuido a su éxito: la creación de coaliciones, la alineación con las prioridades del gobierno y el aprovechamiento de las sinergias con otros sectores. Estos elementos pueden servir de inspiración para movimientos agroecológicos en Kenia, África Oriental y más allá.
La Política y Ley de Agroecología de Murang’a surgieron de un proceso de construcción de coaliciones, alineación con las prioridades del gobierno y aprovechamiento de sinergias con otros sectores.
¿Alguna vez has probado un aguacate de África? Si es así, es probable que hayas disfrutado uno de los principales productos de exportación de Murang’a. Este condado, uno de los 47 de Kenia, está situado cerca de Nairobi y es considerado el granero de la capital. La agricultura es la actividad económica principal, proporcionando empleo al 57% de la población, y los aguacates son uno de sus cultivos comerciales más importantes. Sin embargo, Murang’a no es famoso solo por sus aguacates; también es un pionero en la creación de políticas agroecológicas.
En marzo de 2023, se aprobó oficialmente la histórica Política y Ley de Agroecología de Murang’a, con vigencia para el período 2022-2032. Este marco tiene como objetivo brindar un apoyo político firme y sostenible a los/as agricultores/as agroecológicos/as, así como a las cadenas de valor y los mercados. Las medidas están alineadas con los 13 principios de la agroecología, y se enfocan en la diversificación económica, los valores sociales y las dietas, así como en la salud del suelo, como vías para transformar las prácticas agrícolas e incrementar la producción de productos agroecológicos.
Un sistema alimentario en crisis
¿Cómo llegamos a este punto? Durante décadas, los/as agricultores/as de Murang’a han enfrentado grandes dificultades para mantener la producción y la productividad agrícola. Factores como los patrones climáticos impredecibles, la presión de plagas y enfermedades, las significativas pérdidas postcosecha, la degradación del suelo y la reducción de tierras disponibles llevaron a muchos/as pequeños/as agricultores/as a adoptar prácticas insostenibles, como el uso intensivo de fertilizantes y pesticidas químicos. A esto se sumó el aumento en los precios de los insumos, lo que incrementó la presión financiera, y la preferencia por los cultivos comerciales desplazó la producción de alimentos para el consumo doméstico.
Además, la situación se agravaba por problemas estructurales como una infraestructura de transporte deficiente, sistemas de comercialización poco efectivos, escasa agregación de valor a los productos agrícolas (por ejemplo, la falta de procesamiento local antes de la exportación), mercados inciertos y regímenes fiscales desfavorables. Como resultado, a pesar de la intensa actividad agrícola en el condado, la pobreza seguía siendo una constante. Hoy en día, se estima que el 23% de la población del condado vive en pobreza alimentaria, y el 19% de los niños y niñas menores de cinco años sufren desnutrición crónica.
Ante esta realidad, era urgente tomar medidas. En 2021, un grupo de agricultores/as, organizaciones de la sociedad civil y representantes del gobierno local se unieron para buscar soluciones conjuntas. Este proceso fue impulsado por el Instituto de Cultura y Ecología (ICE), una ONG nacional que promueve la conservación ambiental y la gestión de recursos naturales mediante iniciativas comunitarias, en colaboración con Biovision, una organización que defiende alternativas más saludables y sostenibles frente a los sistemas alimentarios locales en crisis.
Tras un diálogo basado en la construcción de coaliciones, la alineación con las prioridades gubernamentales y el aprovechamiento de sinergias con otros sectores, la agroecología surgió rápidamente como una alternativa prometedora. Gracias a este enfoque estratégico, el gobierno de Murang’a mostró disposición para adoptar las recomendaciones y avanzar hacia un modelo agroecológico.

Alineación con los objetivos del condado
Bajo la iniciativa de ICE, se formó una coalición entre el gobierno del condado y varios grupos de interés a lo largo de la cadena de valor del sistema alimentario para promover el desarrollo del marco de política agroecológica. Esta colaboración se consolidó con la creación de la Plataforma Multisectorial de Agroecología de Murang’a (MSP), que reúne a 43 instituciones, incluyendo el gobierno del condado, organizaciones de la sociedad civil, universidades, asociaciones de agricultores y el sector privado. La Plataforma Multisectorial está diseñada para que cada miembro complemente el trabajo de los demás; por ejemplo, mientras unos apoyan a los/as agricultores/as en la diversificación de sus productos agroecológicos, otros se encargan de brindar apoyo en marketing.
Al comienzo del proceso, los participantes identificaron ‘puntos críticos’ que podrían motivar al gobierno del condado a apoyar la agroecología. Estos puntos incluyeron:
- Impactos climáticos en los sistemas alimentarios locales,
- Tendencias del mercado internacional que afectan al sector de exportación de alimentos, y
- Preocupaciones de salud pública.
Desafíos climáticos para los sistemas alimentarios locales
En los últimos años, los agricultores de Murang’a han experimentado rendimientos reducidos, patrones de lluvia erráticos y un incremento de plagas y enfermedades. Basándose en evidencia científica sobre los efectos del cambio climático en los patrones meteorológicos, los rangos de hábitat y las fechas de siembra, los actores de la sociedad civil en la coalición promovieron la adopción generalizada de prácticas agroecológicas para enfrentar estos problemas.
Este llamado a la acción coincidió con los esfuerzos del gobierno para combatir el cambio climático. En concreto, la Política de Agroecología de Murang’a reconoce que el cambio climático representa un riesgo para el sector agrícola del condado al “reducir la productividad de cultivos, rendimientos ganaderos y producción pesquera”, y concluye que el marco de política agroecológica “debería, por lo tanto, ser capaz de abordar algunas de estas deficiencias”.

Aprovechando las tendencias del mercado
Enfocar la atención en los mercados de exportación para cultivos comerciales producidos de manera agroecológica fue una estrategia clave para influir en el gobierno del condado. Gracias a los esfuerzos de la coalición multisectorial, las autoridades de Murang’a reconocieron oficialmente el valor de exportar productos agroecológicos a mercados internacionales, principalmente europeos.
Tomemos el caso de los aguacates como ejemplo: según cifras oficiales, las exportaciones de aguacates de Kenia crecieron de manera constante entre 2015 y 2019, con un aumento total del 96.9%. En 2019, la Unión Europea y el Reino Unido representaron el 42% de las exportaciones orgánicas de aguacate de Kenia. Existe un gran potencial para seguir aumentando las exportaciones de aguacates orgánicos al mercado europeo, lo que también contribuiría a la sostenibilidad local.
Este argumento económico fue fundamental para asegurar el apoyo del gobierno. Las autoridades del condado reconocieron la oportunidad de mejorar la posición de los aguacates de Murang’a en el mercado internacional mediante la adopción de esquemas y estándares de certificación para productos agroecológicos. La política vinculó la producción de aguacates con los “estándares de mercado nacionales e internacionales”, con el objetivo de que una mayor participación en el mercado de exportación garantice ingresos adecuados para los/as pequeños/as agricultores/as del condado.
Aún está por verse si los/as agricultores/as continuarán con la agricultura mixta o se enfocarán exclusivamente en los cultivos de exportación
Con la apertura de estos nuevos mercados, queda por ver si los/as agricultores/as mantendrán una agricultura diversificada en lugar de centrarse únicamente en cultivos para exportación. Se han implementado medidas para fomentar la producción local y de subsistencia cerca de los huertos de aguacates, con el fin de diversificar los riesgos y promover la diversificación. También se ha establecido una junta de supervisión para monitorear los impactos ambientales y sociales de la expansión de los mercados de exportación.
“Farmacias de Alimentos” para dietas más saludables
La agroecología no solo ayuda al medio ambiente, sino que también puede mejorar la salud pública. En los países con ingresos bajos y medios, los sistemas de salud enfrentan grandes retos, como el aumento de los gastos y la creciente carga de enfermedades no transmisibles (ENT), como enfermedades cardiovasculares, diabetes, enfermedades respiratorias crónicas y cáncer.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que una dieta poco saludable es una de las principales causas de las ENT. En Kenia, Murang’a está entre los condados con la mayor proporción de muertes relacionadas con estas enfermedades (hasta un 55%). El gobierno del condado ha identificado la salud pública como una de sus prioridades y planea ofrecer atención médica universal y seguro de salud a todos los residentes.
Este panorama ha permitido que la coalición de partes interesadas promueva las prácticas agroecológicas como una forma de producir y consumir alimentos más saludables y nutritivos, lo que también puede reducir los gastos en salud. La coalición ha iniciado un diálogo efectivo y continuo con los departamentos de salud y nutrición del condado, dando lugar a una idea innovadora: las ‘farmacias de alimentos’. Estas permitirán a los profesionales de la salud prescribir alimentos agroecológicos para tratar enfermedades relacionadas con el estilo de vida y prevenir futuras dolencias.
La iniciativa ha generado interés más allá de Murang’a, y en el futuro, los residentes de Nairobi también podrán recibir alimentos agroecológicos locales de Murang’a a través de estas ‘farmacias’.

Éxitos y aprendizajes
El marco de agroecología de Murang’a incluye una serie de medidas concretas, como la promoción de la agricultura de conservación, la capacitación de agricultores en compostaje de estiércol, la creación de una Junta de Desarrollo y Comercialización de Agroecología, y la formación de una unidad especializada en agricultura orgánica dentro del Departamento de Agricultura del condado.
Es fundamental que los/as agricultores/as sean el núcleo de cualquier proceso de formulación de políticas agroecológicas.
Un aspecto clave del marco es que asigna a la plataforma multisectorial la responsabilidad de seguir la fase de implementación, asegurando así una participación activa en el proceso. Además, un nuevo currículo adaptado a la agroecología para los proveedores de servicios de extensión actualizará a los funcionarios gubernamentales sobre el nuevo enfoque del condado.
Las lecciones aprendidas del proceso en Murang’a pueden servir de guía para otros/as profesionales y expertos/as en agroecología que buscan apoyo para políticas en sus propios países, ya sea a nivel nacional o subnacional. En primer lugar, los agricultores deben ser el pilar de cualquier proceso de formulación de políticas agroecológicas. En segundo lugar, una institución local líder (como ICE en el caso de Murang’a) puede ser crucial para definir y seguir una hoja de ruta clara, facilitando así las interacciones con las autoridades gubernamentales.
En tercer lugar, las asociaciones multisectoriales, al reunir una amplia gama de actores y expertos/as, son una herramienta poderosa para impulsar el cambio. Finalmente, un enfoque participativo antes, durante y después de la adopción de una política agroecológica es esencial para garantizar la propiedad continua, la implementación efectiva y resultados concretos a lo largo de la cadena de valor del sistema alimentario, desde la granja hasta la mesa.
También se presentaron desafíos, principalmente financieros. Como el proceso de Política de Agroecología de Murang’a fue el primero de su tipo, surgieron imprevistos durante su desarrollo y la implementación actual, requiriendo muchos más recursos de los previstos. Los actores involucrados jugaron un papel crucial al financiar partes de las actividades para cubrir las brechas financieras.
Por ejemplo, no hubo fondos disponibles para las reuniones multisectoriales planificadas, la creación de un currículo de agroecología o las visitas de aprendizaje para las personas interesadas. En lugar de esperar a que el gobierno financiara estas intervenciones, los miembros de la coalición decidieron financiar y organizar estas actividades para poner en marcha la transición agroecológica en Murang’a. Se espera que pronto se consiga apoyo financiero adicional para completar algunos aspectos críticos de la política, incluidos el desarrollo de una herramienta transparente de monitoreo, evaluación, informes y aprendizaje.
Creemos que el caso de Murang’a ofrece un modelo sólido para defensores e investigadores/as de la agroecología en todo el mundo sobre cómo posicionar la agroecología como una alternativa sostenible a los sistemas alimentarios industriales, mientras se garantiza el desarrollo económico y se apoya la salud pública. Esperamos que sirva de inspiración y guía para los movimientos agroecológicos globales.
Autores: Martin Muriuki es el director del Instituto para la Cultura y la Ecología (ICE). Faith Gikunda es la oficial de defensa, género y comunicaciones en ICE. Moritz Fegert es oficial de proyectos en Biovision. Contacto: info@icekenya.org.
Este artículo forma parte del número 1-2024: Políticas para la agroecología
