El sistema alimentario de África está fallando. La inseguridad alimentaria, la desnutrición, las enfermedades no transmisibles, los desastres ambientales, la erosión cultural, la disminución del acceso a alimentos y la inequidad en el sistema alimentario están en aumento.
Las políticas sobre el uso de la tierra, la gestión del agua, la soberanía de las semillas y el acceso al mercado deben complementarse y reforzarse mutuamente.
Narrativas engañosas, a menudo influenciadas por actores externos, están moldeando las decisiones políticas y resultan en políticas que no responden a las necesidades y realidades locales. Entre estas narrativas está la creencia de que África no puede alimentarse a sí misma sin agroquímicos y semillas modificadas genéticamente, que su agricultura debe adaptarse a las demandas del mercado, y que solo el conocimiento científico es válido.
Este problema se agrava por la incoherencia política, que produce estrategias fragmentadas e ineficaces. Los movimientos sociales también carecen de espacio político, lo que dificulta la acción desde la base y el cambio de políticas. Además, las soluciones innovadoras y las realidades locales a menudo se pasan por alto y no se reflejan adecuadamente en la formulación de políticas, generando una brecha entre lo que se plantea en las políticas y la realidad práctica.
Para contrarrestar esto, creo que debemos adoptar las siguientes cinco estrategias de defensa política para asegurar un sistema alimentario coherente y amplio para África:
- Definir las necesidades del sistema alimentario de África y cómo alcanzarlas. Es fundamental promover conceptos y valores como la agroecología, la soberanía alimentaria y la biodiversidad para construir un sistema alimentario sostenible, justo y resiliente en África. Esta visión debe guiar las reformas políticas, las inversiones en agricultura sostenible y el apoyo a la economía alimentaria local. Es crucial crear espacios para el diálogo y la colaboración entre las partes interesadas, asegurando que esta visión sea práctica y aspiracional.
- Cuestionar el enfoque actual del sistema alimentario de África. Es importante evaluar las políticas y prácticas alimentarias vigentes para identificar y criticar sus debilidades en términos de soberanía alimentaria, sostenibilidad, acceso equitativo y otros valores clave
- Proponer políticas alimentarias y agrícolas coherentes e integradas. Necesitamos diseñar propuestas políticas específicas, basadas en evidencia, que aborden el uso de la tierra, la gestión del agua, la soberanía de las semillas y el acceso al mercado de manera integrada. Estas políticas deben apoyarse mutuamente. Es esencial promover medidas y mecanismos que apoyen a los/as pequeños/as productores/as, impulsen la agroecología y protejan a los/as trabajadores/as del sistema alimentario. Además, es necesario fomentar la colaboración intersectorial para mejorar la coherencia y efectividad de las políticas.
- Organizar, hacer campaña y lobbying para reformar el sistema alimentario de África. Para influir en las políticas y en la opinión pública, debemos participar en campañas, redactar documentos de política, realizar investigaciones y trabajar con los medios de comunicación. Esto requiere objetivos claros, tácticas definidas y la participación de una amplia coalición de productores/as, organizaciones de la sociedad civil, académicos/as y consumidores/as.
- Construir un movimiento alimentario africano diverso e inclusivo. Fomentar un movimiento alimentario que incluya a personas de todos los sectores del sistema alimentario implica crear espacios para compartir experiencias y colaborar en objetivos comunes. Debemos invertir en el desarrollo de liderazgo, capacitación y fortalecimiento de redes, empoderando a las personas y organizaciones. Al promover valores de solidaridad, equidad y justicia dentro del movimiento, podemos garantizar que esté impulsado por las necesidades y aspiraciones de las comunidades, convirtiéndolo en una fuerza colectiva y transformadora.
Estas estrategias deben aplicarse a nivel local, nacional y continental. Es crucial incluir múltiples voces, especialmente las de pequeños productores, mujeres y grupos marginalizados, así como funcionarios gubernamentales, académicos/as y miembros de la comunidad, para que las políticas sean inclusivas y representativas de todos los acotresinteresados y para promover un cambio significativo en la política alimentaria.

Autor: Million Belay es el coordinador general de la Alianza por la Soberanía Alimentaria en África (AFSA) y miembro del Panel Internacional de Expertos en Sistemas Alimentarios Sostenibles (IPES-Food). Contacto: millionbelay@gmail.com
Este artículo forma parte del número 1-2024: Políticas para la agroecología
