Después del golpe de Estado en Brasil en 2016 y el ascenso de la ultraderecha en 2018, los espacios oficiales de gobernanza participativa a nivel federal fueron desmantelados. En este escenario político hostil, la Articulación Nacional de Agroecología (ANA) buscó reposicionarse políticamente para mantener un papel proactivo en el ámbito de las políticas públicas. En 2020, ANA tomó la decisión estratégica de centrar su incidencia política en la agroecología a nivel local, lo que sentó las bases para una campaña efectiva en torno a las elecciones estatales y federales de 2022. En este texto, ANA comparte algunas de sus lecciones aprendidas.
Mapeo de políticas locales existentes
El punto de partida de cualquier acción y campaña impulsada por ANA es la sistematización de lo que ya existe. Así, en 2020, ANA identificó algunas políticas municipales y estatales que apoyaban la agroecología y promovían la soberanía y seguridad alimentaria y nutricional. El objetivo era fomentar el intercambio de experiencias sobre cómo se crearon e implementaron estas políticas subnacionales, reflexionar sobre sus resultados y desafíos, y estimular la incidencia local.
Este esfuerzo fue muy relevante, ya que, a pesar de la abundancia de propuestas y de la experiencia en la implementación de políticas locales, no existía un intercambio sistemático de conocimientos entre estas iniciativas. A partir de este diagnóstico, ANA lanzó la campaña «Agroecología en las Elecciones» en 2020, que incluyó una encuesta con la participación de 34 investigadores/as de los 26 estados de Brasil, vinculados a redes de agroecología a nivel estatal.
A través de la encuesta, se descubrieron más de 700 políticas públicas relacionadas con distintas partes del sistema alimentario en 531 municipios. Estás políticas abracan desde la protección de derechos territoriales (incluyendo un programa municipal de reforma agraria e iniciativas para recuperar variedades criollas de cultivos tradicionales en tierras indígenas) hasta la producción (por ejemplo, el apoyo a grupos de mujeres productoras), el procesamiento o transformación (ej. programas para cumplir con la legislación sanitaria y destinación de espacios para almacenamiento y procesamiento de alimentos), distribución (incluyendo apoyo a ferias, programas de compras institucionales, y monedas y vales sociales), y manejo de los desechos (sistemas de saneamiento ecológico y programas de recolección y compostaje de residuos, por ejemplo).

Con base en esta encuesta nacional, ANA publicó «Municipios Agroecológicos y Políticas para el Futuro«, un documento que proporciona un resumen de los principales resultados y detalles de algunas políticas. Posteriormente, se redactó un modelo de carta de compromiso, que presentó 36 propuestas políticas organizadas en 13 campos temáticos dentro de un mapa interactivo.
Este documento fue debatido con candidatos/as a alcaldes y concejales de todo el país, y a través de un esfuerzo nacional se lograron 1,238 firmas de apoyo para las elecciones municipales de 2020 (de los cuales el 14.4% fueron elegidos/as). Varios de ellos/as incluyeron las propuestas en sus programas, mostrando el impacto pedagógico de este proceso.
Elaboración de políticas municipales después de las elecciones
En mayo de 2021, ANA lanzó una campaña de incidencia de 10 meses para asegurar que los compromisos asumidos durante el período electoral se cumplieran. Los/as organizadores/as locales de ANA estuvieron activos/as en 39 municipios distribuidos en los 26 estados del país. Se celebraron reuniones nacionales en línea cada dos meses para monitorear resultados y compartir aprendizajes.
Organizadores locales de la ANA estuvieron activos en 39 municipios de los 26 estados del país
Un resultado directo fue la elaboración de diez políticas municipales de agroecología, planes u otros instrumentos legales. Por ejemplo, en la región de Borborema, en el estado de Paraíba, se establecieron conexiones entre diferentes departamentos municipales de agricultura para la adquisición y distribución de semillas criollas a familias agrícolas. Aunque la aprobación de esta y muchas otras leyes no garantiza su implementación, sí representa un avance en la apertura de canales de diálogo entre la sociedad civil y los municipios.

Al final de la campaña, ANA lanzó un nuevo mapa en línea que destaca 59 políticas municipales en en diferentes etapas del ciclo de implementación, como forma de compartir lecciones e inspirar futuras acciones. También se crearon y difundieron herramientas de comunicación, como folletos educativos y videos animados.
El éxito en las campañas municipales motivó a las organizaciones a emprender una nueva campaña para las elecciones estatales y federales de 2022.
Este éxito motivó a organizaciones y redes de todo el país a emprender una nueva campaña para las elecciones estatales y federales de 2022. A nivel federal, había esperanza de que Lula fuera reelegido como presidente y que candidaturas progresistas fueran votadas en el Congreso y Senado federales. El mismo desafío se planteaba en los estados. La ANA supo aprovechar esta oportunidad estratégica para proyectar la agenda agroecológica de lo local hacia el debate electoral nacional.
Al final de la campaña, ANA lanzó un nuevo mapa en línea que destaca 59 políticas municipales en diferentes etapas del ciclo de implementación, como forma de compartir.
Agroecología en las elecciones estatales y federales de 2022
ANA lanzó su campaña ‘Agroecología en las Elecciones de 2022’ en un contexto de amplia polarización en la sociedad brasileña. El primer paso consistió en dirigirse a las candidaturas estatales y federales con una nueva propuesta de carta de compromiso. El documento, elaborado con contribuciones de grupos de trabajo y colectivos de ANA, así como de las redes regionales de agroecología, presenta un conjunto de propuestas de políticas para la agroecología. La lista de candidatos/as que se comprometieron con estas propuestas se actualizaba semanalmente en el sitio web de ANA.
En el ámbito de las políticas federales, ANA estableció alianzas con universidades en Rio Grande do Sul, Río de Janeiro y Berlín para llevar a cabo una investigación para una publicación conjunta sobre el establecimiento y posterior desmantelamiento de políticas federales para apoyar la agroecología y la soberanía y seguridad alimentaria y nutricional.
En el área de las políticas estatales, un equipo de investigación y movilización realizó un estudio de las acciones, políticas, programas y legislaciones relacionadas con la agroecología y la soberanía y seguridad alimentaria y nutricional en los 26 estados del país. En el transcurso de dos meses, se identificaron y resumieron 487 políticas estatales en un nuevo mapa en línea (online map). La encuesta también dio lugar a una serie de materiales de comunicación (incluidos artículos, pódcast y tarjetas para redes sociales) y a una publicación que analiza las políticas estatales en el contexto de la carta de compromiso de ANA.

El siguiente paso en la campaña implicó acciones de incidencia directa con los y las candidatas estatales. Para ello, las organizaciones locales organizaron eventos públicos y actividades con las candidaturas más progresistas. Estos eventos consistieron en ferias agroecológicas, almuerzos, puestos, debates públicos, caminatas, caravanas y otras acciones creativas, tanto en vivo como virtuales. Actores locales fueron movilizados para organizar estos eventos, que sirvieron para fortalecer las redes de agroecología en muchos estados.
Más del 10% de las candidaturas electas se comprometieron explícitamente a fortalecer la agroecología.
Como resultado directo de estas acciones combinadas, se recogieron 694 firmas de apoyo a la carta de compromiso de ANA para las elecciones de 2022. De los/as candidatos/as que firmaron, 156 fueron elegidos/as en el distrito federal y en 21 estados: un senador y 64 diputados/as federales a nivel federal, y cinco gobernadores/as y 86 diputados/as a nivel estatal. Esto significa que más del 10% de las candidaturas electas firmaron un compromiso con el fortalecimiento de la agroecología, un resultado impresionante del trabajo de incidencia de ANA.
Lecciones y desafíos
ANA ha aprendido muchas lecciones de estas experiencias; una de ellas es la importancia de identificar y visibilizar las políticas locales existentes. Esta estrategia ayudó a crear una agenda con propuestas consistentes en medidas viables que ya se habían probado con éxito en el país.
El intercambio nacional de estrategias y acciones locales trajo enormes beneficios en términos de compartir aprendizajes e inspiración. Para los equipos organizadores, el análisis proporcionado por la campaña de incidencia también fue un recurso importante para monitorear y evaluar los resultados de sus acciones. Este análisis desempeñó un papel fundamental en la democratización y ampliación del alcance de los conocimientos generados dentro de las redes y organizaciones del movimiento agroecológico.
La promoción de la comunicación desde los territorios, que otorgó visibilidad nacional a referentes, iniciativas y realidades locales muy concretas, ha sido muy poderosa. La estrategia de comunicación de ANA desempeñó un papel importante en la difusión del conocimiento sobre la realidad de la agroecología, sus desafíos y propuestas a audiencias cada vez más amplias. De esta manera, ANA contribuye a confrontar la hegemonía ideológica del agronegocio.
Sin embargo, persisten muchos desafíos. Uno de los más grandes está relacionado con la escala y el alcance del trabajo de ANA, dado el tamaño de Brasil, que cuenta con más de 5,000 municipios. Por un lado, las acciones en municipios piloto tienen el potencial de generar ejemplos, aprendizajes e inspiración; pero por otro, la capacidad para llegar a una mayor parte de la población e influir de manera más decisiva en los resultados electorales sigue siendo limitada.
A pesar de los grandes esfuerzos y los importantes logros de la campaña, los/as parlamentarios/as y responsables políticos comprometidos/as con la agroecología aún constituyen una pequeña minoría en el país. Superar este obstáculo requeriría recursos significativamente mayores de los que ANA ha podido asegurar hasta ahora. Estrategias como la organización de grandes encuentros y la movilización de equipos a través de diferentes territorios podrían ampliar el alcance del movimiento agroecológico y fortalecer la movilización popular en defensa de sus propuestas. Sin embargo, estas actividades resultan muy costosas, considerando las dimensiones de Brasil.
Otro desafío radica en que la incidencia política de ANA ha dependido mayormente de comunicadores en organizaciones de la sociedad civil, las cuales enfrentan actualmente restricciones presupuestarias, lo que dificulta la contratación. Es complicado disputar narrativas cuando no se cuenta con los recursos suficientes para desarrollar y proyectar alternativas.

Visiones para el futuro
Con la elección de Lula para un tercer mandato presidencial y la restauración de un ambiente democrático en Brasil, se han reabierto los espacios de diálogo institucional entre el Estado y la sociedad civil. ANA ha buscado ocupar estos espacios y retomar su papel en la incidencia política a nivel federal.
Sin embargo, es importante destacar que estos espacios están en constante disputa, y las políticas por las que luchamos no siempre avanzan al ritmo deseado. Vale la pena recordar que, en las mismas elecciones donde Lula fue electo, el país también eligió el parlamento federal más conservador en décadas. Además, Brasil cuenta ahora con la mayor bancada ruralista de su historia, alineada con los intereses del agronegocio y los grandes latifundios. Esta realidad, evidentemente, afecta el avance de las agendas progresistas.
Este escenario subraya la importancia de una acción descentralizada desde las bases, en los territorios y municipios. En este sentido, ANA ha trabajado arduamente para mantener vivas las movilizaciones locales. En 2024, año de elecciones municipales en Brasil, se ha lanzado una nueva edición de la iniciativa ‘Agroecología en las Elecciones’, con acciones planificadas para la antesala de los comicios en octubre.
Entre los retos más grandes para esta nueva fase está la necesidad de llevar a cabo acciones de incidencia política de manera coordinada y sinérgica, fomentando flujos de información y una integración efectiva entre los diferentes niveles, lo que podría aumentar el impacto de las políticas públicas.
Autoras: Flavia Londres, Viviane Brochardt y Morgana Maselli son miembros de la Secretaría Ejecutiva de la Articulación Nacional de Agroecología (ANA). Contacto: flondres@gmail.com
Este artículo forma parte del número 1-2024: Políticas para la agroecología
