abril 14, 2025 | Indira Raimberdieva | Issue 2 Cultivando salud

El potencial de bienestar que ofrece el caballo indígena kirguís

El caballo indígena kirguís, una raza única adaptada a los ecosistemas montañosos, fue durante siglos un aliado estratégico para las comunidades nómadas en prácticas agroecológicas. Sin embargo, desde la década de 1950, su presencia ha disminuido drásticamente. Esta especie no solo aporta beneficios en términos ecológicos, económicos y de seguridad alimentaria, sino que también desempeña un papel fundamental en la cultura, el conocimiento y la salud. La recuperación del caballo indígena kirguís podría ser clave para el futuro de Kirguistán, al permitirle enfrentar de forma más resiliente los grandes desafíos globales. No obstante, este proceso requiere mucho más que políticas agrícolas adecuadas; implica, sobre todo, una transformación de la cosmovisión que implique un retorno a una visión integral del bienestar humano en relación a la naturaleza. Esta perspectiva puede abrir nuevas posibilidades para aprovechar el potencial de los animales originarios como apoyo a una ganadería más sostenible, y para mejorar tanto la salud ecológica como la humana en muchos territorios.

El declive del caballo kirguís y por qué es relevante

El caballo kirguís tiene su origen en los equinos criados por el pueblo kirguís hace aproximadamente 4.000 años. Su crianza comenzó a destacar en el siglo XIX, cuando la entonces República Kirguisa fortaleció sus vínculos con Rusia tras importantes cambios geopolíticos en Asia Central. En 1879 se fundó, con apoyo ruso, el primer criadero nacional. Durante la era soviética, la cría de caballos se orientó principalmente hacia la producción de carne y el abastecimiento de unidades militares.

El deterioro significativo de la población de caballos kirguises comenzó a finales de los años cincuenta, tras la Segunda Guerra Mundial, cuando el gobierno soviético redirigió su atención hacia los deportes ecuestres al estilo europeo. Se implementó entonces un programa de cruzamiento, en el que se mezclaron caballos kirguises tradicionales con ejemplares pura sangre rusos y árabes, con el fin de mejorar su “tamaño” y “rendimiento”. Así surgió, a mediados de los años cincuenta, la raza Novokyrgyz, pensada principalmente para competencias en pista. Como consecuencia, el uso cotidiano del caballo tradicional fue desapareciendo, en parte porque la población local fue convencida de que ya no era rentable ni tenía valor. Otro factor clave en su desaparición fue la introducción de la aviación agrícola durante el periodo soviético, que redujo considerablemente la necesidad de transportar ganado a larga distancia a lomo de caballo.

La República Kirguisa en un vistazo

Kirguistán (oficialmente, la República Kirguisa) es un país de Asia Central conocido por sus imponentes montañas, su rica cultura y sus tradiciones nómadas. Su territorio abarca aproximadamente 199,951 kilómetros cuadrados y cuenta con una población de 6.7 millones de personas. Es un país predominantemente montañoso: cerca del 90 % de su superficie se encuentra a más de 1,500 metros sobre el nivel del mar. La economía se basa principalmente en la agricultura, la energía hidroeléctrica, la minería (especialmente de oro y carbón) y el turismo. La histórica Ruta de la Seda, que atravesaba su territorio, ha dejado una huella profunda en la historia del país. Kirguistán se destaca por su vibrante cultura nómada, sus oficios artesanales tradicionales y el famoso relato épico oral de “Manás”. Antes de alcanzar su independencia en 1991, el país formaba parte de la Unión Soviética.

En el pasado, el número total de caballos kirguises, que se extendían desde los montes Urales hasta el sistema montañoso de Altái, en Eurasia, llegaba a los cuatro millones. Hoy en día, algunas estimaciones sugieren que solo quedan entre 3,000 y 5,000 caballos kirguises, dispersos en regiones montañosas remotas de Kirguistán. El desplazamiento y la pérdida de estos caballos ha traído consigo la desaparición de conocimientos tradicionales y de la cultura nómada de cría equina. Esto, a su vez, ha provocado un declive en las economías y la logística nómadas, así como alteraciones en los equilibrios de los ecosistemas montañosos.

Caballos de la manada experimental GHC (pastos).
Caballos de la manada experimental de Golden Hoof Collaborative. Foto: Aibek Baimbetov

Revitalizar al caballo kirguís: un enfoque integral

Los pueblos nómadas siempre han considerado a sus caballos como un reflejo de su propia existencia en la naturaleza (ver Diagrama 1). Por eso, cuando en 2018 decidimos impulsar la revitalización de la cría del caballo kirguís entre los pueblos nómadas de las cordilleras del Pamir, Tian Shan y Sayan-Altái, teníamos claro que no queríamos convertirnos en un proyecto más, fragmentado y sin impacto real en las comunidades locales. Nuestro objetivo era aplicar un enfoque sistemático e integral, que tuviera en cuenta todos los posibles roles del caballo indígena en el entorno, y que fuera más allá de verlo simplemente como un animal de trabajo agrícola. Este enfoque debía alinearse de manera profunda con las tradiciones de las comunidades nómadas kirguisas.

Diagrama 1: El caballo kirguís en relación con la vida de las comunidades nómadas, con el núcleo espiritual en el corazón de la gráfica.
Diagrama 1: El caballo kirguís en relación con la vida de las comunidades nómadas, con el núcleo espiritual en el corazón de la gráfica.

Al combinar nuestro propio marco del “núcleo spiritual” (Diagrama 1) con la teoría holística, pudimos identificar aspectos y roles previamente desconocidos del caballo indígena kirguís. Además, nos ayudó a detectar graves omisiones y vacíos en las políticas relacionadas con la cría de ganado indígena a todos los niveles posibles. Nuestro análisis dio como resultado una hoja de ruta integral para la investigación y revitalización del caballo kirguís indígena.

Una línea de caballos kirguises de pura raza

Entre 2018 y 2024, nuestro equipo estableció una manada experimental con el fin de desarrollar una línea moderna de caballos kirguises autóctonos de pura raza. Primero, identificamos poblaciones existentes de caballos kirguises en tres regiones de Kirguistán y realizamos análisis genéticos de los caballos seleccionados. Adquirimos una manada de 24 caballos autóctonos genéticamente verificados, que fueron criados en dos fincas de gran altitud durante un período de cuatro años. En 2024, nació la primera generación de pura raza (los descendientes de los primeros descendientes de la manada experimental inicial) y comenzó la cría selectiva oficial. Necesitamos producir al menos tres generaciones más para que nuestro stock experimental obtenga oficialmente el estatus de «línea moderna». Solo entonces podremos emitir certificados de linaje genético para cada caballo nacido en nuestra finca.

También hemos iniciado un proceso de cabildeo para motivar al gobierno a establecer un estatus especial para las fincas que crían especies animales nativas y contribuyen a la preservación de la biodiversidad local. Este estatus nos proporcionaría un sistema de apoyo con tierras estatales para cultivar forraje, acceso adicional a pastizales y otros recursos y servicios. El ministerio y el parlamento aún no han tomado una decisión.

En los primeros años, la manada fue mantenida y desarrollada en la finca estatal de cría de caballos. Desde 2024, la manada experimental vive en las fincas de dos familias con tradición en la cría de caballos, en el pueblo de gran altitud de Taldy-Bulak, en la provincia de Talas. El pueblo es geográficamente ideal para este propósito y tiene raíces profundas en las tradiciones de cría nómada de caballos. La manada es gestionada por un equipo de seis personas que incluye a un genetista, un tecnólogo en ganadería, dos criadores contradución en la cría de caballos, un veterinario y un especialista en agricultura orgánica.

Aumento del interés

El interés de las comunidades locales está creciendo exponencialmente, ya que estos caballos superan ampliamente a otras razas en cuanto a fertilidad, supervivencia en zonas montañosas, resistencia, adaptación ecológica al entorno y costos de cría. Los criadores profesionales de caballos de comunidades cercanas también están mostrando interés en adquirir estos caballos hermosos y únicos tanto para labores de pastoreo como para cría.

Los nómadas siempre han considerado a sus caballos como reflejos de su propia existencia en la naturaleza.

Las yeguas kirguisas autóctonas también producen una excelente leche, que, según las mujeres dedicadas a la producción láctea, es mucho más rica y nutritiva que la leche de caballos comunes. La utilizan para producir “kumis”, una bebida fermentada única que fortalece el sistema inmunológico. Las cualidades especiales de los productos lácteos de este caballo también han sido confirmadas por una serie de estudios científicos realizados por nuestro socio, la Facultad de Medicina Veterinaria de la Universidad Kirguisa-Turca. A partir de esto, hemos desarrollado un programa titulado “Un Animal, Todos los Productos” (en contraste con la experiencia japonesa de especialización mediante el pograma “Un Pueblo, Un Producto”). El objetivo es desarrollar y promover todos los productos y servicios ecológica y económicamente viables derivados del caballo autóctono como una forma de mejorar las oportunidades económicas y la seguridad alimentaria para las comunidades ganaderas locales.

También hemos enfrentado varios desafíos, siendo el más significativo la obtención de suficiente forraje para la manada. Ha habido años en los que los precios del forraje (tanto pasto como grano) han sido exorbitantes debido a sequías y la entrada de exportadores intermediarios en el mercado de forraje. La segunda dificultad ha sido la falta de atención en la política agrícola del estado hacia la ganadería autóctona. Actualmente estamos realizando esfuerzos de cabildeo para cambiar esta situación. El tercer desafío que hemos encontrado está relacionado con la inestabilidad financiera y nuestro pequeño equipo. Proyectos como el nuestro, que involucran actividades a largo plazo como la observación científica y la restauración de biodiversidad, requieren equipos más grandes y financiamiento a largo plazo.

Caballos de la manada experimental GHC (granja).
Caballos de la manada experimental. Foto: Indira Raimberdieva

El gran potencial del caballo kirguís

Después de seis años de investigación con comunidades nómadas, podemos afirmar con confianza el inmenso potencial del caballo autóctono kirguís. A continuación, presentamos algunos de los ejemplos más destacables:

Salud mental: Descubrimos que las personas de las comunidades locales con tradiciones de cría de caballos de larga data muestran una notable resiliencia psicológica y temperamentos tranquilos. El caballo autóctono kirguís posee cualidades únicas que lo hacen muy adecuado para la terapia equina. Estas cualidades incluyen su anatomía —cuello corto, espalda ancha, estatura baja y cascos estables—, su marcha cómoda y reconfortante de «paso», y su empatía, inteligencia y ternura hacia las personas. Las personas que viven en grandes ciudades pueden encontrar sanación frente al estrés de la vida moderna a través de sus interacciones con estos caballos, y lo mismo ocurre con quienes experimentan incomodidad frente a la degradación ambiental global y el cambio climático.

Salud cultural: El caballo juega un rol espiritual y cultural fundamental en la vida del pueblo kirguís. La relación de los pueblos nómadas con sus caballos, inculcada desde la infancia a través de tradiciones y rituales, sirve esencialmente como un modelo para las relaciones ecológicamente responsables entre las personas y la naturaleza en su conjunto. Además, el conocimiento tradicional relacionado con la cría, tratamiento y cuidado de los caballos, así como con el manejo del ganado en general, asombra incluso a especialistas y expertos experimentados en genética, medicina veterinaria y ganadería. De hecho, el sistema tradicional de codificar, almacenar y transmitir una conciencia ecológica específica a las nuevas generaciones puede representar el mayor potencial del caballo para la humanidad moderna. Este sistema podría convertirse simultáneamente en una especialidad nacional y ampliar las oportunidades de actividades económicas ambientalmente seguras en Kirguistán.

Salud biofísica: La singular gama de cualidades físicas del caballo autóctono kirguís le permite prosperar en las extremas condiciones de gran altitud. Gracias a estas cualidades, los caballos son un medio confiable de transporte durante las migraciones y resultan especialmente adecuados para la cría. También están surgiendo hallazgos sobre el alto nivel de resistencia al estrés de los caballos y su capacidad para mejorarlas condiciones del agua, la flora, la fauna y el aire. Por último, las pruebas sobre las cualidades inmunomoduladoras de la carne y los productos lácteos de nuestra manada (incluido el “kumis”) han comenzado a arrojar resultados pometedores. Estas características biofísicas serán, sin duda, clave para responder a los desafíos globales, especialmente la degradación ambiental, el cambio climático y la creciente inseguridad alimentaria.

Salud socioeconómica: Los productos del caballo también tienen un gran potencial para los sectores alimentario y recreativo de la economía. Aunque actualmente están por detrás de los caballos de raza importados en términos de productividad, la calidad y la rentabilidad de los productos de los caballos kirguises autóctonos son considerablemente superiores. Una condición importante para alcanzar este potencial socioeconómico es la regulación de estos productos de acuerdo con sus impactos ambientales. Por ejemplo, el turismo ecuestre y la terapia equina podrían convertirse en importantes vías de actividad económica en Kirguistán sin generar una pesada carga ecológica.

Recomendaciones y mirada al futuro

El caballo kirguís autóctono desempeña claramente un papel único en la salud espiritual y mental de las personas: contribuye a la formación de identidades integrales y al desarrollo de la conciencia ecológica, influye positivamente en todos los elementos del entorno natural, y ocupa un lugar significativo en el abastecimiento material y la seguridad alimentaria de las comunidades locales. Aunque nuestra investigación y trabajo sobre la recuperación del caballo aún continúa, los resultados preliminares de nuestras actividades nos llenan de esperanza.

El sistema tradicional de codificación, almacenamiento y transmisión de una conciencia ecológica específica a las nuevas generaciones puede representar el mayor potencial del caballo para la humanidad.

Nuestro objetivo estratégico a largo plazo es mejorar la ganadería en Kirguistán aprovechando el potencial de los animales autóctonos para responder a los desafíos globales. Actualmente estamos trabajando para establecer nuestra propia finca modelo de ganadería autóctona y esperamos obtener un estatus preferencial del Ministerio de Agricultura. En los próximos diez años, junto con las comunidades de altura con profundas raíces históricas en la ganadería nómada, desarrollaremos un modelo para la optimización integral de la ganadería a nivel local y luego nacional. Si este modelo demuestra ser viable, podría servir como buena práctica y conocimiento para comunidades nómadas de otros países que enfrenten desafíos similares, como las de las montañas del Pamir, Tien Shan y Sayan-Altai, así como de otros países.

Se considera que el desarrollo posterior de políticas sólidas e integrales en cada uno de los sectores mencionados llevará a la creación de un sistema agrícola eficaz para Kirguistán. El pensamiento fragmentado es el factor destructivo fundamental en la sociedad moderna. Creemos que la continuación de la investigación y la revitalización práctica e integral de los animales autóctonos de diversas regiones impulsará mayores esfuerzos orientados a armonizar las relaciones entre la naturaleza, los seres humanos y la cultura, dando un paso significativo hacia el bienestar de todos y todas.


Autora: Indira Raimberdieva proviene del linaje ancestral del pueblo Saruu, que históricamente habitó la región de Talas en la República Kirguisa. Coordina el Golden Hoof Collaborative (GHC), que une varias organizaciones y expertas/os de campos relacionados con la agroecología. Indira también es directora del Peace Building Center, la organización líder del GHC. Contacto: pbc.kyrgyzstan@gmail.com

Documentales sobre la revitalización del caballo kirguís:
El caballo Volador
El Pura Raza

Este artículo forma parte del número 2-2025: Cultivando la salud y la sanación