2025 | Samson L. Luari and Daniel M. Kobei | Issue 2 Cultivando salud

Guardianes de la vida: Cómo el pueblo Ogiek en Kenia está revitalizando prácticas ancestrales

La palabra ‘Ogiek’ significa ‘guardianes de la flora y la fauna’. De manera acorde, el pueblo Ogiek de Kenia ha dependido durante mucho tiempo de las prácticas tradicionales de caza y recolección como su principal medio de subsistencia. Esta comunidad, al igual que muchos otros pueblos indígenas, ha enfrentado importantes desafíos a lo largo de los años, como el desalojo de sus tierras ancestrales, los cambios en las políticas gubernamentales, las soluciones impuestas para el cambio climático y la conservación, la agricultura comercial y la erosión del conocimiento tradicional.

A pesar de estos desafíos, las personas Ogiek han encontrado una solución transformadora a través de la agroecología, un enfoque agrícola que prioriza prácticas sostenibles, ecológicas y culturalmente apropiadas. La agroecología no solo ha servido para preservar el conocimiento tradicional, sino que también ha jugado un papel crucial en la mejora de la salud y el bienestar de las personas Ogiek.

El camino hacia la adopción de la agroecología

La población Ogiek, compuesta aproximadamente por 52,000 personas, se encuentra principalmente en el Bosque Mau, con vistas al Valle del Rift de Kenia. Al igual que muchas otras comunidades indígenas de Kenia, históricamente han dependido de la caza de animales salvajes, la recolección de frutas y la cosecha de tubérculos como su principal medio de subsistencia. Sin embargo, los cambios en las últimas décadas, incluidos los ajustes en las políticas gubernamentales que prohíben la caza para proteger la fauna silvestre y promover la conservación, así como el desalojo de personas de sus tierras ancestrales (cuadro), han obligado a las personas Ogiek a buscar estrategias alternativas para su subsistencia. El desalojo de muchas de sus familias de partes del Bosque Mau, que tradicionalmente les proporcionaba recursos naturales para la caza y la recolección, dejó a muchas personas sin una fuente confiable de alimentos nutritivos e ingresos. Esto ha generado un sufrimiento incalculable.

Amenazas de conservación, tala, plantaciones y compensación de carbono

Las políticas de conservación no son la única amenaza para las tierras del pueblo Ogiek. En las últimas décadas, la tala indiscriminada en el Bosque Mau, financiada por intereses tanto públicos como privados, junto con la introducción de árboles exóticos y plantaciones de té, también ha llevado al desalojo forzado de personas de la comunidad.

En 2009, estos desalojos continuos impulsaron a las personas Ogiek a presentar una queja ante la Corte Africana de Derechos Humanos. En una sentencia histórica en mayo de 2017, la Corte determinó que el gobierno de Kenia había violado los derechos del pueblo Ogiek sobre sus tierras ancestrales y que tenían derecho a vivir en el Bosque Mau. En una nueva resolución en junio de 2022, se reconoció a los Ogiek como una comunidad indígena y se ordenó al gobierno cesar los desalojos y comenzar con las reparaciones correspondientes.

A pesar de estas victorias legales históricas para la comunidad Ogiek, los proyectos de compensación de carbono promovidos tanto por empresas como por el gobierno llevaron a una nueva ola de desalojos ilegales en noviembre de 2023.

Después de que se prohibiera la caza en 1977, el pueblo Ogiek adoptó métodos «modernos» de agricultura, que incluían el uso generalizado de fertilizantes y pesticidas sintéticos. Estos métodos eran costosos y no estaban alineados con las prácticas de cuidado del bosque de los Ogiek, mientras que los cultivos introducidos –como el maíz híbrido, las papas y la col– no se ajustaban a sus tradiciones culturales. Como resultado, los Ogiek ya no tenían acceso a su dieta nutritiva ancestral. Sumado a la mayor dependencia de los alimentos procesados, esto condujo al aumento de las tasas de desnutrición y mala salud, al alza de enfermedades como la diabetes y el cáncer, y a la erosión del conocimiento indígena sobre agricultura, nutrición y medicina basada en plantas. Con el tiempo, los Ogiek se encontraron perdiendo el rol ancestral que les dio su nombre como guardianes de la vida..

Los Ogiek se encontraban perdiendo el rol ancestral que les dio su nombre como guardianes de la vida.

Frente a estos desafíos, la comunidad Ogiek decidió recurrir a las prácticas agrícolas tradicionales, muchas de las cuales fueron adoptadas de comunidades indígenas y locales vecinas. En 2022, la comunidad Ogiek, otras comunidades cazadoras-recolectoras de Kenia y diversas organizaciones locales, incluido el Programa de Desarrollo de los Pueblos Ogiek (OPDP), se unieron para lanzar un proyecto destinado a promover y apoyar el cultivo de plantas autóctonas y la apicultura.

Los grupos de mujeres y jóvenes trazaron estrategias para revitalizar los sistemas alimentarios comunitarios; su objetivo no era solo mejorar la seguridad alimentaria, sino también mejorar la salud comunitaria y preservar el patrimonio cultural de los Ogiek. El Consejo de Ancianos de los Ogiek ayudó a guiar a la comunidad a través de la transición hacia la agricultura agroecológica, mientras reforzaba la conexión con el conocimiento tradicional.

Recordando cómo cultivar alimentos saludables

Los intercambios de aprendizaje para documentar las prácticas alimentarias y agrícolas indígenas de los Ogiek fueron los primeros pasos concretos en la transición hacia la agricultura agroecológica. Esto se logró a través de visitas de la comunidad Ogiek, especialmente mujeres y jóvenes, a fincas orgánicas y sesiones de aprendizaje entre comunidades que les permitieron conocer el saber tradicional y diversas perspectivas sobre la agroecología.

Una de las primeras acciones decididas por la comunidad fue promover el uso de compost y estiércol para reemplazar los fertilizantes sintéticos y pesticidas. Esto ayudó a reducir los costos de producción agrícola y permitió a los Ogiek producir alimentos de manera más asequible y sostenible. Lo más importante es que el enfoque se centró en cultivar vegetales autóctonos, como managu (solanácea negra), terere (amaranto), sagaa (planta araña), nteremek (una planta trepadora de hojas verdes), hojas de calabaza y ortiga, todos con un alto valor nutricional y más resistentes a las condiciones climáticas locales.

Aunque estos vegetales siempre han formado parte de la dieta tradicional de los Ogiek, su cultivo había disminuido debido al cambio hacia prácticas agrícolas modernas. Al reintroducir estos cultivos, la comunidad Ogiek logró recuperar y revivir prácticas y conocimientos sobre el cultivo de alimentos saludables y seguros, perfectamente adaptados a su patrimonio cultural y su entorno local. Además, la comunidad diversificó sus fuentes de alimentos y redujo la dependencia de los mercados externos, que suelen ser poco confiables y costosos. Con el renacer de estos cultivos tradicionales, el aprendizaje de productor/a a productor/a – no solo sobre técnicas de producción, sino también sobre el ahorro de semillas – fue clave para fortalecer el conocimiento.

Miel Ogiek. Foto: Ogiek Peoples’ Development Program

La apicultura como actividad económica

Otra estrategia clave en la iniciativa de agroecología fue la revitalización de la apicultura. Durante siglos, el pueblo Ogiek ha criado abejas para la producción de miel y cera. Con el tiempo, muchas familias abandonaron sus colmenas debido a los cambios ambientales y al declive de las prácticas tradicionales.

OPDP proporcionó a la comunidad tanto colmenas tradicionales de troncos como colmenas modernas, y sus integrantes aprendieron sobre técnicas mejoradas de apicultura. Esta actividad se ha convertido en un medio efectivo para generar ingresos, fortalecer la seguridad alimentaria y cuidar la tierra y el bosque. La venta de miel, una fuente valiosa de nutrición, permite mejorar la economía de las familias. OPDP y otras organizaciones comunitarias ahora añaden valor a su miel mediante el etiquetado, la certificación y el procesamiento de la cera para fabricar velas. Además, la apicultura ha contribuido a la protección de la flora local y la biodiversidad, ya que las abejas desempeñan un papel fundamental en la polinización de las plantas.

Fortalecimiento de laposición de mujeres y juventudes

Uno de los resultados más significativos de la transición hacia la agroecología ha sido el impacto en las mujeres y las juventudes. Tradicionalmente, las mujeres Ogiek han tenido un acceso limitado a la toma de decisiones en la agricultura y han sido marginadas en la gestión y propiedad de la tierra. En los últimos años, mujeres y jóvenes, junto con hombres, han emergido como actores clave en la agroecología y la apicultura, gracias a su acceso a semillas, colmenas y formación en estos principios.

Las juventudes ahora son vistas por la comunidad como agentes clave del cambio, difundiendo conocimientos e inspirando a otras personas.

A medida que las mujeres se han involucrado más en la agricultura y la apicultura, han logrado ahorrar dinero que antes se destinaba a la compra de alimentos en mercados externos. Esto no solo ha mejorado la nutrición en los hogares, sino que también ha reducido su dependencia económica.

Las juventudes también participan activamente en la transmisión de conocimientos agroecológicos. Han desempeñado un papel esencial en la adopción y adaptación de estas prácticas, y muchas personas jóvenes han sido formadas como «líderes» de la iniciativa. Ahora, son reconocidas en la comunidad como agentes clave de cambio, ayudando a difundir conocimientos e inspirando a otras personas a adoptar la agroecología.

A lo largo del proceso de transición, la comunidad también ha aprendido sobre los derechos de quienes trabajan la tierra y ha participado en la incidencia política para influir en las prácticas y normativas locales sobre agroecología.

Factores de éxito y desafíos

La iniciativa de agroecología en el Bosque Mau ha logrado avances notables, especialmente en seguridad alimentaria, empoderamiento económico y bienestar comunitario. Sin embargo, también ha enfrentado desafíos y aprendizajes en el camino.

Las estrategias que han resultado más exitosas incluyen el énfasis en la agricultura orgánica, la documentación de prácticas tradicionales, la revitalización de la apicultura y la reintroducción de cultivos autóctonos, considerados más nutritivos que los cultivos «comunes». Estos enfoques han funcionado porque están alineados con las prácticas culturales del pueblo Ogiek, son adecuados para el clima local y han facilitado el acceso a alimentos saludables a menor costo. La apicultura no solo ha representado una fuente de ingresos, sino también una forma de contribuir a la conservación del ecosistema.

Otro factor de éxito ha sido el compromiso comunitario a través de un enfoque participativo. Aunque se ha priorizado a mujeres y juventudes, también se ha invitado a los hombres a compartir su conocimiento sobre las técnicas tradicionales de apicultura. Asimismo, la participación del Consejo de Ancianos de los Ogiek ha permitido fortalecer el liderazgo local y asegurar la sostenibilidad de la iniciativa.

Managu (solanácea negra) creciendo en una huerta Ogiek. Foto: Ogiek Peoples’ Development Program

No obstante, el proceso ha enfrentado desafíos. Por ejemplo, no todas las personas dedicadas a la agricultura fueron receptivas a la producción orgánica; algunas mostraron escepticismo al dejar de utilizar fertilizantes y pesticidas por temor a obtener menores rendimientos. Superar esta resistencia requirió educación y formación extensivas, y aun así, algunas personas continúan utilizando métodos «convencionales».

Además, los patrones climáticos cada vez más erráticos han afectado la producción agrícola. Aunque las prácticas agroecológicas son más resilientes al cambio climático que la agricultura convencional, las sequías y las lluvias irregulares han reducido las cosechas, lo que amenaza la seguridad alimentaria. El mercado también ha representado un reto: durante la temporada de lluvias, las cosechas abundantes generan precios bajos y desperdicio de productos. Para enfrentar este problema, el pueblo Ogiek ha implementado soluciones como el secado de los cultivos para extender su vida útil y agregar valor a su producción.

Lecciones aprendidas

¿Qué hemos aprendido? Primero, sabemos que los proyectos exitosos de agroecología deben ser impulsados por las comunidades y que la participación activa de la población local, especialmente de las mujeres y las juventudes, es fundamental para su sostenibilidad. En segundo lugar, la agroecología requiere conocimientos y habilidades, por lo que ofrecer aprendizaje entre productores/as, educación sobre los derechos de las personas que producen y prácticas sobre la conservación de semillas y otras técnicas tradicionales es clave para garantizar el éxito. Y, por último, la agroecología no es una solución única para todos; el enfoque debe ser flexible y adaptable a los contextos locales, abordando tanto los factores ambientales como los socioeconómicos. En el caso del pueblo Ogiek, la transición hacia la agricultura orgánica estuvo influenciada tanto por las preferencias culturales hacia los cultivos autóctonos como por la necesidad práctica dentro de la comunidad de reducir costos.

Basándonos en estas lecciones, ofrecemos las siguientes recomendaciones para quienes deseen emprender un proceso similar:

  • Los proyectos por sí solos no son suficientes para apoyar a las comunidades en la transición hacia la agroecología a largo plazo. Es necesario investigar y documentar los sistemas alimentarios indígenas para influir en las políticas agroecológicas en todos los niveles, especialmente a nivel local.
  • La comunidad debe participar desde el inicio para garantizar que el proyecto responda a sus necesidades y sea culturalmente adecuado.
  • Las personas participantes deben tener acceso al conocimiento, las herramientas y los recursos necesarios para lograr el éxito en la agroecología.
  • Se debe fomentar la diversidad de fuentes de alimentos, incluyendo cultivos nativos, ganadería y apicultura, para garantizar la resiliencia y reducir la dependencia de los mercados externos.

Dentro de la comunidad Ogiek, existen planes para aumentar el número de colmenas, expandir la producción agroecológica de cultivos y seguir apoyando el liderazgo de mujeres y juventudes. Además, se están realizando esfuerzos para agregar valor a los cultivos y a la miel.

Esta experiencia, centrada en la documentación y revitalización de los sistemas alimentarios indígenas, resalta que la agroecología debe adaptarse a las necesidades y la cultura propias de cada comunidad. Estas lecciones forman un marco integral que puede inspirar a otras comunidades en la búsqueda de soluciones agrícolas sostenibles y culturalmente alineadas.

Creemos que el futuro radica en el compromiso continuo de las comunidades locales. Aprovechando los éxitos de nuestro trabajo y enfrentando los desafíos, esperamos crear un modelo de producción sostenible impulsado por la comunidad, que pueda servir de inspiración en toda Kenia.


Autores: Samson L. Luari es un defensor de la agroecología de la comunidad Ogiek y trabaja como oficial de proyectos en el Ogiek Peoples’ Development Program (OPDP) en Kenia. Daniel M. Kobei es el director ejecutivo del OPDP. Contacto: samsonluari@ogiekpeoples.org

Este artículo forma parte del número 2-2025: Cultivando la salud y la sanación