La agricultura urbana está transformando las ciudades brasileñas al fortalecer la salud pública, la soberanía alimentaria y la justicia ambiental. Durante unperíodo de 18 meses a partir de 2022, una investigación-acción realizada en seis áreas metropolitanas evidenció el papel fundamental de las redes agroecológicas en la creación de comunidades y entornos urbanos más saludables y sostenibles.
Al mapear iniciativas clave de agricultura urbana lideradas por la sociedad civil en Recife, Río de Janeiro, Vitória, Belo Horizonte, São Paulo y Florianópolis, buscamos comprender en mayor profundidad este fenómeno en Brasil, especialmente en su vínculo con la salud. Al mismo tiempo, quisimos visibilizar cómo quienes cultivan la tierra —productores/as, colectivos y movimientos sociales— están incidiendo en políticas públicas, reivindicando el derecho a la ciudad y promoviendo la equidad de género y racial. El estudio fue coordinado por la Fundación Oswaldo Cruz (Fiocruz), en alianza con el Colectivo Nacional de Agricultura Urbana, parte de la Articulación Nacional de Agroecología (ANA). La investigación reveló que la agricultura urbana no solo mejora la salud, sino que también fortalece la resiliencia comunitaria y los vínculos entre la producción de alimentos y el bienestar integral.
Ríos del Tiempo: una memoria colectiva de los movimientos de agricultura urbana
Para dar vida a las historias de grupos, colectivos y personas defensoras de la agricultura urbana a nivel nacional y regional, se utilizó una metodología inmersiva y colaborativa llamada “Ríos del Tiempo”. Esta herramienta, también conocida como “Ríos de Vida”, es ampliamente utilizada por el movimiento agroecológico en Brasil. Permite reconstruir colectivamente las memorias de las comunidades, combinando líneas de tiempo cronológicas con relatos orales que fomentan la reflexión crítica y el análisis profundo.
Se llevó a cabo un taller nacional virtual con participantes del Colectivo Nacional de Agricultura Urbana, junto con seis talleres presenciales en distintas regiones del país. A través de metáforas relacionadas con el agua, quienes participaron trazaron su camino colectivo, identificando momentos clave que marcaron sus trayectorias. Por ejemplo, la “fuente” representó los orígenes del movimiento; las “rocas”, los desafíos y obstáculos; las “sequías”, los períodos de escasez y dificultad; y el “océano”, los logros alcanzados y los horizontes en construcción.
El mapeo fue realizado por 165 colectivos de agricultura urbana, en su mayoría liderados por mujeres, personas afrodescendientes y habitantes de las periferias. En total, identificaron 435 hitos históricos significativos, que dieron lugar a la creación de siete Ríos del Tiempo con identidad territorial. Cada uno fue impreso a gran escala y entregado a su colectivo correspondiente, convirtiéndose en una valiosa herramienta de articulación, memoria y acción política. Además de aportar visibilidad a las agriculturas urbanas, los talleres se transformaron en espacios de encuentro, celebración y reconocimiento de las múltiples trayectorias y de quienes protagonizan esta transformación urbana. Al haberse desarrollado en el contexto postpandemia, estas celebraciones adquirieron un significado aún más profundo.
Las siguientes redes de agricultura urbana participaron en los Ríos del Tiempo:
- Río de Janeiro: Red de Agricultura Urbana de Río de Janeiro (Rede CAU), Red de Favelas Sostenibles, Red Fitovida, Red Solidaria de la Zona Oeste
- Recife: Articulación de Agroecología y Agricultura Urbana y Periurbana de la Región Metropolitana de Recife (AUP-RMR)
- Belo Horizonte (Minas Gerais): Articulación Metropolitana de Agricultura Urbana (Amau), Asociación Horizontes Agroecológicos
- Vitória: Red Capixaba de Agroecología Urbana (Ruca)
- São Paulo: Red de Mujeres Agricultoras Agroecológicas Periféricas de São Paulo (Rappa)
- Florianópolis: Red Semear
- Colectivo Nacional de Agricultura Urbana (CNAU)

Los hitos históricos de los colectivos fueron analizados a través de tres ejes temáticos: salud, raza y género; derecho a la ciudad; y justicia ambiental. Este enfoque permitió revelar el papel histórico de las agriculturas urbanas en la promoción de la salud, así como otras formas en las que han sido significativas para la sociedad civil. Entre ellas se destacan la expresión de prácticas culturales y ancestrales, el acceso a formar de garantizar la soberanía y seguridad alimentaria y nutricional, la posibilidad de generar ingresos, su uso como herramientas en la lucha por los derechos y, de manera fundamental, como medio para mejorar la salud física y mental.
En la región metropolitana de Recife, por ejemplo, la agricultura urbana está liderada por mujeres racializadas, a menudo vinculadas a la medicina popular, las plantas medicinales y la educación. En esta zona, un grupo de madres organiza la lucha por la legalización y el uso medicinal del cannabis cultivado localmente. En la región metropolitana de Vitória, las iniciativas de fitoterapia se han integrado al Sistema Único de Salud (SUS), lo que ha resultado en la creación de leyes municipales que reconocen las “farmacias vivas” y establecen una Política Municipal de Plantas Medicinales y Fitoterapia. En Florianópolis, los procesos de compostaje en la agricultura urbana funcionan como una estrategia de gestión de residuos sólidos, contribuyendo tanto al saneamiento como a la salud. Además, profesionales de la salud que forman parte de la Red Semear, un colectivo local de agricultura urbana, participan activamente en 45 huertas vinculadas a unidades de salud pública de la ciudad. Por último, el Río del Tiempo nacional de la agricultura urbana (Figura 1) ilustra cómo las políticas públicas en Brasil dirigidas a la agricultura urbana están fuertemente orientadas hacia la promoción de la seguridad y soberanía alimentaria y nutricional, así como al cuidado de la salud.
Un análisis profundo de mapeos existentes
De manera paralela, realizamos un análisis detallado de los mapeos territoriales existentes sobre agricultura urbana. Varios colectivos de agricultura urbana aportaron sus propios datos de investigación, muchos de los cuales no habían sido publicados previamente. Las fuentes adicionales incluyeron instituciones públicas y estudios académicos. La base de datos final consolidó 13 proyectos de mapeo distintos y documentó 2,345 iniciativas activas de agricultura urbana en las seis áreas metropolitanas incluidas en la investigación. Esta unificación de datos ha generado un recurso valioso para la promoción de la agricultura urbana y el diseño de políticas públicas.

Estos análisis profundos sobre los esfuerzos de mapeo existentes en las seis regiones metropolitanas ayudaron a los colectivos locales de agricultura urbana agroecológica, instituciones de investigación y gobiernos locales a comprender de manera más clara el estado de la agricultura urbana en Brasil.
Por ejemplo, se evidenció el liderazgo de mujeres y personas racializadas en el desarrollo de la agricultura urbana. También descubrimos que, además de ofrecer una visión general y un análisis, algunas iniciativas de mapeo impulsaron acciones territorializadas, como la colaboración entre iniciativas, el intercambio de semillas y productos entre productores/as y el fortalecimiento de la comercialización. Finalmente, se resaltó la importancia de las experiencias de agricultura urbana en un contexto de crisis sanitaria, económica y alimentaria, ya que el mapeo realizado por los colectivos locales tuvo lugar durante la pandemia de COVID-19.
A través de este enfoque dual –que honra las experiencias vividas mediante la metodología de los Ríos del Tiempo y fundamenta el trabajo en un mapeo riguroso de datos–, nuestro grupo construyó una memoria dinámica y colectiva de los movimientos de agricultura urbana en el país, fortaleciendo su impacto y visibilizando cómo están conectando dimensiones fundamentales de la salud colectiva.
Agriculturas urbanas: Cultivando salud, justicia y transformación
Como nuestro estudio mostró claramente, la agricultura urbana es más que un conjunto de prácticas agrícolas: es un movimiento político dinámico por la salud colectiva, moldeado por diversos sistemas de conocimiento y luchas sociales. Nuestra iniciativa de investigación-acción reveló una amplia variedad de iniciativas de agricultura urbana, muchas de ellas profundamente arraigadas en la emancipación de comunidades históricamente marginalizadas. Para honrar esta diversidad, adoptamos el término «agriculturas urbanas», reconociendo las múltiples formas en que las personas cultivan, resisten y reinventan los espacios urbanos.
Sin embargo, no todos los enfoques hacia la agricultura urbana son iguales. Algunas perspectivas predominantes la reducen a una mera solución tecnológica, eludiendo las múltiples formas en las que puede abordar las desigualdades estructurales más profundas. En contraste, la agricultura urbana agroecológica acoge los sistemas de conocimiento indígenas, afrodescendientes y campesinos, destacando el liderazgo de mujeres, jóvenes y movimientos de base. Estas personas reivindican los espacios urbanos como lugares para promover la vida, la solidaridad y la salud.

La agricultura urbana también se configura como una fuerza de renovación cultural, ayudando a reconstruir identidades y recuperar saberes ancestrales. Las tradiciones indígenas, afrobrasileñas y campesinas impregnan la agroecología urbana con lecciones clave para la resiliencia climática y la justicia ambiental, a través del conocimiento sobre el cuidado de la tierra, el cultivo de cosechas y la preparación de alimentos y medicinas, en armonía con los rituales y celebraciones de la vida. Estas historias también destacan las diversas formas en que las comunidades comprenden la salud y se organizan para abordar sus problemáticas. Nos recuerdan que la agricultura urbana no solo se trata de cultivar alimentos, sino también de cultivar movimientos, fortalecer comunidades y transformar el tejido mismo de nuestras ciudades.
Uno de nuestros hallazgos más poderosos es el papel central de las mujeres negras y periféricas en la agricultura urbana. Su trabajo va más allá de la producción de alimentos; fomenta el empoderamiento político, la autoestima y la autonomía financiera. También contribuye a la salud mental de las mujeres a través de su conexión con la tierra y el fortalecimiento de redes de apoyo social. Sin embargo, es importante señalar que, a pesar de su liderazgo, estas mujeres siguen estando, en su mayoría, excluidas de los espacios clave de toma de decisiones en las políticas públicas.
En resumen, a través de la metodología de los Ríos del Tiempo y un profundo compromiso con las redes de agricultura urbana, esta iniciativa generó valiosas perspectivas que no solo informan la investigación, sino que también impulsan la acción. Identificamos tres formas clave en las que la agricultura urbana fortalece la salud y el bienestar:
- Alimentación y nutrición: Avanzando hacia la soberanía y seguridad alimentaria mediante la producción local y libre de pesticidas.
- Calidad ambiental y saneamiento: Restaurando los ecosistemas urbanos mediante el compostaje y la infraestructura verde.
- Salud y bienestar: Mejorando la salud mental, preservando la medicina tradicional y fomentando colaboraciones con el Sistema Único de Salud de Brasil y prácticas de salud integradoras.
No obstante, siguen existiendo barreras significativas:
- Falta de visibilidad y reconocimiento
- Acceso limitado a políticas públicas y mercados
- Inseguridad legal respecto al acceso a la tierra
- Denegación persistente de derechos fundamentales como la vivienda, el saneamiento, el transporte y la atención sanitaria.
Actualmente, tenemos una oportunidad importante para fortalecer la agroecología urbana. Con la aprobación del Programa y la Política Nacional de Agricultura Urbana y Periurbana de Brasil en 2024, existe el potencial de elevar la agricultura urbana como piedra angular de sistemas alimentarios sostenibles y justos, así como de la salud colectiva. Las perspectivas de este estudio ofrecen prioridades claras para la acción: garantizar que la agricultura urbana no solo prospere, sino que también impulse posibilidades de transformación hacia la salud y el bienestar de las personas, y hacia ciudades más equitativas, resilientes y agroecológicas.
Autoras: Lorena Portela Soares es la coordinadora del proyecto Agricultura Urbana Agroecológica y Promoción de la Salud, perteneciente a la Agenda de Salud y Agroecología – Vicepresidencia de Ambiente, Cuidado y Promoción de la Salud / Fundación Oswaldo Cruz (VPAAPS/Fiocruz). Karine Pereira de Freitas, Priscila Seoldo Marques y Daniela Adil Oliveira de Almeida son investigadoras del mismo proyecto. Contacto: lorena.soares@fiocruz.br
Este artículo también contó con contribuciones de otros integrantes del equipo de investigación: Douglas Rafael Lopes Reis, André Campos Burigo, André Ruoppolo Biazoti, Ione Duarte Pereira, Jackline Gomes da Silva, Luana de Brito, Luisa Alburqueque Ferrer, Marília Escanhoela Cucolicchio, Maysa Mathias Alves Pereira, Natália Almeida Souza y Vivian Delfino Motta.
Este artículo forma parte del número 2-2025: Cultivando la salud y la sanación
