En un contexto de crisis múltiples e interconectadas, la agroecología nos recuerda que tenemos el poder y la capacidad de decisión para optar por la salud —tanto la nuestra como la del planeta, como lo muestra el segundo número de la revista Rooted.
Las tendencias actuales muestran un aumento generalizado de las enfermedades, así como del hambre y la malnutrición, mientras que las estadísticas sobre salud mental reflejan los efectos negativos del estrés acumulado y el sufrimiento. El cambio climático, la guerra, la inestabilidad política y la pérdida de biodiversidad generan incertidumbre e inestabilidad, lo que a su vez provoca ansiedad existencial y espiritual. Y, sin embargo —a pesar de los enormes desafíos—, los espacios de salud y bienestar persisten y se expanden.
Al vincular la salud humana, la de las plantas, los animales y el planeta, la agroecología ofrece respuestas colectivas y holísticas. Esta edición de Rooted, lanzada en el Día Internacional de las Luchas Campesinas, explora las diversas formas en que esto ocurre, compartiendo los aprendizajes surgidos de experiencias en distintas partes del mundo. Los artículos que conforman esta edición ilustran que una buena salud es mucho más que la simple ausencia de enfermedad. En un mundo que fomenta la desconexión entre las personas, con la naturaleza y con nuestras raíces culturales, somos testigos de cómo se ha normalizado la medicalización de muchas experiencias humanas cotidianas.
Las relaciones entre comunidades y ecosistemas —que antes se tejían con las generaciones pasadas y futuras— han sido reemplazadas por transacciones agrícolas explotadoras que generan beneficios para unos pocos, pero que destruyen el tejido social, los suelos y la biodiversidad del planeta. El alimento que surge de este modelo es homogéneo y nutricionalmente deficiente. Está desvinculado del cuidado del agricultor, de la sabiduría ancestral del campesinado, de la cosmovisión indígena basada en el equilibrio y de la cultura alimentaria comunitaria construida alrededor de comidas compartidas en familia y con amistades.
Agroecología para la salud y el bienestar
La conexión entre la agroecología y la salud es inseparable. La agroecología es una ciencia, una práctica y un movimiento para construir sistemas alimentarios centrados en el bienestar. Si algo dejan claro las contribuciones que recibimos para esta edición de Rooted, es el poder transformador de la agroecología en los procesos de sanación.
En todo el mundo, comunidades están desarrollando sistemas colectivos y localizados, organizados en torno a alimentos diversos, de temporada y nutritivos, y que ponen en el centro las conexiones espirituales entre las personas y con sus territorios. Los principios que sustentan estas iniciativas agroecológicas están enraizados en la soberanía alimentaria, el derecho a una alimentación saludable, la equidad y la justicia social y de género. Se construyen desde una diversidad de culturas, identidades, tradiciones y saberes.

Esta segunda edición de la revista Rooted presenta experiencias potentes y esperanzadoras, además de poemas y perspectivas compartidas por campesinos (en muchos casos, mujeres), agricultores, pueblos indígenas, comunidades y movimientos que están recuperando la salud con sus propias manos. Hacen esto rescatando semillas, alimentos y prácticas tradicionales, y promoviendo la sanación y el bienestar al reconectar a las personas con la tierra y entre sí.
Recibir más de 100 propuestas tras nuestra convocatoria para esta edición fue profundamente conmovedor. El tema de la salud motivó a muchas personas a compartir sus vivencias desde distintos rincones del mundo, y varias de esas contribuciones incluyeron expresiones creativas como arte, poesía y fotografía. Con gratitud, incluimos tres poemas (en inglés) que reflexionan sobre la comunidad, el suelo y las semillas: Tincture, de Zena Edwards; An ode from the bacteria below to the plants above de Nicole Kennard; y We can plant a seed, de Nnimmo Bassey.
Además de relatos largos, entrevistas, perspectivas y poemas, esta edición presenta también una serie de historias breves que nos permiten dar voz a una mayor diversidad de experiencias e iniciativas que están latiendo dentro del movimiento agroecológico global. El llamado que resuena en todas estas contribuciones es contundente: reconocer el papel de la agroecología en el fortalecimiento de la salud espiritual, la alimentación como medicina, el bienestar urbano y la transformación sistémica.
Salud espiritual
El enfoque agroecológico no solo busca la sanación física y mental, sino también la espiritual. Muchos de los autores y autoras comparten sus experiencias en la recuperación de tradiciones y prácticas ancestrales que se han ido perdiendo desde la llegada del colonialismo y que continuaron durante la era de los agronegocios. Hoy en día, estas prácticas están demostrando ser esenciales para las conexiones de las personas con su entorno, su cultura y su espíritu.
En Benín, el jefe Atawé Akôyi lidera la restauración de sitios naturales sagrados, ricos en plantas medicinales, cultivos nutritivos y conexiones espirituales: «Este renacimiento se ha convertido en nuestra historia de sanación holística». En Kirguistán, el renacimiento del caballo indígena nos enseña que los animales también pueden jugar un papel importante en la promoción de la salud ecológica y espiritual, y que esto requiere un enfoque integral para el desarrollo agrícola.

En un huerto de la Universidad de Montana (EE. UU.), los encargados están promoviendo la biodiversidad, la justicia social y el cultivo de alimentos saludables y ricos en nutrientes, siguiendo las tradiciones agrícolas y los protocolos culturales de los pueblos indígenas Mandan, Hidatsa y Arikara. En el noreste del Reino Unido, las mujeres agricultoras están conservando e intercambiando semillas, lo que les proporciona un fuerte sentido de abundancia. Además, un popular programa de cocina en las islas del Pacífico, en Fiji, Samoa, Tonga y Vanuatu, ha logrado promover con éxito la comida tradicional y local, que es saludable tanto para las personas como para la cultura y la biodiversidad: «Nos ha resultado muy afirmativo darnos cuenta de que tu cultura es tu cura.»
La alimentación como medicina
El trauma suele ser la raíz de muchos problemas de salud, y puede ser causado por la violencia, el desplazamiento, la alienación cultural, la pobreza, el racismo o el sexismo. Varios de los artículos en esta edición muestran cómo la agroecología puede ser un camino hacia la sanación. Su enfoque en la producción de alimentos saludables, culturalmente apropiados y libres de veneno es fundamental, pero igualmente importante es la conexión (o reconexión) de las personas con la tierra, el bosque, los animales, las plantas, las semillas y los suelos, así como entre ellas mismas.
Por ejemplo, en Guatemala, el conflicto armado dejó cicatrices tanto en la tierra como en la memoria de las personas, además de debilitar la nutrición en las comunidades. Doña Aniceta trabaja con una red de guardianes de semillas para asegurarse de que el amaranto, que ella conservó durante la guerra como una forma de resistencia, recupere su lugar en los mercados locales. En Filipinas, el aumento del hambre y el deterioro de la salud, asociados con la llegada de dietas y medicinas occidentales, han impulsado a líderes tribales y miembros de las comunidades a recuperar la idea de que «la comida es medicina», cultivando en sus patios plantas tradicionales que habían sido olvidadas.
En Kenia, el pueblo Ogiek —habitantes del bosque— perdió el acceso a su dieta ancestral nutritiva y su rol como «guardianes de la vida» cuando fueron desplazados de sus territorios de caza y recolección. Como respuesta, están cultivando vegetales autóctonos y revitalizando sus tradiciones apícolas. En la provincia del Cabo Oriental, en Sudáfrica, donde persiste el legado de la agricultura colonial, dos enfermeras que se convirtieron en agricultoras reflexionan sobre la relación entre la agroecología, el bienestar humano y el cuidado.
Mujeres y jóvenes que viven con VIH/SIDA en el norte de Tanzania están cultivando y consumiendo alimentos terapéuticos y nutritivos. En los Países Bajos, el proyecto Food Pharmacy está promoviendo un modelo de canasta orgánica basado en la conexión entre el suelo y el intestino, dirigido a personas con diabetes tipo 2. Cultivar alimentos culturalmente apropiados y libres de químicos sintéticos ofrece a personas refugiadas en Siracusa, EE.UU., una vía para sanar mentalmente de los traumas del pasado. Y en la India, los huertos biodiversos están combatiendo la anemia y la malnutrición causadas por la producción intensiva de arroz en monocultivo.

Bienestar urbano
En las ciudades, donde el distanciamiento físico y espiritual de la naturaleza y sus ciclos a menudo da lugar a ambientes insalubres, están surgiendo transformaciones de base que conectan a las personas entre sí a través de la comida y la agricultura. En Brasil, un mapeo de 2,345 iniciativas de agricultura urbana concluyó que estas son una fuerza para la renovación cultural y la emancipación de las comunidades marginadas. Por ejemplo, en São Paulo, las mujeres están creando espacios que promueven la salud, la conexión social y el cuidado del medio ambiente a través del cultivo de plantas medicinales.
Una trilogía de relatos cortos de Quito, Ecuador, resalta la importancia política de la agroecología urbana. En una de las experiencias, una cocina comunitaria creada por familias indígenas durante las huelgas nacionales de 2022 se convirtió en un espacio que alimentó la resistencia. En otro caso, un programa municipal de agricultura urbana ha establecido 4,700 huertos comunitarios que fomentan la salud física y proporcionan sanación. Además, la iniciativa cultural ‘Frutos de Nuestra Tierra’ ha transformado la relación entre el campo y la ciudad de Quito a través de una combinación de agroecología, comunicación y arte.
Siguiendo con este espíritu de comunicar y transformar a través del arte, este número también presenta una historia fotográfica que celebra los jardines comunitarios regenerativos, nutritivos y sanadores en Londres, Reino Unido. Estos jardines están reuniendo a personas de la diáspora africana para crear soluciones de base para la igualdad racial, las reparaciones territoriales y la soberanía alimentaria.
Transformación sistémica
La agroecología tiene el potencial de desafiar los diversos sistemas de opresión que contribuyen a las crisis de salud actuales, como el capitalismo, la colonialidad, el patriarcado, el racismo, el clasismo y la heteronormatividad. Los artículos de este número destacan algunos de los esfuerzos que se están llevando a cabo para desmantelar estas estructuras perniciosas, tanto a través de la agroecología como en apoyo de ella. En su entrevista con Rooted, la dietista radical Lucy Aphramor concluye: “Si la salud es lo que surge en la confluencia de palabras como amor, vitalidad, liberación y abolición, entonces la agroecología es un potente potenciador”.
En Kenia, se anunció una importante victoria en marzo de 2025, tras una demanda presentada en conjunto con la Liga de Campesinos de Kenia, que advertía sobre los peligros que las semillas transgénicas e híbridas representan para la salud mental y física de los agricultores, especialmente para las mujeres agricultoras. El programa ‘Hambre Cero’ de Brasil ha mejorado la vida de las mujeres, pero también nos recuerda que se necesitan medidas complementarias para enfrentar nuevos desafíos de salud, como el aumento del consumo de alimentos ultraprocesados y la quema de más desechos.

A nivel de transformación cultural, las prácticas agroecológicas en Colombia están creando espacios donde las “capacidades, talentos, ansiedades y miedos” de las personas salen a la luz, y donde a menudo desarrollan una “sensibilidad social” hacia todas las formas de vida. ‘Social Pickle’, una iniciativa de fermentación que surgió en el Reino Unido durante la pandemia de COVID, muestra cómo cuidar de las saludables «micro» comunidades de microbios puede generar comunidades saludables «macro».
Lo que más destaca en este número de Rooted es que la agroecología puede fomentar una noción holística de la salud, basada en conexiones y relaciones recíprocas. Como aprendemos del pueblo Bagobo Tagabawa en Filipinas, la salud no es solo física o individual: está interconectada con el bienestar de la comunidad, la relación con la vida, el trabajo con la tierra, las conexiones sociales, la espiritualidad y la cultura. ‘Estar sano’, para los Bagobo Tagabawa y, quizás, para todos nosotros, es cuando todos estos elementos están en armonía.
Autores: Este artículo es el resultado de una colaboración entre Rooted Magazine y el Movimiento de Salud de los Pueblos (PHM). PHM es una red global que se guía por la Carta de los Pueblos para la Salud y lucha por un mundo en el que las personas puedan vivir plenamente, eliminando los obstáculos políticos, económicos, culturales y sociales que impiden el acceso a una salud integral y de calidad.
Por Rooted Magazine: Faris Ahmed, Million Belay, Janneke Bruil, Martha Caswell, Georgina Catacora-Vargas, Ann Doherty, Ana Dorrego Carlón, Yodit Kebede, Jessica Milgroom, Nina Moeller. Contacto: rooted@cultivatecollective.org
Por el Movimiento de Salud de los Pueblos: Mariana Lopes Simoes, Claudio Schuftan y Marcos Filardi. Contacto: lopessimoes.mari@gmail.com
Este artículo forma parte del número 2-2025: Cultivando la salud y la sanación
