septiembre 5, 2025 | Miguel Ángel Escalona Aguilar et al. | Issue 3 Tejiendo Resiliencia y Resistencia

Los Sistemas Participativos de Garantía en acción: Construyendo redes alimentarias resilientes en México

En la región central de Veracruz, México, una red diversa de productoras, productores, consumidoras, consumidores y organizaciones de base se ha articulado para construir un Sistema Participativo de Garantía (SPG) con raíces locales. Más que una herramienta de certificación, este sistema fomenta la confianza, el aprendizaje colectivo y la resiliencia agroecológica, transformando la manera en que se produce, comparte y valora la comida.

A comienzos del siglo XXI, los mercados orgánicos, conocidos localmente como Tianguis Orgánicos, comenzaron a surgir en distintas regiones de México. Su propósito era ofrecer alimentos sanos y de cercanía, al mismo tiempo que se fortalecían los vínculos entre quienes producen y quienes consumen, bajo principios de economía social y solidaria. El objetivo era sencillo pero profundo: “ponerle rostro a nuestra comida”.

Una alianza bioregional

En este contexto nació el Mercado Ecológico Ocelotl en la ciudad de Xalapa, capital del estado de Veracruz, que hoy se conoce como Tianguis Agroecológico de Xalapa (TAX). Desde el inicio, asumió la idea de que la integridad orgánica debía garantizarse mediante la colaboración de todas las personas participantes.
En TAX y en otros mercados orgánicos de México, desde el principio se promovieron procesos participativos que involucraban tanto a quienes cultivan como a quienes consumen. Las visitas a huertas y proyectos fueron llamadas visitas de acompañamiento en lugar de inspecciones, ya que la intención era impulsar una mejora continua mediante la retroalimentación entre pares. Esta visión sentó las bases de sus Sistemas Participativos de Garantía (SPG), cuyo fin es fortalecer los sistemas locales de producción y consumo de alimentos desde una perspectiva agroecológica.

Conscientes de que estos esfuerzos no podían sostenerse de manera aislada, se buscó la articulación con otras organizaciones que ya trabajaban en el territorio, adoptando un enfoque de cuenca hidrosocial. Este enfoque trasciende los aspectos físicos del agua para incluir dimensiones sociales, culturales y económicas, promoviendo así la participación comunitaria y el cuidado del territorio y de los bienes comunes. De esta articulación surgió la alianza con la Coalición de Organizaciones de la Bioregión Jamapa-Antigua (COBIJA), integrada por siete colectivos que impulsan alternativas de producción sustentable. De esa colaboración nació el Sistema de Garantía Participativa regional (SGPr).

Lo que hemos construido en conjunto

En 2019 se creó la Plataforma Metropolitana de Formación en Agroecología de Xalapa (PMFAX) con el objetivo de acompañar las transiciones hacia sistemas alimentarios alternativos mediante actividades de formación y capacitación. Uno de sus mayores logros colectivos ha sido apoyar la construcción del SGPr.

La construcción formal del SGPr comenzó en 2021. Integrantes de distintas redes de alimentos alternativos RAA, colectivos de consumo, mercados y cooperativas de producción se unieron a la PMFAX para reflexionar sobre el propósito y el diseño del sistema. Participamos de este proceso y nos hicimos preguntas clave: ¿Por qué crear un SPGr? ¿Qué papel debía desempeñar cada actor? ¿Qué criterios deberían guiarnos, considerando las múltiples dimensiones de la agroecología?

Más que un sello, el SGPr es una herramienta para fortalecer redes, acceder a mercados justos y garantizar alimentos sanos

Desde el principio, la confianza fue un valor central. Durante cuatro años sostuvimos este esfuerzo colectivo mediante 21 talleres y encuentros. El SGPr fue tomando forma, nutrido por los principios y prácticas de cada grupo e inspirado en experiencias como el SPG El Jilote (en Jalisco) y colectivos de la Ciudad de México. Avanzamos por etapas. Primero definimos los doce principios rectores de nuestro sistema. Luego elaboramos los elementos normativos, un cuestionario de autoevaluación y el marco para las visitas de acompañamiento. Esta herramienta incluye criterios técnicos para evaluar producciones agrícolas, ganaderas y de alimentos procesados, así como apartados específicos para hongos y apicultura. También reconoce a las familias detrás de cada proyecto y los valores ecológicos, sociales, culturales y económicos que sostienen.

Diseñamos el procedimiento para otorgar el sello agroecológico del SPG, basado en tres niveles de garantía representados por los colores de la hoja del haya (Platanus mexicana), un árbol emblemático del bosque mesófilo de montaña. Asimismo, elaboramos los formatos y reglamentos internos para guiar su implementación. Para ponerlo a prueba realizamos visitas piloto a huertas en tres municipios. Estas visitas aportaron más que datos: generaron valiosas conversaciones y aprendizajes, que nos ayudaron a afinar el cuestionario y fortalecer su aplicación práctica. Al mismo tiempo, desarrollamos materiales de difusión y construimos un repositorio digital como memoria viva de nuestro proceso colectivo.

Por qué seguimos

Hoy, al iniciar los primeros ensayos completos del SGPr, observamos un entusiasmo genuino entre las personas participantes. Para muchas productoras y productores, este mecanismo representa un reconocimiento más amplio y formal de sus esfuerzos y del cuidado que ponen en los alimentos que cosechan, transforman y distribuyen a través de las redes alternativas. Esto fortalece los vínculos con quienes consumen, ayuda a posicionar sus productos y amplía las oportunidades de mercado.

Selección y preservación de semillas de maíz rojo en el huerto El Camino. Foto: Anabell Rosas Domínguez

Creemos que, a medida que más colectivos obtengan el sello del SGPr, crecerá el reconocimiento y la reapropiación de los alimentos agroecológicos en nuestra región y en los espacios donde se ofrecen. Más que un sello, el SGPr es una herramienta para visibilizar lo que ya hacemos bien, compartir aprendizajes, fortalecer redes, acceder a mercados justos y garantizar alimentos frescos, sanos y culturalmente significativos.

Aprendizajes colectivos para fortalecer la resiliencia agroecológica

El proceso del SGPr busca construir un sistema de certificación agroecológica legítimo, situado y adaptado a nuestro contexto. A lo largo de los años hemos aprendido mucho y queremos compartir algunas de estas lecciones, que nos han guiado y que también pueden servir a otras experiencias similares:

  • Una enseñanza clave ha sido la importancia de respetar los ritmos y dinámicas internas de cada grupo. La autonomía organizativa es una riqueza, y alinearla en un proceso colectivo requiere escucha atenta, flexibilidad y cuidado.
  • También comprendimos el valor de identificar puntos en común y construir un lenguaje compartido que facilite la colaboración entre personas, colectivos y territorios diversos. Acordar principios, definir conceptos, reglamentar procesos y diseñar herramientas ha sido esencial para avanzar.
  • Trabajar mediante comisiones, a pesar de sus retos, nos ha permitido organizar los procesos de evaluación, toma de decisiones y seguimiento. Esto también nos ha dado la oportunidad de construir capacidades colectivas que sostienen la viabilidad organizativa. En algunos momentos, la baja participación en ciertas comisiones nos recordó que sostener la organización requiere energía constante y compromiso compartido.
  • Los talleres participativos han sido espacios clave para tejer relaciones, intercambiar saberes, crear nuestros propios indicadores y reforzar el sentido territorial del proceso. Allí aprendimos que la diversidad no es un obstáculo, sino una fortaleza. Cuando se cultiva la confianza y el proceso se guía por metas comunes, las redes se fortalecen, florece la creatividad colectiva y se vuelven posibles transformaciones profundas en la manera de producir y consumir alimentos.

Por todo esto creemos en la necsidad de fomentar comunidades de aprendizaje y de práctica: espacios donde la experiencia de cada grupo aporta a la reflexión colectiva y fortalece la acción desde abajo. Estamos convencidas y convencidos de que la agroecología no es solo algo que se certifica: es algo que se vive, se construye colectivamente y se defiende como un territorio en disputa.

Encuentro de productores/as y consumidores/as en el Agroforestal Kaná. Foto: César Gustavo Priego Salas

Esto apenas comienza

El camino continúa. Enfrentamos desafíos como la gestión del tiempo en los comités, la comunicación interna y el seguimiento a las observaciones realizadas. Pero seguimos avanzando, y lo hacemos en colectivo.

El SGPr camina hacia la consolidación de un modelo confiable y sustentable, que se fortalece desde lo social, profundizando en la construcción de relaciones, saberes y mecanismos de acompañamiento. En un contexto de crisis múltiples, este sistema se revela como una práctica viva de resiliencia transformadora: construye alternativas locales basadas en la confianza, la reciprocidad y el cuidado de la vida.


Autoría: Miguel Ángel Escalona Aguilar es profesor en la Facultad de Ciencias Agrícolas de la Universidad Veracruzana y en la maestría Agroecología: un enfoque para la sostenibilidad rural en España. Impulsa iniciativas agroecológicas en la región central de Veracruz, México. Anabell Rosas Domínguez forma parte de la Plataforma Metropolitana de Formación en Agroecología de Xalapa (PMFAX) y es facilitadora del Sistema Participativo de Garantía en el centro de Veracruz. Es candidata a doctora en Desarrollo Regional Sustentable. Georgina Vidriales Chan es coordinadora de Vinculación, Comunicación y Biomercados en SENDAS A.C. Promueve la Red Pixcando para la Producción y el Consumo Saludable y Solidario. Víctor Hugo Palacios Pérez es integrante de Desarrollo Sustentable del Río Sedeño-Lucas Martín A.C., ingeniero agrónomo, fundador de Hongos Jalapeños y activo participante en redes alimentarias alternativas en Xalapa, Veracruz. Contacto: plataforma.agroecologia@gmail.com

Este artículo forma parte del número 3-2025: Tejiendo Resiliencia y Resistencia