septiembre 5, 2025 | Qammar Abbas | Issue 3 Tejiendo Resiliencia y Resistencia

Movimientos campesinos en Pakistán resisten el acaparamiento verde con resiliencia

De Arifwala a Cholistan, de Okara a las riberas del Indo, la lucha campesina en Pakistán es una lucha por la vida misma. En un movimiento dinámico y de múltiples frentes, se enfrentan dos visiones de la agricultura: una de extracción y control, y otra de justicia, dignidad y resiliencia. Lo que está en juego no es solo la tierra, sino también el futuro de la alimentación, de las comunidades y de la soberanía.

Al amanecer del 10 de abril de 2025, en la Granja de Semillas Ehsan Pur en Kot Addu, Punjab, la población campesina cosechaba trigo en campos que sus familias han cultivado por generaciones sin títulos de propiedad formal. Hoy, el gobierno intenta desplazarles para beneficiar a inversionistas corporativos y a empresas transnacionales del agronegocio, pero los campesinos resisten. Una orden judicial de suspensión prohibía los desalojos mientras el caso estaba en litigio. Sin embargo, esa mañana soleada, autoridades locales irrumpieron en los campos junto con la policía. Sin aviso ni cargos formales, arrestaron a dos personas y confiscaron sus tractores, en represalia por resistir el despojo.

La noticia se propagó rápidamente. Al mediodía, una ola de resistencia recorrió la región. Familias, personas mayores y juventudes salieron a las carreteras en protesta, bloqueando el paso y exigiendo la liberación inmediata de quienes habían sido arrestados y la devolución de la maquinaria agrícola esencial. Ante la indignación popular y la creciente presión, las autoridades se vieron obligadas a retroceder. Los campesinos fueron liberados. La maquinaria fue devuelta. Fue una victoria rara, y aunque pequeña, simbolizó una lucha mucho más amplia e intensa por la tierra, la dignidad y la supervivencia en el campo pakistaní.

Este episodio—uno entre muchos—condensa el corazón de un conflicto creciente que atraviesa lo rural y lo urbano en Pakistán. En todo el país, el control de la tierra, el agua, las semillas y otros recursos naturales se concentra para la producción de monocultivos a gran escala. Campesinas y campesinos, mujeres y juventudes rurales se mantienen en pie de lucha, con resistencia en sus cuerpos y solidaridad en sus miradas, al tiempo que construyen resiliencia colectiva mediante la agroecología y la soberanía de las semillas.

Farooq Tariq, secretario general de la organización campesina nacional Pakistan Kissan Rabita Committee (PKRC, integrante de La Vía Campesina), declaró:
“El gobierno está reforzando un nuevo sistema feudal—donde la tierra se concentra en unas pocas manos privilegiadas y las comunidades campesinas son reducidas a trabajo precario—al promover la agricultura corporativa respaldada por los militares. En lugar de empoderar a las familias sin tierra a través de una verdadera reforma agraria y redistribución, este modelo las desplaza y reemplaza por jornaleros y jornaleras contratadas en condiciones de explotación. Consolida el control mientras despoja a las comunidades rurales de autonomía y de medios de vida basados en la tierra.”

El acaparamiento verde disfrazado de desarrollo y seguridad alimentaria

En las fértiles llanuras de Punjab y Sindh, se está imponiendo una nueva ola de despojo de tierras sancionado por el Estado. Bajo la bandera de la Iniciativa Verde de Pakistán (GPI, por sus siglas en inglés)—un proyecto lanzado en julio de 2023 para promover la corporativización de la agricultura—el gobierno y los militares facilitan la apropiación de millones de hectáreas de tierras agrícolas. En el corazón de este acaparamiento de tierras se encuentra el Sistema de Información y Gestión de Tierras (LIMS, por sus siglas en inglés). Este proyecto de cartografía digital utiliza GIS, drones e imágenes satelitales para clasificar tierras comunales y cultivadas por campesinos como “áridas” o “sin uso”. Con esa justificación tecnocrática, tierras ancestrales se transfieren a entidades corporativas para la agricultura industrial, presentada como más “productiva” y de “interés nacional”.

El campesinado se sostiene en la solidaridad, con cuerpos resistentes y miradas desafiantes

Bajo la GPI, 4.8 millones de acres (1.94 millones de hectáreas) han sido destinados a la agricultura corporativa. La falta de transparencia en torno a estos acuerdos genera serias preocupaciones sobre la rendición de cuentas y la expansión sin control del poder militar sobre los recursos civiles. Además, la construcción propuesta de seis nuevos canales a lo largo del río Indo amenaza con desviar recursos hídricos vitales, agravando la escasez de agua para las y los pequeños productores en provincias aguas abajo como Sindh y el sur de Punjab. Los movimientos campesinos denuncian estos proyectos como extractivos y contrarios a los intereses de la población.

Vasand Thari, presidente del movimiento Awami Tahreek Sindh (Movimiento Popular Sindh), señaló: “No se trata solo de canales. Se trata de salvar las tierras, el agua y los minerales de Sindh de entidades explotadoras como Green Corporate Initiative Pvt. Ltd., una Compañía de las Indias Orientales moderna. Estos canales servirán a la agricultura industrial orientada a la exportación. Los alimentos se enviarán al Golfo y al Norte Global, mientras que en casa aumentarán el hambre y la privación.”

Leyes coloniales, ganancias corporativas

Estos despojos se basan en leyes coloniales, como la Ley de Colonización de Tierras (1912) y la Ley de Adquisición de Tierras (1894), que permiten a los gobiernos desplazar comunidades en nombre del “interés público”. Incluso después de décadas de cultivo, a las familias campesinas se les niegan títulos de propiedad y reconocimiento legal.

Un ejemplo emblemático son las Granjas Militares de Okara, donde, desde principios de los 2000, el campesinado ha resistido los intentos militares de privatizar tierras cultivadas por generaciones. Su consigna perdurable—“Propiedad o muerte”—refleja el carácter existencial de esta lucha. Entre 2000 y 2019, al menos 13 activistas fueron asesinados y más de 2.000 fueron arrestados.

Hoy, el 51 % de los hogares rurales no posee tierras. Apenas el 5 % de los terratenientes controla el 64 % de la superficie cultivable, mientras que el 65 % de las y los agricultores poseen solo el 15 %. La agricultura corporativa amenaza con acelerar esta desigualdad, dejando aún más familias campesinas sin tierra y sumando a los 30 millones que ya carecen de ella. Las mujeres están doblemente marginadas: poseen solo el 3 % de las tierras y enfrentan exclusión sistemática de los derechos de propiedad, del crédito y del reconocimiento.

Resistencia campesina y resiliencia desde abajo

La resistencia campesina en Pakistán no solo crece: está evolucionando en un movimiento dinámico y de múltiples frentes que combina luchas legales, organización comunitaria, acción directa y solidaridad internacional. El 13 de abril de 2025, movimientos campesinos y de pequeños agricultores, junto con sindicatos de trabajadores y trabajadoras, lanzaron una jornada nacional de movilización en Punjab y Sindh. Desde asambleas en aldeas hasta encuentros en cabildos locales, estas acciones coordinadas rechazaron abiertamente los arriendos de tierras para la agricultura corporativa y los proyectos de canales de la Iniciativa Verde de Pakistán. Una de las expresiones más significativas de esta resistencia ocurrió en la Convención de Bhakkar, el 6 de mayo de 2025, donde cientos de familias campesinas sin tierra—incluyendo mujeres y jóvenes—se reunieron con movimientos campesinos, trabajadores agrícolas y sindicatos aliados para denunciar el acaparamiento corporativo de tierras y exigir una reforma agraria estructural y popular.

Mujeres campesinas marchan al frente de una movilización en Sujawal, Sindh, portando pancartas y banderas para protestar contra los proyectos de canales en el río Indo y la expansión de la agricultura corporativa. Foto: Awami Tahreek Sindh (Movimiento Popular Sindh)

Peasant women march at the forefront of a mobilisation in Sujawal, Sindh, holding banners and flags to protest canal projects on the Indus River and the expansion of corporate farming. Photo: Awami Tahreek Sindh (People’s Movement Sindh)Más allá de la protesta, el campesinado emprende acciones directas audaces. En la región de Babarloi, en Sindh, movimientos campesinos, abogados y grupos comunitarios organizaron una sentada de casi dos semanas (18–29 de abril de 2025), bloqueando carreteras principales para detener la construcción de canales vinculados a la Iniciativa Verde de Pakistán. Su presión llevó al Consejo de Intereses Comunes a suspender el proyecto. Mientras tanto, en Arifwala y Hasilpur, miles de campesinos resistieron físicamente los intentos policiales de apropiarse de tierras de cultivo, coreando “No nos iremos”, mientras defendían tierras trabajadas por generaciones. No son actos aislados de desafío: representan una estrategia creciente de desobediencia civil enraizada en la justicia por la tierra.

Muhammad Ikhlaq, campesino de Arifwala y organizador local de la Asociación de Campesinos sin Tierra de Punjab, declaró: “Durante más de un siglo hemos cultivado esta tierra con nuestra sangre y esfuerzo, pero se nos niega la propiedad. Ahora el Estado quiere entregar nuestros hogares y campos a las corporaciones. Resistimos a su policía, y seguiremos resistiendo a su opresión. Esta tierra es nuestra y no la entregaremos. Los movimientos campesinos y de pequeños agricultores condenan la agricultura corporativa como un plan de genocidio económico contra el campesinado y prometen intensificar la resistencia.”

Educación para la resiliencia

Igualmente importante es el trabajo educativo de base que fortalece la resiliencia en las comunidades rurales. Mujeres y jóvenes asumen cada vez más roles de liderazgo a través de programas de agroecología y educación política, coordinados por organizaciones de productoras y productores de alimentos a pequeña escala y redes comunitarias. Juntas y juntos están cultivando una nueva generación de personas productoras conscientes, con una fuerte base en la agroecología, la justicia climática y el feminismo campesino.

Mujeres y redes comunitarias organizan talleres y círculos de aprendizaje en aldeas, promoviendo prácticas agroecológicas como el control natural de plagas, la regeneración del suelo y la horticultura de traspatio, al mismo tiempo que generan conciencia sobre la política agraria: las contribuciones no remuneradas de las mujeres al trabajo agrícola, los riesgos para la salud y el ambiente de los pesticidas químicos y el derecho a alimentos seguros y libres de químicos.

La agroecología y la soberanía de las semillas son pilares centrales de resistencia y resiliencia. Los movimientos campesinos promueven métodos de cultivo naturales y no corporativos, rechazando los insumos químicos, las semillas híbridas transgénicas y el monocultivo. Redes lideradas por mujeres están recuperando variedades ancestrales de semillas, preservando la agrobiodiversidad y recuperando los sistemas alimentarios de los monopolios biotecnológicos corporativos. Estos esfuerzos buscan no solo proteger la tierra, sino también redefinir el modelo de desarrollo impuesto a las comunidades rurales, fortaleciendo su autonomía y resiliencia.

Mujeres y juventudes asumen cada vez más liderazgos a través de la agroecología y la educación política

En las zonas rurales de Pakistán, las mujeres están profundamente involucradas en la producción láctea. A medida que las corporaciones del agronegocio capturan cada vez más este sector, se vuelve esencial organizar a las productoras a través de redes comunitarias locales. Algunas ya se han unido a los hombres para establecer granjas gestionadas con principios agroecológicos y liderar la recolección y regeneración de semillas tradicionales. Mantienen bancos comunitarios de semillas para que trigo, arroz, maíz y hortalizas se cultiven no solo para uso propio, sino también para el intercambio con agricultoras y agricultores vecinos. Aunque pocas poseen tierra directamente, muchas trabajan en las fincas familiares y son centrales para la preservación de la soberanía de las semillas y la defensa de los sistemas alimentarios locales.

La resistencia legal sigue siendo una herramienta crítica. Movimientos campesinos y asociaciones de agricultores han obtenido medidas cautelares de la Corte Suprema de Lahore contra desalojos forzosos, confiscaciones de maquinaria y apropiaciones ilegales de tierras. Incluso frente a intentos estatales de ignorar estos fallos, las comunidades se han mantenido firmes. Junto a la defensa legal, las asambleas rurales populares siguen exigiendo la derogación de leyes coloniales de adquisición de tierras y una reforma agraria integral que ponga en el centro los derechos de las familias sin tierra.

Tierra, vida y liberación

El movimiento contra la agricultura corporativa y los proyectos de canales se fortalece gracias a la solidaridad intersectorial. El campesinado ha forjado lazos sólidos con partidos políticos progresistas, grupos de defensa laboral, periodistas, abogadas y abogados, así como con aliadas y aliados internacionales. Estas relaciones no surgieron de la noche a la mañana: fueron construidas a lo largo de años de apoyo mutuo en momentos de crisis y de una articulación clara de luchas compartidas.

Mujeres campesinas movilizándose contra la agricultura corporativa en junio de 2025. Foto: Awami Tahreek

Cuando campesinos enfrentaron arrestos o desalojos violentos, recurrieron a grupos de abogados para su defensa legal; en reciprocidad, estos profesionales se convirtieron en aliados cercanos, elaborando argumentos jurídicos en favor de los derechos a la tierra. Periodistas fueron invitados a visitas en terreno y a tribunales populares, asegurando que las historias de despojo se documentaran y se difundieran tanto en medios convencionales como alternativos.

Los partidos políticos progresistas y los sindicatos fueron vinculados mediante movilizaciones conjuntas, declaraciones colectivas y luchas compartidas, reconociendo que el acaparamiento de tierras, la explotación laboral y las privatizaciones son todas caras del mismo sistema de despojo. A nivel internacional, organizaciones como el Pakistan Kissan Rabita Committee (PKRC) aprovecharon su participación en La Vía Campesina para vincular las luchas locales con el movimiento global por la soberanía alimentaria, creando solidaridades recíprocas.

Estas acciones fortalecen la resiliencia comunitaria de maneras profundas. La organización para la resistencia y la resiliencia ha unificado comunidades rurales antes desconectadas, fomentando la cohesión social que resulta vital para resistir la represión estatal y negociar con las autoridades.

Al defender los derechos a la tierra y resistir cambios forzados de cultivos o desalojos, mientras construyen sistemas autónomos de producción agroecológica, las comunidades campesinas logran mayor seguridad en el acceso a recursos, lo que se traduce en medios de vida más estables, acceso más seguro a los alimentos y menor vulnerabilidad ante la pobreza y los choques climáticos. Esta lucha en curso también impulsa la conciencia política en las zonas rurales, favoreciendo una participación más amplia y confiada en la gobernanza, la incidencia y la organización por derechos. Las acciones campesinas también promueven la resiliencia ecológica. La tenencia segura y la propiedad colectiva motivan a las familias a practicar un uso agroecológico de la tierra, invirtiendo en la salud del suelo y la biodiversidad a largo plazo en lugar de perseguir ganancias inmediatas, a menudo impuestas por la inseguridad de la tenencia.

Al resistir políticas impuestas desde fuera—como cambios forzados de cultivos, monocultivos o importación de semillas transgénicas—el campesinado defiende tanto los sistemas agrícolas tradicionales como la diversidad ecológica, contribuyendo a ecosistemas más sanos y a un paisaje rural más resiliente al clima.


Autor: Qammar Abbas es activista por los derechos campesinos y trabaja también en la finca de su familia en el sur de Punjab, Pakistán. Es representante juvenil del Pakistan Kissan Rabita Committee – PKRC (Comité de Coordinación de Campesinos de Pakistán) e integrante de su Comité Central de Coordinación. Representa al PKRC en La Vía Campesina y participa activamente en la Articulación Internacional de Juventud de la LVC. Contacto: qammarabbaskpr@gmail.com

Este artículo forma parte del número 3-2025: Tejiendo Resiliencia y Resistencia