En India, un movimiento de pescadores y pescadoras artesanales está cobrando fuerza para defender y recuperar sus derechos sobre el agua. Hace poco, en Bengala Occidental, se llevó a cabo una campaña en barco con el objetivo de visibilizar que quienes viven de la pesca artesanal tienen derecho al agua, al pescado y a la tierra. Durante un recorrido de 500 kilómetros por la costa y el río Hooghly, diversas organizaciones unieron esfuerzos para movilizar el poder comunitario, difundir el mensaje, fortalecer lazos y fomentar la acción colectiva.
Hacia un movimiento por el derecho al agua de las personas trabajadoras de la pesca artesanal
En India, millones de personas (incluyendo pescadores y pescadoras, acuicultores y acuicultoras, procesadoras de pescado, vendedoras y vendedores, así como quienes fabrican o reparan redes y embarcaciones artesanales) participan directamente en la pesca a pequeña escala. Las comunidades tradicionales dedicadas a la pesca artesanal desempeñan un papel clave en la construcción de sistemas alimentarios resilientes. Protegen y conservan los ecosistemas acuáticos con conocimientos y prácticas ecológicas ancestrales, y al mismo tiempo ofrecen a millones de personas una fuente de proteína animal de calidad y a precio accesible.
Sin embargo, estas comunidades enfrentan el desafío de recuperar sus derechos consuetudinarios sobre los cuerpos de agua y las tierras aledañas, en un contexto de creciente pérdida de acceso a sus recursos tradicionales.
A pesar de su aporte esencial a la conservación social y natural —como la reducción de la pesca incidental, el respeto y fomento de vedas, y el cuidado de la cultura y las costumbres—, las personas trabajadoras de la pesca artesanal carecen de un reconocimiento legal que garantice su derecho sobre cuerpos de agua y tierras que han usado y cuidado por generaciones. Sin esa protección, se ven expuestas a múltiples amenazas sociales, políticas y ambientales. Para impulsar el cambio, la Federación Nacional de Pescadores y Pescadoras Artesanales (NFSF según sus siglas en inglés), la mayor organización de este sector en India, está construyendo un movimiento para exigir el reconocimiento legal de los derechos de las comunidades pesqueras artesanales.
Desde su creación en 2016, la NFSF ha articulado un movimiento nacional bajo la consigna “Derecho al Agua para la Pesca Artesanal”, con dos demandas centrales: el derecho a acceder a cuerpos de agua y recursos pesqueros para una pesca y acuicultura sostenibles; y el derecho a proteger esos recursos frente a actividades que dañen los ecosistemas acuáticos.
También exigen otros derechos fundamentales, como la seguridad social, la equidad de género y la justicia climática. El movimiento busca reafirmar la identidad colectiva de estas comunidades como guardianas naturales del agua y de los peces, fortaleciendo así la resiliencia de sus territorios.
El reconocimiento legal permitiría que el movimiento tuviera más influencia en las decisiones sobre el uso de los recursos acuáticos. Por ejemplo, la pesca de arrastre ha venido agotando los recursos marinos desde hace años, pero las personas pescadoras artesanales no tienen poder para detenerla. Lo mismo ocurre con la contaminación del agua provocada por la agricultura química, la acuicultura industrial y otras industrias. Reconocer a las comunidades pesqueras como guardianas naturales del agua aumentaría la probabilidad de que fueran incluidas en las políticas públicas, lo que fortalecería los sistemas alimentarios locales y la resiliencia comunitaria a largo plazo.

La campaña en barco en Bengala Occidental
En 2024, el movimiento nacional se fortaleció con un mayor respaldo local gracias al apoyo de organizaciones estatales de pesca artesanal, como el Foro de Personas Pescadoras de Dakshinbanga (DMF) en Bengala Occidental y la Federación Swatanthra Matsyathozilai (SMTF) en Kerala.
En Bengala Occidental, el liderazgo comunitario del DMF impulsó la lucha por los derechos mediante una campaña en barco que se extendió desde el 26 de noviembre hasta el 23 de diciembre de 2024. El recorrido cubrió 500 kilómetros río arriba, desde la desembocadura del Hooghly en la bahía de Bengala hasta la presa de Farakka, en las llanuras gangéticas, visitando pueblos y centros pesqueros en nueve distritos.
El movimiento busca reafirmar la identidad colectiva de las personas trabajadoras de la pesca artesanal como custodias naturales del agua y del pescado
La campaña tenía como objetivo llegar a los centros de las comunidades pesqueras a lo largo de la costa y las llanuras inundables para concientizar a quienes trabajan en la pesca artesanal sobre sus derechos; llamar la atención de las autoridades gubernamentales sobre las demandas de las personas pescadoras artesanales y visibilizar las amenazas a sus medios de vida; y sensibilizar a la sociedad civil y a la opinión pública sobre el papel de la pesca a pequeña escala dentro del movimiento agroecológico por la soberanía alimentaria y la protección de los recursos naturales.
Con pancartas y banderas azules de las organizaciones locales, el barco avanzaba de aldea en aldea despertando gran entusiasmo. Las comunidades lo recibían con tambores y cantos de resistencia. Mujeres pescadoras lideraban procesiones y marchas coreando al unísono:
- Jol Bachao, Maach Bachao, Matsyajibi Bachao (Salvar el agua, salvar el pescado, salvar a los pescadores).
- Jaal Jar, Jol Tar (Quien maneja la red, tiene derecho al agua).
En las asambleas públicas, las comunidades denunciaron la creciente ocupación de las costas para el turismo, puertos y otros proyectos comerciales, que provocan su desplazamiento y reducen su acceso a los recursos. También condenaron la caída de las poblaciones de peces debido a prácticas destructivas como la pesca de arrastre de gran escala y con embarcaciones mecanizadas.
En un encuentro significativo en el puerto pesquero de Namkhana, se escuchó con fuerza la consigna: Trawling Hatao, Matsyajibi Bachao (Eliminar el arrastre, salvar a los pescadores), señalando la presencia de arrastreros atracados. Las mujeres relataron cómo el agotamiento de los recursos naturales agravaba sus luchas:
“Cientos de mujeres que procesan y secan pescado apenas pueden sostenerse porque ya no hay peces en el mar”, denunció Tapasi Dolui, vicepresidenta del DMF.
Desde los Sundarbans, pescadores y pescadoras compartieron las injusticias históricas derivadas de prácticas de conservación forestal excluyentes, que todavía marginan a estas comunidades. También abordaron los problemas causados por la acuicultura industrial y el creciente impacto de la variabilidad climática.
El liderazgo del DMF vinculó todas estas preocupaciones con la cuestión central: la ausencia de derechos reconocidos. Animaron a las comunidades a luchar unidas contra las injusticias sociales mediante peticiones públicas, sentadas y manifestaciones. Inspirada por la campaña, una comunidad local se sumó para presentar sus demandas directamente al Departamento de Pesca de Bengala Occidental. A lo largo del recorrido, también se realizaron conferencias de prensa. En una de las más potentes, en Diamond Harbour, el secretario general del DMF, Milan Das, pronunció un discurso apasionado:
“Los pescadores artesanales somos los únicos usiuarios no extractivos de los cuerpos de agua. Sin nosotros, no hay aguas saludables; sin aguas saludables, no hay futuro para la agricultura, ni acceso a agua potable segura, ni pescado saludable en la mesa”.
Las comunidades pesqueras recibieron con entusiasmo el barco de la campaña, respondiendo con tambores y canciones de resistencia
Al alejarse de las comunidades costeras, la campaña continuó río arriba por el Hooghly y las aguas interiores. Partiendo de Calcuta, al visitar comunidades ribereñas se notó una menor participación que en las zonas costeras, lo que evidenció un menor nivel de organización y conciencia en estas áreas.
No obstante, en el distrito de Nadia se logró un avance importante: el inspector de policía anunció sanciones más severas contra toda pesca destructiva. La noticia fue recibida con aplausos, y la comunidad se ofreció voluntariamente a vigilar ríos y humedales para denunciar estas prácticas. Aunque este logro se dio en un solo distrito, demostró a la campaña que el cambio es posible.

Aprendizajes y resiliencia
Garantizar los derechos de las personas trabajadoras de la pesca artesanal requerirá mucho más que una sola campaña. El mayor reto, en el plano legal, es elaborar una ley que proteja estos derechos y lograr que el gobierno la apruebe. Por eso es significativo que, después de la campaña —y gracias a los años previos de esfuerzos del movimiento impulsado por la Federación Nacional de Personas Trabajadoras de la Pesca Artesanal (NFSF), que incluyeron cartas, protestas y conferencias de prensa— tanto el gobierno central de India como el de Bengala Occidental reconocieran la necesidad de contar con una legislación que resguarde a las comunidades pesqueras tradicionales. Aunque este reconocimiento todavía no se ha traducido en políticas concretas ni en un aumento real de derechos, marca un avance y refleja el creciente peso de la movilización popular.
En el terreno político, la campaña tuvo que enfrentar el desafío de vincular la marginación que sufren las personas trabajadoras de la pesca con la negación de sus derechos sobre el agua, el pescado y la tierra. Esto mostró la urgencia de formar liderazgos comunitarios de base y de desarrollar iniciativas que aborden directamente los problemas del sector, visibilizando que la raíz de muchos de ellos está en la falta de reconocimiento de sus derechos. A diferencia de los movimientos campesinos por el acceso a la tierra, las luchas de quienes trabajan en la pesca artesanal por el derecho a los cuerpos de agua son menos visibles y más difíciles de organizar. Históricamente, la pesca artesanal se ha desarrollado como una actividad de subsistencia, basada en el trabajo familiar autónomo y con acceso abierto al agua y a los recursos pesqueros. Este modo de vida, clave para la soberanía alimentaria, ha sido arrasado por el llamado “desarrollo moderno”, lo que ha hecho necesaria, apenas en tiempos recientes, la organización por el derecho al agua.
A pesar de los desafíos, la campaña en barco mostró el espíritu indomable y la resiliencia de una comunidad que lucha por sobrevivir
El empeoramiento de las condiciones socioeconómicas de las comunidades pesqueras artesanales —que provoca la migración masiva fuera del sector— plantea un desafío enorme para fortalecer la organización colectiva, algo esencial para enfrentar sus problemas. Sin embargo, las lecciones aprendidas durante la campaña han ayudado a definir el rumbo futuro del movimiento, poniendo énfasis en aumentar la capacidad organizativa de quienes pescan en aguas interiores y en promover campañas locales centradas en problemas específicos, de manera que se fortalezcan tanto las luchas locales como el movimiento general por los derechos de la pesca artesanal.
Reflexionando sobre los desafíos y logros de la campaña, resulta evidente que se reconoció la necesidad de garantizar el derecho al agua de las personas trabajadoras de la pesca artesanal, un paso muy importante. Esto sugiere que, con campañas adicionales que lleguen a más tramos de la costa y que involucren de manera más profunda a las comunidades de aguas interiores, es posible avanzar significativamente. Uno de los principales retos de la campaña fue la limitación de tiempo y recursos económicos; para mantener un impulso constante será necesario inspirar una participación más amplia y profunda de las comunidades, así como contar con financiamiento suficiente.
Durante el recorrido, quedó claro que las personas trabajadoras de la pesca están listas para organizarse y participar activamente. Crear más canales de comunicación con líderes comunitarios para identificar necesidades y demandas específicas podría ayudar a que las campañas apoyen de manera más efectiva los esfuerzos locales de autoorganización y fortalezcan la estructura del movimiento en su conjunto. También resulta fundamental construir una base diversa de apoyo, incluyendo a la sociedad civil y a otras comunidades que dependen de los recursos naturales.
Mirando hacia el futuro, será clave encontrar formas de conectar a pequeñas agricultoras y agricultores, trabajadoras y trabajadores forestales, comunidades indígenas y personas pescadoras artesanales para unir fuerzas y fortalecer los movimientos comunitarios. Compartir un objetivo común de protección de los recursos naturales y los sistemas alimentarios locales ayudará a construir comunidades más resilientes, un India más fuerte y un mundo más sostenible.

A pesar de los desafíos, la campaña en barco por Bengala Occidental demostró el espíritu indomable y la resiliencia de una comunidad que lucha por sobrevivir. Transmitió un mensaje fuerte y claro: los trabajadores pesqueros a pequeña escala son guardianes naturales de los cuerpos de agua, y las comunidades pesqueras deberían tener el derecho primario sobre ellos. Esto es fundamental para tejer sistemas alimentarios resilientes.
Autor: Amitrajit Chakraborty es investigador interdisciplinario y activista. Dirige la secretaría de la Federación Nacional de Personas Trabajadoras de la Pesca Artesanal (NFSF) en India. Contacto: amitrajit.chakraborty@gmail.com
Este artículo forma parte del número 3-2025: Tejiendo Resiliencia y Resistencia
