septiembre 5, 2025 | Lina Isma'il | Issue 3 Tejiendo Resiliencia y Resistencia

Recuperar la tierra, restaurar el poder: Un camino desde la base hacia una economía social y solidaria en Palestina

A la sombra de una colonización prolongada, la fragmentación, la marginación sistémica y la limpieza étnica, las comunidades palestinas continúan resistiendo la desaparición mediante el acto cotidiano de reconstruir la vida desde sus cimientos. El Partnership Youth Forum está fortaleciendo la identidad palestina, movilizando la acción popular y construyendo una economía solidaria que promueve valores igualitarios, democráticos, locales y ecológicamente sostenibles.

Los llamados Acuerdos de Oslo, firmados a mediados de la década de 1990 entre la Ocupación israelí y la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), dieron inicio a una agenda de “construcción de Estado” mediante la creación de la Autoridad Palestina (AP), otorgándole un autogobierno limitado en partes de Cisjordania y Gaza. Esto ha transformado profundamente el terreno político en Palestina, desplazando la lucha por la liberación y la organización popular en favor del desarrollo institucional y la dependencia de la ayuda externa. La acción desde la base – especialmente entre la juventud – fue muchas veces despolitizada o marginada.

En respuesta a este vacío surgió el Partnership Youth Forum (Multaqa Al-Sharaka Al-Shababi), una red impulsada por jóvenes y orientada por la comunidad en Palestina. Su objetivo es construir alternativas resilientes frente a los sistemas políticos y económicos dominantes. A diferencia de los programas de desarrollo convencionales, que promueven una agricultura emprendedora basada en el individualismo y la obtención de ganancias, el Forum ofrece un modelo centrado en la resistencia, arraigado en la descolonización y el empoderamiento colectivo. Rechaza separar el desarrollo económico de la lucha más amplia por la libertad y la autodeterminación.

Las cooperativas son espacios comunitarios donde la acción colectiva se entrelaza con la tierra, la alimentación y la identidad

Los llamados Acuerdos de Oslo, firmados a mediados de la década de 1990 entre la Ocupación israelí y la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), dieron inicio a una agenda de “construcción de Estado” mediante la creación de la Autoridad Palestina (AP), otorgándole un autogobierno limitado en partes de Cisjordania y Gaza. Esto ha transformado profundamente el terreno político en Palestina, desplazando la lucha por la liberación y la organización popular en favor del desarrollo institucional y la dependencia de la ayuda externa. La acción desde la base – especialmente entre la juventud – fue muchas veces despolitizada o marginada.

En respuesta a este vacío surgió el Partnership Youth Forum (Multaqa Al-Sharaka Al-Shababi), una red impulsada por jóvenes y orientada por la comunidad en Palestina. Su objetivo es construir alternativas resilientes frente a los sistemas políticos y económicos dominantes. A diferencia de los programas de desarrollo convencionales, que promueven una agricultura emprendedora basada en el individualismo y la obtención de ganancias, el Forum ofrece un modelo centrado en la resistencia, arraigado en la descolonización y el empoderamiento colectivo. Rechaza separar el desarrollo económico de la lucha más amplia por la libertad y la autodeterminación.

Recuperando la agencia: el nacimiento del Partnership Youth Forum

El Partnership Youth Forum nació de la conciencia de la juventud palestina de que el cambio real no podía ocurrir sin un marco emancipador para los objetivos de libertad y liberación del pueblo palestino. Busca transformar el enfoque despolitizado de los programas de desarrollo impulsados por donantes, que muchas veces incluyen simbólicamente a jóvenes en espacios institucionales sin otorgarles influencia real. Inicialmente incubado en el Ma’an Development Center y el Popular Arts Center en Cisjordania, el Forum tomó vida propia en 2017, consolidándose como una red independiente liderada por jóvenes que conecta con más de 40 centros juveniles y organizaciones comunitarias en Cisjordania y Gaza, manteniendo vínculos sólidos con grupos palestinos en las “tierras de 1948” (territorios colonizados por milicias sionistas en 1948, donde se estableció el Estado de Israel) y campos de refugiados en Líbano.

El Foro trabaja en tres áreas principales:

  • Fortalecer la identidad palestina, fomentando conexiones directas y diálogos colectivos entre personas palestinas de Cisjordania, Gaza, las tierras de 1948 y la diáspora;
  • Movilizar la acción popular, organizando iniciativas de voluntariado en zonas marginadas, apoyando respuestas de emergencia y promoviendo la participación comunitaria amplia;
  • Construir una economía solidaria, apoyando cooperativas y colectivos agrícolas liderados por jóvenes que adoptan valores igualitarios, democráticos, locales y ecológicamente sostenibles, con el objetivo de desmantelar jerarquías económicas opresivas y fortalecer el tejido social.

Cooperativas juveniles como herramientas de transformación sistémica

Las cooperativas lideradas por jóvenes del Foro no son solo emprendimientos económicos: son espacios comunitarios donde la acción colectiva se encuentra con la tierra, los alimentos y la identidad. La idea de establecer cooperativas surgió de los propios jóvenes, no solo como respuesta al deterioro de las condiciones socioeconómicas bajo la colonización, sino también como un esfuerzo deliberado por contrarrestar la fragmentación y la opresión estructural. Al sostener valores de cohesión social, acción colectiva, cooperación y producción local, estas juventudes buscaron construir alternativas basadas en la dignidad, con el objetivo más amplio de la liberación.

Estudiantes de escuela visitan la cooperativa de mujeres Ritaj en el Día de la Tierra. Foto: Partnership Youth Forum

Algunas se motivaron por la necesidad de reconectarse con la tierra, reconociendo la agricultura y el trabajo colectivo como herramientas para fortalecer la firmeza palestina y vivir con dignidad. Otras buscaban alternativas al empleo convencional, rechazando roles en entidades orientadas al lucro o en otras instituciones que consideraban reforzadoras de sistemas injustos. Algunas creían en recuperar el papel de productoras en lugar de permanecer como consumidoras, dando forma activa a sus comunidades en lugar de depender pasivamente de estructuras externas. Y otras estaban impulsadas por la convicción de que el trabajo colectivo es el camino hacia la liberación colectiva.

Lo que ha resultado especialmente notable es la forma orgánica y flexible en que estas cooperativas se han formado y evolucionado. En lugar de ceñirse a marcos de proyectos rígidos y limitados en el tiempo, se han adaptado según prioridades cambiantes y realidades vividas bajo un contexto geopolítico volátil, dando lugar a una diversidad de estructuras.

Por ejemplo, algunas cooperativas se encuentran en áreas como los pueblos de Madama y Burin, donde juventudes trabajan para proteger y cultivar tierras bajo la amenaza constante de violencia por parte de colonos. Otras están integradas por personas jóvenes que fueron encarceladas anteriormente, liberadas de prisiones israelíes que, al salir, encontraron poco o ningún apoyo oficial para reintegrarse a la sociedad y, en cambio, construyeron nuevas formas de vida a través de la agricultura cooperativa. En áreas urbanas como Tulkarem, se han establecido cooperativas con juventudes palestinas que viven en campamentos de refugiados, quienes alquilan tierras agrícolas como manera de reconectarse con su herencia ancestral y restaurar un sentido de pertenencia y dignidad a través del cultivo de la tierra.

Las cooperativas adoptan un enfoque integral que combina una comprensión crítica del contexto político y social con la experiencia práctica en agricultura y organización, en un proceso colectivo de aprendizaje, experimentación y apoyo mutuo. Durante más de dos años, el Foro involucró a grupos juveniles en diálogos profundos y reflexiones sobre los valores de las economías sociales y solidarias, estableciendo vínculos con los sistemas indígenas palestinos de apoyo mutuo, o Al-’Ounah, donde las personas de la comunidad se apoyan colaborativamente durante la cosecha, la construcción de casas o situaciones de emergencia. Estos espacios de aprendizaje también exploran la historia local y global de las cooperativas, sus principios orientadores y la agroecología como práctica agrícola liberadora basada en la soberanía alimentaria. Todo esto sentó las bases para un modelo distintivo de organización comunitaria palestina, enraizado en la historia y al mismo tiempo capaz de responder a los desafíos presentes.

Para el Foro, la soberanía alimentaria no es un eslogan; es una estrategia de resistencia. Producir alimentos locales mediante métodos agroecológicos es un acto político que desafía la dependencia de los sistemas alimentarios controlados por Israel y de la agroindustria global. También es un acto cultural que revitaliza los conocimientos tradicionales, las semillas ancestrales y las prácticas agrícolas comunitarias.

Exhibiendo con orgullo los productos de la Cooperativa Ard Al Ya. Foto: Ard Al Ya

Cooperativa Ard Al Ya: Recuperando tierra y cohesión social

Entre las 25 cooperativas del Partnership Youth Forum se encuentran: Ard Al Ya (aldea de Saffa, Ramala), que produce hortalizas y hierbas de temporada e introdujo recientemente árboles frutales; Ard Al Fallahin (aldea de Kufur Ni’ma, Ramala), una finca de cabras que produce leche y queso; Cooperativa de Mujeres Doma (aldea de Doma, Nablus), que ha comenzado recientemente una producción de ovejas y vacas; Al Ard Lana (aldea de Aarrabeh, Jenin), que produce hortalizas de temporada además de tener una finca de gallinas; Cooperativa de Mujeres Ritaj (aldea de Aseerah al Qibleyyeh, Nablus), que produce miel y hortalizas de temporada; y Ard Al Amal (Madama, Nablus), que produce hortalizas de temporada y trigo.

En la aldea de Saffa, en Cisjordania, la Cooperativa Ard Al Ya surgió en 2017 como una iniciativa impulsada por jóvenes frente al deterioro de las opciones económicas y con un profundo deseo de recuperar tierra, identidad y dignidad colectiva. La primera parcela cultivada por sus miembros estaba en las afueras de la aldea, cerca del muro de apartheid construido por la ocupación israelí. Familias y miembros de la comunidad ofrecieron la tierra y, aunque no tenían experiencia previa en agricultura, comenzaron a cultivar hortalizas de temporada como guisantes. Con el tiempo, sus prácticas incorporaron métodos agroecológicos junto con conocimientos agrícolas ancestrales. Su producción se vende directamente en la aldea y en Hisbet Al Ta’awoniyat (el mercado de cooperativas), evitando los mercados centrales para preservar la autonomía y la confianza comunitaria. Para proteger semillas tradicionales, la cooperativa y su vivero aliado ‘Rummana’ producen la mayor parte de las plántulas utilizadas en la aldea y comparten semillas ancestrales con otras fincas. Ard Al Ya es miembro central del Partnership Youth Forum.

Con el tiempo, la cooperativa ha ampliado la tierra recuperada a 13 dunums (13.000 m²), ha diversificado sus cultivos, ha introducido métodos agrícolas como la agricultura sintrópica, ha mejorado la gestión de recursos, incluido el aprovechamiento del agua, utiliza elementos naturales locales para producir fertilizantes y pesticidas, y ha recibido apoyo de voluntariado locales, familias e iniciativas aliadas. Frente a amenazas como el acoso de colonos y la escasez de agua, Ard Al Ya sigue comprometida con la construcción de sistemas resilientes de producción de alimentos locales. Su trayectoria, al igual que la de otras cooperativas, es un testimonio poderoso de cómo el trabajo colectivo, basado en prácticas agroecológicas y solidaridad comunitaria, puede recuperar tanto la tierra como la cohesión social bajo la opresión colonial.

Un reglamento interno establece las características clave de las cooperativas, incluyendo la membresía voluntaria, la gobernanza horizontal, la propiedad compartida, la reinversión de las ganancias en beneficio de la comunidad y la resistencia a sistemas explotadores. Se enfatiza la autosuficiencia, el bienestar colectivo y la resiliencia a través de alianzas y apoyos mutuos arraigados en la comunidad. Como resultado, se construyó una sólida base ideológica que dio lugar a la creación de 25 cooperativas y colectivos agrícolas liderados por jóvenes y mujeres en Cisjordania, y dos en Gaza, que encarnan estos valores y aspiraciones compartidos. Lamentablemente, con el genocidio en curso en Gaza, las dos cooperativas y sus tierras han sido completamente destruidas.

En sus primeras etapas, las cooperativas se concentraron principalmente en la producción agrícola colectiva. Con el tiempo, comenzaron a incorporar prácticas agroecológicas y métodos libres de químicos, como la siembra complementaria, el acolchado y la producción de fertilizantes y pesticidas naturales. Con el apoyo técnico, financiero y social del Foro y de sus comunidades, los colectivos juveniles han logrado recuperar tierras, cultivar alimentos locales en suelos sanos y desarrollar sistemas de gobernanza internos que reflejan su compromiso con un liderazgo horizontal.

Mercado Hisbet al Ta’awoniyat: un modelo vivo de economía solidaria

A medida que estas cooperativas se consolidaban y comenzaban a producir cultivos locales, surgió un nuevo desafío: cómo distribuir estos alimentos de manera coherente con los valores de justicia y solidaridad. En respuesta a esta necesidad, el Foro inició Hisbet al Ta’awoniyat (Mercado de Cooperativas) en 2020, un mercado campesino que se realiza quincenalmente frente al Centro de Artes Populares en Ramala, Cisjordania.

Producir alimentos locales es también un acto cultural que revitaliza saberes tradicionales, semillas nativas y prácticas agrícolas comunitarias

Al principio, Hisbet al Ta’awoniyat contaba con pocas cooperativas y una oferta limitada de productos. Poco a poco, el mercado se fue expandiendo, con mayor diversidad y cantidad de productos, y mejorando también su calidad. A medida que creció la conciencia sobre el mercado, más personas comenzaron a comprar regularmente, convirtiéndose en “amigues” del mercado y desarrollando relaciones cercanas y de apoyo con las cooperativas. Este creciente sentido de comunidad motivó a las cooperativas a aumentar su producción y mejorar su oferta, incluyendo verduras y hierbas de temporada, además de huevos, queso, pasta de tomate, melaza y miel.

Lo que comenzó como un puesto modesto en la vereda se ha transformado en un vibrante centro de alimentos, comunidad y solidaridad. No se cobran tarifas a las personas productoras que particpan, sino que los costos logísticos son cubiertos por las cooperativas. Al establecer economías alimentarias alternativas, el Foro descentraliza el poder y redistribuye la agencia a las comunidades, desafiando la lógica de extracción capitalista y despojo colonial, mientras siembra las semillas de la autonomía y la autodeterminación.

Más allá de la transacción: un sistema de apoyo comunitario

Para las cooperativas, Hisbet al Ta’awoniyat es mucho más que un espacio de transacciones económicas. Se ha convertido en un espacio comunitario donde se intercambian historias, conocimientos y se realizan actos concretos de solidaridad. Después de cada día de mercado, las personas miembros de las cooperativas intercambian productos y contribuyen con parte de su cosecha a canastas de alimentos para familias en situación de vulnerabilidad. Cuando el traslado hacia o desde el mercado se vuelve imposible para algunas cooperativas debido a los puntos de control, otras cooperativas y personas voluntarias intervienen para entregar o vender los productos.

Este espíritu de ayuda mutua se extiende más allá de las cooperativas, ya que muchas “amigos/as” o consumidoras habituales del mercado no solo compran productos, sino que también contribuyen económicamente para ayudar a distribuir alimentos a familias vulnerables, reforzando el compromiso compartido con el cuidado comunitario y la responsabilidad colectiva. Estas relaciones van más allá de la transacción al conformar un sistema de apoyo mutuo basado en la confianza y la lucha compartida, que se ha convertido en el alma del mercado. Como señala Rami Massad, coordinador del Foro de Juventudes de la Asociación, “el sistema de apoyo comunitario constituye la garantía fundamental para la sostenibilidad de esta iniciativa.”

Un taller de apicultura en la Cooperativa RITAJ. Foto: Foro de Jóvenes Asociados

Enfrentando crisis con fuerza colectiva

Operar en Palestina implica navegar constantemente en medio de crisis, desde ataques del ejército israelí, violencia de colonos y restricciones de movimiento, hasta shocks climáticos y recortes de financiamiento. El Foro ha desarrollado una capacidad única para responder a estos desafíos. Cuando las cooperativas enfrentan dificultades, el Foro moviliza a su comunidad para recaudar fondos, compartir trabajo o brindar apoyo emocional.

El Foro ha liderado campañas de solidaridad que promueven la compra directa de productos de grupos de agricultores palestinos, especialmente de quienes están en riesgo de perder su cosecha debido a la introducción deliberada de productos agrícolas israelíes en los mercados locales justo antes de la temporada de cosecha. Esta táctica, utilizada para saturar el mercado y hundir los precios, ha afectado especialmente a cultivos de temporada de agricultores palestinos como melones y faqous (Cucumis melo), amenazando los medios de vida de quienes producen a pequeña escala.

Uno de los desafíos persistentes para las cooperativas es el ataque deliberado y la destrucción de tierras agrícolas e infraestructura por parte de las fuerzas de ocupación israelíes. Entre los incidentes se incluyen la demolición de un establo de vacas perteneciente a la Asociación de Mujeres de Doma, la destrucción de una red de riego de la Cooperativa de Mujeres Kan’an en Nassaria, y la restricción de agricultores y agricultoras en Burin para cosechar sus cultivos. En respuesta, el Foro ha movilizado fondos comunitarios para apoyar a estas cooperativas. Esta fuerza colectiva está profundamente arraigada en una cultura milenaria de ayuda mutua.

Cerrando el círculo: la diáspora se suma

Inspiradas por el trabajo del Partnership Youth Forum, personas jóvenes palestinas en la diáspora – incluyendo las que se encuentran en Canadá, Jordania y Estados Unidos – comenzaron a explorar cómo podían integrarse de manera significativa a este modelo de economía social y solidaria. Reconociendo que faltaba un elemento clave, como es el caso de los mecanismos de financiamiento comunitarios y flexibles, crearon en Canadá el Fondo Social Palestino. Este fondo brinda apoyo financiero de base a las cooperativas palestinas, sin condiciones ni exigencias externas.

Esta fuerza colectiva está profundamente enraizada en una cultura milenaria de apoyo mutuo

En los últimos cuatro años, estas juventudes han organizado numerosas campañas específicas de recaudación, aumentando sus aportes anuales de 6.000 dólares estadounidenses en el primer año (2022) a 91.000 en 2024, para cubrir las necesidades de las cooperativas. Ejemplos de este apoyo incluyen la construcción de sistemas de almacenamiento de agua y redes de riego, adquisición de herramientas agrícolas, cercas y otras infraestructuras necesarias; así como el empleo de personas gazatíes varadas en Cisjordania, y la entrega de canastas de alimentos a familias atrapadas (y luego desplazadas) del campamento de Tulkarem, que sufrió una invasión y asedio a gran escala por parte de la ocupación israelí durante el genocidio en Gaza. También se ha compensado a agricultores palestinos por pérdidas de cultivos provocadas por destrucción directa de la ocupación o por desastres climáticos.

Visión para un futuro liberado

El Partnership Youth Forum encarna una conciencia profundamente enraizada en las realidades vividas, las necesidades y las luchas del pueblo. Busca imaginar y poner en práctica cómo podría verse una economía social y solidaria verdaderamente liberadora dentro de un contexto colonial-capitalista que, de manera activa, intenta fragmentar al pueblo palestino, cortando sus lazos con la tierra, la identidad y la existencia colectiva.

Su horizonte es un futuro en el que las juventudes palestinas no solo sean absorbidas por los sistemas existentes, sino que tengan el poder de transformarlos por completo. El trabajo con cooperativas y mercados es apenas el comienzo: un paso hacia un movimiento más amplio por la liberación, la justicia y la resiliencia.

Hisbet al Ta’awoniyat, el Mercado de Cooperativas. Foto: Foro de Jóvenes Asociados

Aun con estos esfuerzos firmes y sostenidos, es imposible ignorar que la colonización israelí sigue desplegando una campaña sistemática de limpieza étnica contra el pueblo palestino, aplicando diversas estrategias y niveles de violencia.

Como consecuencia del actual genocidio, las iniciativas de organización comunitaria y soberanía alimentaria en Gaza enfrentan su aniquilación total, lo que evidencia con crudeza los extremos de la dominación colonial. Esto refuerza la urgencia de movilizarnos colectivamente, en todos los niveles (de base, nacionales, internacionales, formales e informales) para, antes que nada, poner fin a la colonización del pueblo palestino.


Autora: Lina Isma’il es activista ambiental y comunitaria, y cofundadora del Foro Agroecológico Palestino, dedicado a difundir la filosofía y la práctica de la agroecología como base para lograr la soberanía alimentaria y proteger la naturaleza. Lina es coautora del libro “Conscious Choices: A Guide to Ethical Shopping in Palestine” y ha coordinado la producción de diversas publicaciones, así como el documental “Untold Revolution: Food Sovereignty in Palestine”. Contacto: Lina.w.ismail@gmail.com

Este artículo forma parte del número 3-2025: Tejiendo Resiliencia y Resistencia