Esta edición de Rooted Magazine se publica en el marco del 3er Foro Global Nyéléni, un encuentro histórico de movimientos y organizaciones de base de todo el mundo, que tendrá lugar en septiembre de 2025.
Mientras el Foro se celebra, organizaciones de la sociedad civil también están preparando una Cumbre Popular previa a la COP30 en Brasil, y el Panel de Expertos de Alto Nivel en Seguridad Alimentaria y Nutrición lanzará un informe clave sobre cómo construir sistemas alimentarios resilientes. Esta edición de Rooted, lanzada justo antes del Foro Nyéléni, complementa estos tres procesos. Compartimos experiencias de personas que tejen resiliencia y resistencia día a día a través de vivencias concretas en agroecología y soberanía alimentaria.
Nuestras prácticas de sembrar, cosechar, cocinar y comer son políticas. Especialmente en un mundo donde la mayoría de las personas no sabe de dónde viene la comida que consume, quién la produce ni cómo se distribuye, y a pesar de las promesas de la agricultura industrial, el hambre y la desnutrición siguen aumentando. En estos tiempos de crisis civilizatorias – cuando los bienes comunes (agua, tierra, biodiversidad, alimentos, derechos humanos básicos, etc.) son apropiados y explotados por estados autoritarios y corporaciones, y los sistemas de racismo, patriarcado y heteronormatividad se usan como herramientas para despojar y dividir – nuestras iniciativas de base que construyen resistencia y resiliencia comunitaria a menudo son desestimadas. Incluso posibles aliados pueden ver nuestro trabajo como demasiado pequeño, lento o localizado frente a crisis tan vastas e interconectadas. Mientras tanto, importantes recursos – incluyendo subsidios públicos que refuerzan prácticas dañinas – y gran parte del foco mediático se destinan a soluciones falsas como el greenwashing o pinkwashing, que no benefician ni social ni ecológicamente a nuestro planeta, sino que engrosan los bolsillos de actores corporativos responsables de su destrucción.
Aunque este trabajo tiene raíces locales, está profundamente interconectado a nivel global
Por eso, Rooted Magazine presenta experiencias de iniciativas agroecológicas de base, donde las personas satisfacen sus necesidades alimentarias de manera justa y sostenible, y al mismo tiempo impulsan cambios sociales más amplios. Aunque hoy es común afirmar que reimaginar y reconstruir sistemas como los de alimentos y energía tiene gran potencial para la transformación sistémica, se reconoce menos que este cambio debe surgir de la diversidad de acciones locales, alternativas y procesos arraigados en los cuerpos y territorios de las personas. La experiencia de nuestros movimientos y las historias en esta revista muestran que esto solo es posible cuando las comunidades recuperan el control sobre su tierra, semillas y agua, y desarrollan conocimientos, relaciones y habilidades para crear caminos hacia comunidades saludables y prósperas – en contraste con la precariedad impuesta por modelos de mercado centrados en el lucro. Y aunque este trabajo tiene raíces locales, está profundamente conectado a nivel global. No existe ética en la llamada “seguridad alimentaria” si las luchas por la soberanía alimentaria no se impulsan en todas partes. ¡Ese es el alcance, potencial y esperanza de nuestras iniciativas!

El movimiento Nyéléni por la soberanía alimentaria
Para materializar este potencial, no solo construimos alternativas justas sobre el terreno, sino que también nos organizamos para defender territorios y derechos, y plantear demandas políticas a todos los niveles.
Hace casi 30 años, La Vía Campesina introdujo el concepto de soberanía alimentaria durante la Cumbre Mundial de la Alimentación de la ONU en 1996. Posteriormente, el movimiento se organizó globalmente a través del Comité Internacional de Planificación para la Soberanía Alimentaria (IPC, por sus siglas en inglés), que ha jugado un papel clave no solo en democratizar procesos institucionales y defender derechos campesinos, sino también en la acción directa sobre el terreno. En 2007, el 1er Foro Global Nyéléni para la Soberanía Alimentaria en Mali reunió a casi 500 delegados de todos los continentes y sectores, para fortalecer y profundizar el concepto de soberanía alimentaria.
Durante ese proceso, Nana Aïcha Cissé de Mali, una de las fundadoras de la Marcha Mundial de Mujeres, compartió la definición consensuada de soberanía alimentaria elaborada por movimientos campesinos: “La soberanía alimentaria es el derecho de los pueblos a alimentos saludables y culturalmente apropiados, producidos mediante métodos ecológica y sosteniblemente responsables, y el derecho a definir sus propios sistemas alimentarios y agrícolas. Significa consumir solo lo que producimos y producir lo que consumimos”.
Tras el primer foro, en 2015 se celebró el 2º Foro Global Nyéléni en Mali, para consolidar el consenso del movimiento sobre la agroecología como camino hacia la soberanía alimentaria. El 3er Foro Global Nyéléni de este año en Sri Lanka retomará este entendimiento compartido para servir como espacio de convergencia política de las luchas por la transformación sistémica – reconociendo que ninguna lucha es aislada, para asegurar que todos los valores de nuestros movimientos diversos den forma al cambio y fortalecer nuestra voz colectiva.
Construyendo una voz política común
A través de esta convergencia entre diferentes sectores, incluyendo comunidades pesqueras, movimientos feministas, grupos de economía solidaria y promotores de la salud para todos y todas, se ponen sobre la mesa consideraciones esenciales. Por ejemplo, los movimientos campesinos feministas en el 3er Foro Nyéléni destacan la importancia de re-centrar la vida en torno al cuidado y enfatizan nuestra interdependencia ecológica y social. Las mujeres son responsables de prácticas diarias que sostienen la vida, como cultivar, preparar y compartir alimentos, y cuidar de familias y comunidades, lo que nos obliga a replantear la organización del trabajo doméstico y de cuidados. Este trabajo, que puede desarrollarse en cocinas comunitarias, huertos y lavanderías, suele ser invisibilizado por el capitalismo y no reconocido como trabajo, aunque otras personas se aprovechan y obtienen ganancias de él. De manera similar, mujeres agricultoras, pastoras, pescadoras y recolectoras realizan la mayor parte del trabajo, pero carecen de acceso a salarios, derechos y, en consecuencia, a salud, educación, empleo digno y oportunidades para decidir sobre una vida plena.
El 3er Foro Global Nyéléni será un espacio de convergencia política, reconociendo que ninguna lucha está sola
Formar una voz política conjunta es un rasgo distintivo del proceso Nyéléni, que lo diferencia de otros foros globales que buscan la convergencia de movimientos, como el Foro Social Mundial (WSF, por sus siglas en inglés). Aunque el WSF ha apoyado la convergencia, no genera una posición política unificada. En cambio, el Foro Global Nyéléni va más allá de ofrecer un espacio abierto: moldea una voz política colectiva y una dirección compartida. En los últimos dos años, esto ha ocurrido a través de reuniones regionales con representaciones organizadas geográfica e interseccionalmente, y según criterios de cada sector, que culminarán en la publicación de una agenda política unificada durante el 3er Foro Global en septiembre.
El proceso Nyéléni reúne un rango equilibrado de sectores. Más allá de su base social tradicional de pequeños/as productores/as, participan grupos de justicia climática, feminismo, economía social y solidaria, derechos humanos, paz, salud y otros derechos, además de artistas comprometidos y críticos, y académicos/as. Algunos comparten experiencias y aprendizajes en esta edición de Rooted, mostrando sus esfuerzos por tejer resistencia y resiliencia.

Resiliencia y resistencia
Estas dos dimensiones van de la mano. Mientras los poderes dominantes parecen perder su brújula moral y presenciamos actos alarmantes de genocidio y hambre, esta edición comienza con un aporte desde Palestina. Cooperativas agrícolas lideradas por jóvenes fortalecen la identidad palestina, movilizan la acción popular y construyen una economía solidaria, buscando revitalizar el tejido social y desmontar jerarquías económicas opresivas. Colin Anderson, coautor del informe del HLPE, afirma que “la resiliencia debe estar arraigada en un compromiso con la transformación de estructuras y sistemas opresivos, de modo que puedan crecer y prosperar comunidades resilientes, con capacidad de autodeterminación, basadas en la justicia, la solidaridad y el derecho a una vida digna”.
En una entrevista, Anuka DeSilva (La Vía Campesina) y Hemantha Withanage (Friends of the Earth) presentan el contexto de Sri Lanka, donde se celebra el 3er Foro Global Nyéléni, y cuentan cómo trabajan para rescatar la diversidad de semillas tradicionales de la isla mientras resisten megaproyectos destructivos. De manera similar, pescadores de pequeña escala en India reclaman derechos sobre el agua mientras fortalecen su movimiento a través de campañas creativas de navegación. Albert M. Chan-Dzul sostiene que el reconocimiento del papel de los pueblos indígenas en la preservación de la biodiversidad y la construcción de la resiliencia puede ser un arma de doble filo: aunque representa un paso importante para la garantía de sus derechos, también puede conducir a la cooptación o a la desaparición de los sistemas de conocimiento comunitarios.
Las relaciones de cuidado y el aprendizaje colectivo emergen como hilos centrales en el tejido entre resiliencia y resistencia
El desarrollo de relaciones de cuidado y aprendizaje colectivo surge como hilo central. El establecimiento de un Sistema de Garantía Participativa regional en México fomenta la confianza y resiliencia y enseña que “la agroecología no es solo técnica: es también fortalecimiento de relaciones humanas, de comunidad y territorios”. En Pakistán, agricultores resisten la apropiación de tierras para la agricultura corporativa, conocida como “green grabbing”, mientras construyen un movimiento de base dinámico en el que los círculos de aprendizaje de mujeres ocupan un lugar central. Una lección fundamental de la red de agricultura apoyada por la comunidad en Alemania es que la resiliencia organizativa surge de una práctica continua, esencial y abierta de aprendizaje colectivo. La experiencia del huerto comunitario de Piçarreira, en el norte de Brasil, enseña cómo la acción colectiva puede marcar la diferencia entre perder y preservar un espacio de cultivo. Las redes transfronterizas de café entre México, Nicaragua y Estados Unidos fomentan una economía solidaria mediante el intercambio de conocimientos y la creación de lazos de confianza. Autoras en América Latina y el Caribe reflexionan sobre cómo el cuidado, la espiritualidad y la justicia son claves para una agroecología orientada a la resiliencia transformadora.
Recibimos varias contribuciones que muestran cómo los pueblos indígenas de todo el mundo lideran la construcción de resiliencia, muchas veces entendida como supervivencia cultural frente a la opresión. Las comunidades pastoras maasai en Kenia están construyendo un mosaico de gobernanza, ecología y empoderamiento en 30 aldeas, como una “resistencia propia frente a la injusticia sistémica y una invitación a repensar cómo se construye la resiliencia”. Los Dene en Canadá cultivan alimentos de una manera que redefine la agricultura, transformándola de una actividad colonial en una práctica basada en la revitalización cultural, el colectivismo, la soberanía alimentaria y la resiliencia climática. Esto resuena con las reflexiones de Method Gudzindwa de Zimbabue, donde las comunidades están recuperando cultivos indígenas resistentes y, al mismo tiempo, conectándose con su memoria cultural. Los tuareg en Malí mantienen con orgullo su historia como pueblo que ha sobrevivido durante siglos confiando en la sabiduría local mientras cultivan en el desierto. En la Sierra Nevada de Colombia (página 22), los pueblos indígenas mamus buscan el diálogo tras siglos de aislamiento por el colonialismo, para restaurar el equilibrio en los territorios y asegurar la continuidad de toda la vida.
Con esto extendemos una invitación a la comunidad de Rooted a seguir imaginando, apoyando y participando en iniciativas de base. Porque es a través de los actos cotidianos de cuidado, cultivo y comunidad que la resistencia y la resiliencia para el cambio sistémico realmente se nutren y crecen.
Autoría: Este editorial fue escrito de manera conjunta por miembros del Grupo de Comunicaciones del 3.er Foro Global Nyéléni y del comité editorial de Rooted.
Por el Foro Global Nyéléni:
Clarice Rangel Schreiner, Marcha Mundial de Mujeres, Rohan John Antony, A Growing Culture, Ruby van der Wekken, RIPESS Europa/cooperativa alimentaria Oma maa (Finlandia)
Por Rooted Magazine:
Georgina Catacora-Vargas, SOCLA, Sociedad Científica Latinoamericana de Agroecología, Million Belay, AFSA, Alianza por la Soberanía Alimentaria en África. Martha Caswell, Instituto de Agroecología – Universidad de Vermont, Janneke Bruil, Cultivate!
Este artículo forma parte del número 3-2025: Tejiendo Resiliencia y Resistencia

¿Quién fue Nyéléni?