2026 | Koffi N'zuako Franck-Evrard et al. | Issue 4 Las juventudes liderando la agroecología

Campamento Agroecológico: la juventud de Costa de Marfil cultivando la resiliencia agrícola

En el corazón de Costa de Marfil, la tierra muestra las huellas del agotamiento del suelo, los cambios climáticos y una preocupante tendencia: las juventudes rurales se alejan de la agricultura. Es una realidad que amenaza no solo los medios de vida, sino también el sustento mismo de las comunidades. Sin embargo, en medio de estas dificultades, el Bootcamp Yalitia surge como un faro de esperanza, con el objetivo de transformar la educación agrícola en algo dinámico y atractivo. Esta iniciativa no se limita a enseñar técnicas agrícolas; busca sumergir a las juventudes en la riqueza de su entorno, fomentando una conexión profunda con la tierra que los sustenta.

Ante el creciente desinterés de las nuevas generaciones por una profesión tan crucial para sus comunidades, se ha vuelto urgente demostrar que la agricultura va más allá de ser un simple medio de vida: puede ser una forma de vida y un motor de progreso sostenible. Reconectar a la juventud de Costa de Marfil con la agricultura implica imaginar un futuro en el que las raíces agrícolas sean valoradas y cultivadas, en lugar de abandonadas. Esta convicción está en el corazón del Bootcamp Yalitia.

Inmersión en un nuevo amanecer para la agricultura

Cada edición del Bootcamp reúne a jóvenes participantes llenos de energía provenientes de diversas aldeas de Costa de Marfil y de países vecinos, todos con ganas de aprender de esta original manera. Creado por la ONG Jeunes Volontaires pour l’Environnement (JVE, o Jóvenes Voluntarios por el Medio Ambiente) en 2019, el Bootcamp Yalitia (‘semilla’ en senufo) se encuentra actualmente en su séptima edición.

Es esta inmersión total la que brinda a los/as participantes una mejor comprensión de la vida rural

A través de talleres prácticos centrados en la agroecología y el emprendimiento social, más de 2,000 jóvenes de África Occidental y Central han aprendido no solo sobre agricultura sostenible, sino también sobre cómo vivir en armonía con la tierra y sobre el valor de la comunidad para enfrentar los desafíos agrícolas.

El carácter inmersivo del Bootcamp se hace evidente rápidamente. La agricultura se integra con la vida cotidiana, creando un entramado de experiencias que redefine lo que significa aprender. A las cinco y media de la mañana, la finca ya está en marcha. Incluso antes de comenzar el aprendizaje formal, los y las participantes realizan una sesión de ejercicio físico con música para preparar el cuerpo para la jornada. Más tarde, tras una ducha reparadora, el almuerzo se toma a la sombra de un árbol de mango, junto con los formadores y la familia anfitriona. Es esta inmersión total  – en el trabajo, los momentos de descanso, las comidas y las conversaciones informales –  la que brinda a los y las  participantes una comprensión de la vida rural que difícilmente podría lograrse en un aula.

Séptima edición del Bootcamp Yalitia. Foto: JVE Côte d’Ivoire

Aprender juntos, crecer juntos

Los principios que guían el Bootcamp Yalitia representan una clara ruptura con la formación agrícola convencional, especialmente por su énfasis en la horizontalidad de los métodos de enseñanza. Las estructuras tradicionales, a menudo caracterizadas por un enfoque vertical donde un experto transmite conocimientos, se sustituyen por un aprendizaje participativo. Los talleres y demostraciones se convierten en espacios colaborativos donde todos y todas comparten sus experiencias, generando un diálogo rico en el que las ideas pueden florecer.

Los formadores en Yalitia no son solo transmisores de conocimiento; son facilitadores de un proceso educativo colectivo. Cada participante aporta sus propias experiencias a este entorno dinámico, creando una atmósfera de intercambio y crecimiento. La esencia misma del Bootcamp reside en este espíritu colaborativo, en el que el aprendizaje se convierte en un esfuerzo colectivo arraigado en la realidad de cada persona.

Por ejemplo, uno de nosotros, Francis Ano, formador comprometido en Yalitia, encarna este espíritu de aprendizaje compartido. Tras completar sus estudios universitarios, su amor por el medio ambiente y la agroecología de pequeños productores lo llevó a integrarse al equipo de JVE. Su trayectoria lo llevó a Burkina Faso, Malí, Togo, Camerún, Tailandia y Brasil, donde recopiló valiosos conocimientos locales antes de regresar para compartirlos en el Bootcamp.

Un movimiento más allá del Bootcamp

La trayectoria de Yalitia refleja un cambio significativo: de ser un simple programa de formación a convertirse en un movimiento dinámico. Al reconocer las limitaciones de las iniciativas a corto plazo, las primeras experiencias mostraron que el entusiasmo inicial solía desvanecerse sin un compromiso sostenido. El Bootcamp ha sabido adaptarse a estas complejidades, invitando a antiguos7as participantes a regresar cada dos años para compartir sus trayectorias.

Las y los participantes comparten sus prácticas en el Bootcamp Yalitia. Foto: JVE Côte d’Ivoire

Esto ha dado lugar a encuentros comunitarios que funcionan como espacios de aprendizaje, donde tanto los éxitos como los fracasos se comparten abiertamente. De esta necesidad de continuidad surgieron los Foros Nacionales de Juventud sobre Agroecología Campesina. Estos encuentros ofrecen espacios para círculos de diálogo, talleres prácticos y formación de formadores. Las personas participantes transforman sus experiencias individuales en conocimiento colectivo, mucho más potente que los intercambios puntuales del pasado.

La respuesta a estos foros ha sido contundente, mostrando prácticas agrícolas transformadas e historias inspiradoras. Muchos llegan para compartir experiencias de campos revitalizados, mientras que otros relatan dificultades. Es esta honestidad en el intercambio de experiencias la que construye la narrativa de una comunidad agroecológica en evolución.

Destacando el papel fundamental de las mujeres

Un énfasis central del Bootcamp Yalitia es el papel de las mujeres en la agricultura y las barreras que enfrentan. Históricamente marginadas en los debates sobre agricultura y agroecología, las agricultoras son fundamentales tanto para la seguridad alimentaria como para el cambio en sus comunidades. Reconociendo esto, el Bootcamp ha buscado crear espacios donde las participantes puedan expresar sus desafíos e identificar las desigualdades de género presentes en la agricultura.

Estos foros empoderan a las jóvenes para reconocer su valor potencial en la agricultura

A medida que la participación se acerca a la paridad de género, se han creado espacios específicos para asegurar que las experiencias de las mujeres no solo sean reconocidas, sino también valoradas. Al facilitar discusiones sobre el acceso limitado a la tierra, la carga de trabajo y la resistencia social, estos espacios empoderan a las jóvenes para reconocer su valor potencial en la agricultura.

Maman Sanon, del pueblo de N’zikro, es un ejemplo ilustrativo de este proceso: “Las conversaciones bajo el árbol de la palabra y los intercambios entre agricultores/as me dieron la confianza para probar cosas nuevas en mi parcela”. Con el tiempo, al innovar junto a sus vecinos, se convirtió en una figura de referencia en su comunidad.

El empoderamiento de las mujeres trasciende las historias individuales; ha modificado los equilibrios dentro de los colectivos, permitiendo que emerjan como líderes regionales en agroecología. Muchas desarrollan enfoques adaptados a sus contextos, inspirando a otras jóvenes a involucrarse en la agricultura como profesión y como herramienta de cambio social.

Transiciones en el aprendizaje: del conocimiento al empoderamiento

Sin embargo, el proceso no ha estado exento de obstáculos. Los seguimientos iniciales revelaron un error frecuente: asumir que transmitir conocimientos se traduciría automáticamente en cambios reales. Tras la formación, muchos/as participantes regresaban a sus comunidades y se enfrentaban al escepticismo y la resistencia. El entusiasmo generado durante el Bootcamp a menudo se diluía ante el aislamiento, la falta de recursos y la presión social.

Aprendiendo a elaborar compost bokashi durante la tercera edición del Bootcamp Yalitia. Foto: JVE Côte d’Ivoire

Esta brecha entre el entusiasmo y la transformación tangible evidenció la necesidad de un acompañamiento sostenido más allá del Bootcamp. En respuesta, Yalitia ajustó su enfoque, incorporando apoyos adaptados a las necesidades individuales y promoviendo espacios colectivos como los foros mencionados.

Este proceso también implicó un cambio profundo en los métodos de evaluación. Inicialmente centrados en indicadores cuantitativos como la asistencia, estos ocultaban cambios cualitativos más profundos. Posteriormente, Yalitia comenzó a priorizar las “historias de cambio”, captando el impacto real en las comunidades.

La mentalidad proactiva promovida por Yalitia refleja una visión más amplia

Así, el Bootcamp evolucionó de un modelo basado en proyectos a un verdadero ecosistema de aprendizaje y apoyo mutuo. Hoy, los/as productores/as no son solo guardianes de tradiciones, sino investigadores/as activos/as que experimentan continuamente. Por ejemplo, están recuperando su patrimonio agrícola mediante bancos de semillas que garantizan el control comunitario de la base del sistema alimentario.

La mentalidad proactiva promovida por Yalitia refleja una visión más amplia: una África donde la agricultura sea un motor de transformación social y económica, basada en la soberanía, la justicia y la resiliencia. La agroecología campesina se convierte así en una práctica viva que libera a las personas de las limitaciones impuestas por las corporaciones multinacionales.

Creando futuras generaciones de agroecólogos

En ediciones recientes, Yalitia también ha impulsado iniciativas como “Agroecología para Infancias”, orientadas a sensibilizar a las nuevas generaciones sobre la soberanía alimentaria y prepararles para defender prácticas agrícolas sostenibles basadas en conocimientos locales.

Eventos como el Foro Social de África Occidental en junio de 2025 dieron lugar al surgimiento del movimiento KILIMO EKOLOJIA. Hoy, este movimiento reúne a jóvenes, activistas, productores/as e investigadores/as en África subsahariana, formando una red sólida dedicada al aprendizaje mutuo y a la promoción de la soberanía alimentaria.

Aquí, los/as participantes comparten sus experiencias y motivaciones. Djibril Niang, participante de la tercera edición, lo expresa así: “Comenzamos como participantes, pero rápidamente sentimos la necesidad de compartir nuestras experiencias y apoyar a otros/as. La agroecología campesina no debe permanecer a nivel local; debe convertirse en una fuerza colectiva capaz de influir en las políticas agrícolas a nivel regional”.

Desde una perspectiva de cambio sistémico, el Bootcamp ha pasado de un modelo centrado en la intervención a uno de incubación. De transmitir conocimientos, ha evolucionado hacia un ecosistema donde los/as jóvenes se forman entre sí, comparten experiencias y desarrollan estrategias colectivas.

Rueda de prensa en el lanzamiento de KILIMO EKOLOJIA. Foto: JVE Côte d’Ivoire

Aprendizaje continuo y crecimiento

La trayectoria del Bootcamp Yalitia pone de relieve no solo los desafíos, sino también la notable resiliencia de sus participantes. Si bien las primeras ediciones no previeron que el final de la formación marcaría el inicio de una etapa difícil, hoy el programa se ha transformado en un espacio de conexión y resiliencia comunitaria.

Al abordar la brecha entre teoría y práctica, la iniciativa reconoce que el apoyo comunitario debe ser dinámico y adaptable. A través de la reflexión constante, los/as jóvenes agricultores/as recuperan la confianza y su convicción en la agroecología campesina como fuerza transformadora.

A medida que Yalitia continúa evolucionando en el contexto agrícola cambiante de Costa de Marfil y más allá, muestra un camino en el que la agricultura deja de ser un símbolo de dependencia para convertirse en una herramienta poderosa de empoderamiento y desarrollo sostenible. Al fortalecer el conocimiento local, los lazos comunitarios y la experiencia compartida, el Bootcamp asegura que los/as jóvenes se conviertan en agentes activos de cambio en la construcción de un futuro agrícola resiliente para África.


Autores: Koffi N’zuako Franck-Evrard (30) es licenciado en hidrogeología y cuenta con una maestría en recursos hídricos y riesgos ambientales. Trabaja en la integración de técnicas y estrategias para el uso eficiente del agua en la agroecología. Gahy Nadège Mélaine (33) desarrolló sus conocimientos a través de la red de socios de JVE en África. Está especialmente comprometida con temas de solidaridad y autonomía entre las mujeres rurales. Soumahoro Kadidjatou (33) trabaja en el empoderamiento de las mujeres a través de los Bootcamps Yalitia y está especializada en la gestión de organizaciones profesionales agrícolas. Ano Essale Francis (43), abogado de formación que se identifica como agricultor, es el principal formador de las iniciativas de agroecología de JVE Costa de Marfil. Contacto: jve.ivoire@yahoo.fr

Este artículo forma parte del número 4-2026: Las juventudes liderando la agroecología.