2026 | Omali Phiri et al. | Issue 4 Las juventudes liderando la agroecología

Convirtiéndonos en arquitectas y arquitectos de nuestro propio sistema alimentario en Zambia

Con más de la mitad de la población de Zambia menor de 25 años, las juventudes están eligiendo un camino distinto. Se están organizando en grupos de aprendizaje y experimentando con prácticas agroecológicas, creando verdaderos laboratorios de innovación. El dinamismo que surge de este trabajo ha llevado a los grupos juveniles más allá de las técnicas agrícolas, impulsando campañas educativas, plataformas digitales y festivales para involucrar a la comunidad en su conjunto. A través de la agroecología, las personas jóvenes están cultivando resiliencia climática y soberanía alimentaria, al tiempo que transforman identidades, aspiraciones y medios de vida.

Por qué empezamos

Recuerdo estar de pie en un campo en el distrito de Chongwe, en la provincia de Lusaka, observando una parcela de tierra degradada tras años de fertilizantes sintéticos y monocultivos. El suelo era una mezcla de aridez y esperanza: pálido, casi gris, agrietado como un espejo roto sobre la piedra, y con ese olor particular que anuncia la lluvia. A mi lado había un grupo de jóvenes de Zambia, Malawi y Zimbabue, llenxs de energía, que se negaban a aceptar que esa tierra agotada fuera nuestra única herencia. Formaban parte del grupo regional de jóvenes de la Iniciativa Semillas y Conocimiento (SKI), reunido durante el encuentro de liderazgo Training for Transformation a inicios de 2025 en Zambia.

Si no nos convertimos en los arquitectos de nuestros sistemas alimentarios, seremos espectadores de nuestra propia hambre

Estábamos allí porque era necesario. Con el desempleo en aumento y un clima cada vez más impredecible, comprendimos que, si no nos convertíamos en arquitectas y arquitectos de nuestros propios sistemas alimentarios, seguiríamos siendo simples espectadores/as de nuestra propia hambre. Esta es la historia de cómo pasamos de observar la degradación a sembrar semillas de fortaleza y soberanía.

Zambia, como gran parte de África, está atravesando un cambio demográfico. Con más de la mitad de su población menor de 25 años, el país se encuentra en una encrucijada. El desempleo juvenil es alto, los efectos del cambio climático —sequías, inundaciones, plagas y enfermedades— se intensifican, y los sistemas alimentarios están bajo presión. Sin embargo, en medio de estos desafíos también hay oportunidades. La agroecología, con su énfasis en el equilibrio ecológico, la identidad cultural y la justicia social, nos ofrece una visión de la agricultura que no se limita a sobrevivir, sino que permite prosperar.

El contexto de nuestra iniciativa

Durante años, jóvenes activistas, agricultores y estudiantes en Zambia venían cuestionando su exclusión de las políticas agrícolas dominantes. Observábamos cómo la agricultura convencional, basada en insumos químicos y monocultivos, degrada los suelos, erosiona la biodiversidad y atrapa a quienes producen en ciclos de endeudamiento.

Nos preguntamos: ¿qué tipo de sistema alimentario queremos heredar?

La respuesta fue clara. Queríamos un sistema que regenere los ecosistemas en lugar de agotarlos, que fortalezca las economías locales en lugar de drenarlas, y que celebre nuestra identidad cultural en lugar de borrarla. Esa visión nos llevó a la agroecología.

Grupo juvenil de SKI en el programa de liderazgo Training for Transformation 2025 en Zambia. Foto: Omali Phiri

Iniciativa Semillas y Conocimiento (SKI)

La Iniciativa Semillas y Conocimiento (SKI) es una alianza dinámica de diversas organizaciones del África austral comprometidas con la soberanía alimentaria en la región. Está compuesta por ONG que trabajan con agricultoras y agricultores de pequeña escala para fortalecer la seguridad de semillas, alimentos y nutrición mediante sistemas de semillas gestionados por campesinxs, mayor diversidad de cultivos y la recuperación de saberes locales en Malawi, Sudáfrica, Zambia y Zimbabue. La iniciativa comenzó en 2013 y actualmente reúne a 15 organizaciones socias en estos cuatro países.

Círculos de aprendizaje como laboratorios

Nuestra iniciativa comenzó de forma modesta en 2023. Organizamos círculos de aprendizaje: pequeños encuentros donde las juventudes podían intercambiar conocimientos, experimentar con prácticas agroecológicas y reflexionar sobre sus experiencias. Estos espacios se convirtieron en auténticos laboratorios de innovación. Experimentamos con distintas prácticas:

  • Compostaje y biopesticidas, reduciendo la dependencia de insumos químicos costosos.
  • Sistemas de cultivo diversificados – maíz asociado con frijoles, calabaza y hortalizas locales – recuperando prácticas tradicionales.
  • Parcelas demostrativas de agroforestería, combinando árboles frutales con cultivos básicos para mejorar la salud del suelo y generar ingresos adicionales.
Cuando ví cómo el compostaje reducía los costos y mejoraba los rendimientos de la cosecha, entendí que la agricultura podía ser inteligente y sostenible

También apostamos por la narración. A través de festivales y plataformas digitales lanzamos la campaña “My Food is Zambian”, parte de “My Food is African” impulsada por la Alianza por la Soberanía Alimentaria en África (AFSA). Este movimiento celebra cultivos tradicionales como el sorgo, el mijo y los frijoles caupí, reconectando a las juventudes con los saberes ancestrales.

Los resultados han sido tangibles. Las juventudes comienzan a ver la agricultura de otra manera. Algunas han creado pequeños emprendimientos de conservación de semillas, producción de insumos orgánicos y valor agregado. Otras se han convertido en voceras en escuelas y comunidades. Una joven agricultora lo expresó así: “La agroecología me devolvió la dignidad. No soy solo mano de obra; soy una innovadora.” Esto también ha fortalecido el reconocimiento por parte de liderazgos tradicionales y ha abierto espacios para que las juventudes muestren su potencial.

Capacitación sobre la elaboración de biofertilizante Bokashi. Foto: Omali Phiri

Logros, desafíos y aprendizajes

El camino hacia sistemas alimentarios sostenibles ha estado marcado tanto por avances importantes como por aprendizajes duros. Los círculos de aprendizaje entre pares han sido especialmente efectivos, al ofrecer espacios seguros para experimentar, compartir errores y celebrar logros. Así, la agroecología dejó de ser un concepto técnico para convertirse en una práctica transformadora y apropiada. La campaña “My Food is Zambian” reforzó este proceso al vincular la agroecología con la identidad cultural, generando orgullo y sentido de pertenencia.

Sin embargo, persisten barreras estructurales. El acceso inseguro a la tierra limita la práctica real de la agroecología. Las dificultades financieras también frenan iniciativas juveniles, ya que el sistema bancario considera a las juventudes como inversiones de alto riesgo. Además, sigue siendo difícil cambiar la percepción de la agricultura como “trabajo sucio” en lugar de un campo de innovación. Estos desafíos muestran que la agroecología no se trata solo de técnicas agrícolas, sino de transformar políticas, sistemas financieros, educación y narrativas culturales.

Las lecciones aprendidas a lo largo de este proceso ponen de relieve que la agroecología tiene éxito porque responde directamente a las realidades contemporáneas del desempleo y la degradación ambiental. Ofrece soluciones prácticas a experiencias vividas, especialmente cuando se nutre del relato y la narración. Cuando jóvenes agricultoras y agricultores compartieron cómo la conservación de semillas les permitía ser creativos y recuperar sus propias historias, inspiraron a sus pares a actuar de maneras que ningún manual podría lograr. En última instancia, la experiencia demostró que, aunque el entusiasmo juvenil es un motor poderoso, no puede sostenerse por sí solo en el vacío. La incidencia debe ir de la mano de la práctica, y el progreso debe ser un esfuerzo colectivo. Nuestras alianzas con escuelas, ONG y liderazgos tradicionales dejaron claro que la agroecología prospera mejor cuando se concibe como una misión compartida y comunitaria, más que como una iniciativa individual.

“Guardar semillas es como preservar la cultura. Cada semilla lleva la historia de nuestros ancestros. Cuando planto mijo, siento la conexión con mi abuela” –  Lucy Musonda, provincia de Copperbelt

Planes a futuro

De cara al futuro, la visión para la próxima década se centra en un cambio transformador en el que las personas jóvenes de África austral dejen de ser vistas únicamente como mano de obra y pasen a ser reconocidas como las principales innovadoras, emprendedoras y líderes del movimiento agroecológico. Este futuro se basa en un enfoque multifacético que cierre la brecha entre la producción sostenible y la viabilidad económica. Además, el aprovechamiento de las TIC y de las herramientas digitales conecta directamente a jóvenes agricultoras y agricultores con mercados emergentes, garantizando que el cultivo de productos diversos y saludables se traduzca en medios de vida prósperos.

Omar facilitando un taller. Foto: Omali Phiri

Para sostener este impulso, el movimiento pone un fuerte énfasis en el poder de la narrativa y en el desarrollo profesional. Festivales creativos y plataformas digitales se utilizarán para visibilizar iniciativas exitosas lideradas por jóvenes, aportando la inspiración necesaria para ampliar la participación. Esta narrativa se verá reforzada por programas de formación sólidos, diseñados para dotar a la próxima generación de capacidades técnicas en agroecología y de las habilidades de liderazgo necesarias para impulsar cambios sistémicos. Al ampliar los círculos de aprendizaje locales hacia nodos regionales, estos esfuerzos crearán una infraestructura permanente de intercambio, que permitirá a la juventud conectarse más allá de las fronteras, compartir soluciones y afrontar colectivamente los retos de construir sistemas alimentarios resilientes.

Relevancia para las políticas públicas y la sociedad

Para transformar el panorama de los sistemas alimentarios, es esencial un enfoque multiactor, que comience con un llamado a los gobiernos a implementar políticas favorables a la juventud que vayan más allá del discurso. Esto incluye garantizar el acceso seguro a la tierra, ofrecer financiación accesible y asequible, e integrar formalmente la agroecología en los currículos nacionales para proporcionar una base estructural a las futuras generaciones. El personal educativo también desempeña un papel clave al incorporar estos principios desde etapas tempranas en los programas escolares, asegurando que el estudiantado perciba la agricultura sostenible como una trayectoria profesional viable y con proyección desde el inicio de su formación.

Las redes juveniles existentes deben reforzarse para convertirlas en plataformas poderosas para la acción colectiva

El apoyo de la sociedad civil es igualmente fundamental, especialmente mediante inversiones sostenidas en el fortalecimiento de capacidades. A través de mentoría, formación técnica adaptada y oportunidades de aprendizaje práctico, estas organizaciones pueden cerrar la brecha entre la motivación y la experiencia profesional. Al mismo tiempo, las redes juveniles existentes deben fortalecerse para servir como plataformas potentes de acción colectiva, amplificando las voces de jóvenes agricultoras y agricultores y garantizando su participación en los espacios donde se toman decisiones.

El futuro de los sistemas alimentarios de Zambia – y, en realidad, de la región y del mundo – depende de apoyar el desarrollo de la próxima generación de referentes de la agroecología. Al transformar los relatos, crear entornos propicios, invertir en sus capacidades y amplificar sus voces, podemos empoderar a las personas jóvenes para que adopten la agroecología y lideren la transición hacia comunidades con seguridad alimentaria, resilientes al clima y prósperas en todo el continente.

El autor posando con agricultores y agricultoras agroecológicos durante una visita de campo experiencial en Ghana. Foto: Omali Phiri

Nuestra historia no trata solo de Zambia. En toda África, las personas jóvenes se enfrentan a desafíos similares: el cambio climático, el desempleo y la inseguridad alimentaria. La agroecología ofrece una vía que es a la vez local y globalmente relevante. Nuestras experiencias ilustran el poder transformador de la agroecología, no solo en términos de prácticas agrícolas, sino también en la reconfiguración de identidades, aspiraciones y medios de vida.

Como expresó una persona joven agricultora de nuestro grupo: “La agroecología no trata solo de producir alimentos, sino de cultivar futuros.”


Autor: Omali Phiri (35) es oficial de programas en la Zambia Alliance for Agroecology and Biodiversity. Forma parte del grupo juvenil de la Iniciativa Semillas y Conocimiento (SKI) y de la Alianza por la Soberanía Alimentaria en África (AFSA). Contacto: phirioma@gmail.com

La Iniciativa Semillas y Conocimiento (SKI) es una red regional con organizaciones en Zambia, Malawi, Zimbabue y Sudáfrica. Su grupo juvenil forma parte de la Comunidad de Práctica de SKI, integrada por juventudes de Zambia, Zimbabue y Malawi.

Este artículo forma parte del número 4-2026úmero 4-2026: Las juventudes liderando la agroecología.