Lanzado en 2019 por jóvenes del mundo agrícola, el Tour de France Agricole es mucho más que un viaje de estudios. A lo largo de dos semanas visitando fincas, las y los participantes experimentan otra forma de aprender sobre agricultura: a través de encuentros, debates e investigación colectiva. Esta aventura itinerante anual ha dado lugar a un auténtico movimiento juvenil, al ofrecer un espacio de formación, politización y proyección de futuro arraigado en los territorios rurales y en las realidades agrícolas.
El Tour de France Agricole (TdFA) nació a partir del cuestionamiento profundo de los modelos agrícolas dominantes por parte de tres amigos de la infancia, todos hijos de agricultores. Reunieron a un grupo de jóvenes en la ciudad de Nancy, en el norte de Francia, la mayoría con formación en agronomía y una constatación común: sus estudios eran a menudo muy técnicos y generalistas, dejando poco espacio para las realidades de la vida agrícola y los saberes construidos por los propios agricultores.
Es una investigación colectiva llevada a cabo por jóvenes para comprender las transformaciones agrícolas y construir su posicionamiento
Organizado por el Movimiento Rural de Juventud Cristiana, el primer TdFA reunió a unas veinte personas de toda Francia con trayectorias académicas diversas: no solo estudiantes o graduados en agronomía, sino también de ciencias sociales. Durante dos semanas, el grupo recorrió el país en mini buses y visitó unas veinte fincas que habían puesto en marcha innovaciones en torno a tres ejes: innovación agronómica (prácticas agroecológicas, biodiversidad, autonomía de insumos, almacenamiento de carbono); innovación social (trabajo colectivo, condiciones de vida, transmisión de conocimientos); e innovación política (implicación sindical, estructuración de organizaciones locales, acceso a la tierra).
Desde entonces, el Tour ha continuado cada año, demostrando que es posible otra forma de aprender sobre agricultura. Cada año, el equipo organizador busca agricultores inspiradores a través del sindicato campesino Confédération Paysanne (miembro de La Vía Campesina), de los grupos CIVAM (Centros de iniciativas para valorizar la agricultura y el medio rural), así como mediante la prensa local y las redes sociales. El boca a boca y los encuentros fortuitos también enriquecen esta búsqueda. La idea es implicar a una amplia diversidad de agricultores, en función de los intereses de cada participante. Por ejemplo, en 2025 descubrimos Les Croquants, un colectivo que nos mostró su finca con árboles frutales, gallinas ponedoras, huerta, panadería, producción de cereales y cerveza local

Desde el inicio, el TdFA ha sido más que un simple “viaje de estudios”. Es una investigación colectiva llevada a cabo por jóvenes, no solo para comprender las transformaciones agrícolas en curso en el país, sino también para construir su posicionamiento como futuros profesionales del mundo agrícola. Reunir experiencias que a menudo se viven de forma aislada permite comparar puntos de vista y desarrollar conocimientos colectivos sobre los retos agrícolas contemporáneos.
Durante las visitas, normalmente pasamos la mañana recorriendo una finca antes de compartir una comida con las personas agricultoras. Las conversaciones pueden abarcar desde sus trayectorias personales y la historia de su instalación hasta la organización de su trabajo diario o las luchas sindicales en las que participan. Por la tarde, nos dirigimos a la siguiente finca, donde instalamos el campamento y pasamos la noche.
De aventura a herramienta colectiva
Lo que en un principio debía ser una experiencia puntual echó raíces. Año tras año, nuevos jóvenes se suman al Tour, algunos atraídos por las proyecciones de Toucher la Terre (Tocar la tierra), un documental realizado durante la primera edición, y otros por el boca a boca. De unas 20 personas el primer año, a 40 el segundo y más de 80 en 2024, el TdFA se ha ido transformando y alejando progresivamente de sus impulsores iniciales. A partir de 2022, ya no hubo un único recorrido, sino tres tours simultáneos que atravesaban distintos territorios. Cada uno seguía su propio itinerario antes de reunirse en el Festival del Tour, una celebración conjunta abierta al público.
A medida que el equipo organizador pasó de ser un grupo de amigos a un colectivo con trayectorias diversas, se hizo necesaria una progresiva formalización de la estructura. En el tercer año, el TdFA celebró su primera asamblea general: un fin de semana que reunió a antiguos y nuevos participantes para decidir colectivamente el futuro de la iniciativa. La estructura adoptada prioriza los procesos democráticos y la autonomía frente a resultados cerrados, con el objetivo de evitar rigideces y facilitar su transferibilidad. De este modo, el TdFA se ha convertido en una herramienta colectiva que cualquiera puede hacer suya y mantener viva en el tiempo.

Uno de los elementos que se ha consolidado como pilar central en esta fase es el Festival del Tour. Lanzado en 2022, este evento anual de cuatro días es la culminación del recorrido realizado durante las dos semanas. Es un momento de reencuentro entre quienes han participado en distintos tours y entre amistades de ediciones anteriores, algunas de las cuales solo se ven una o dos veces al año. También es una oportunidad para que quienes llegan por primera vez se sientan parte de un movimiento más amplio, para conectar con otras personas que creen que otra forma de agricultura, otra relación con la tierra y otra forma de compromiso son posibles.
En el Festival del Tour, los nuevos participantes reflexionan sobre lo vivido mediante representaciones teatrales, carteles y canciones. Cada grupo revive su experiencia de las dos semanas compartidas, al tiempo que la transmite a otras personas. Este ambiente de convivialidad gira en torno a una enorme olla de aligot —un plato del sur de Francia a base de puré de papa y queso— cocinándose al fuego. Otras actividades incluyen juegos aprendidos durante el recorrido o sesiones participativas de DJ y baile al caer la noche. Es gracias a estos momentos que el TdFA se ha convertido en un espacio social en sí mismo.
No obstante, a pesar del éxito del Tour —con 100 participantes en 2025, su sexto año de existencia—, creemos que su público debería ampliarse. Actualmente, la mayoría de las personas participantes son tituladas (especialmente de escuelas agrarias) que ya están familiarizadas con la agroecología. Muchas tienen experiencia en educación popular y disponen del tiempo necesario para coorganizar un recorrido de dos semanas con varios meses de antelación. Dado que el TdFA busca acercar la agricultura a la juventud e inspirar nuevas vocaciones, consideramos que debe resultar más atractivo para jóvenes de distintos contextos sociales y geográficos, y adaptarse para llegar a otros ámbitos.
La emergencia de una mirada política arraigada
Hemos observado que la diversidad de las fincas visitadas cuestiona las ideas previas de las personas participantes y abre nuevas posibilidades. Ven pequeñas fincas ecológicas que venden directamente a las personas consumidoras y que son económicamente viables, así como explotaciones colectivas que garantizan cinco semanas de vacaciones al año para cada miembro: modelos sostenibles que muchos no habrían considerado posibles. Estos encuentros dan lugar a debates intensos y a una nueva conciencia entre los jóvenes sobre cuestiones políticas clave, como la gestión del agua, el acceso a la tierra, las dinámicas de género o normativas alimentarias poco adaptadas a las pequeñas fincas.
Este encuentro con el mundo político institucional marcó un punto de inflexión y reforzó el deseo de politizar
Ante la discrepancia entre lo observado sobre el terreno y el discurso dominante sobre la agricultura, las reflexiones de los participantes les llevaron a formular y difundir un mensaje político en 2025. En una asamblea general, distintos grupos de trabajo elaboraron propuestas concretas para impulsar cambios en el mundo agrícola. De ahí surgió el Manifiesto del Tour de France Agricole, un documento con 16 propuestas que abordan cuestiones actuales, como la creación de un estatuto de agricultor-investigador o de un servicio cívico agrícola que permita a los jóvenes descubrir y experimentar la agricultura en un marco reconocido oficialmente.
Este manifiesto no pretende revolucionar el sistema agrícola, sino recopilar y promover soluciones que ya existen, a menudo desarrolladas por los propios agricultores. Puede servir, así, como base para acciones de incidencia política. Tras su publicación, el TdFA contactó con Mathilde Hignet, antigua miembro del Movimiento Rural de Juventud Cristiana, quien invitó al colectivo a la Asamblea Nacional para presentar su trabajo ante otros parlamentarios.

Group at the 2023 closing festival at the Laporte Farm, set up by former tour participant Olivier Berdaguer. Photo: Tour de France AgricoleEntre las propuestas, una llamó especialmente la atención: la creación de un estatuto de “trabajador intermitente agrícola” para proteger mejor a trabajadores/as y temporeros/as, inspirado en el existente para artistas. Este encuentro con el mundo político institucional marcó un punto de inflexión y reforzó el deseo del grupo de politizar y difundir sus aprendizajes. Tomaron conciencia de que su experiencia tiene valor y de que cuentan con legitimidad para compartir sus conocimientos con el mundo agrícola francés y con los responsables políticos.
Pensar a escala biorregional
El ritmo del recorrido es otra cuestión que ha ido emergiendo. Recorrer Francia en dos semanas permite una gran diversidad de encuentros, pero a veces deja una sensación de incompletitud. Comprender una finca también implica comprender su territorio: los circuitos cortos, la historia local, los paisajes. Progresivamente, algunos recorridos han optado por centrarse en regiones concretas.
En 2024, se organizaron recorridos en coche en Borgoña y Grand Est, mientras otros equipos recorrieron en bicicleta los departamentos de Mosela y Mosa. En 2025, los recorridos en bicicleta atravesaron Charente y Loira Atlántico, mientras otro cruzó los Pirineos de este a oeste, incluyendo el País Vasco. Allí se descubrieron prácticas de ganadería de montaña, productos locales como el queso Ossau-Iraty o el cerdo Kintoa, así como las dificultades del sector vitivinícola en los Pirineos orientales.
En esta misma línea, el modo de transporte se ha convertido en un elemento de cuestionamiento. Desde 2024, algunos grupos optan por la bicicleta. Más allá de sus beneficios ecológicos, esta elección transforma profundamente la experiencia: ralentiza el ritmo y conecta más intensamente con el territorio. “Nos obliga a habitar los trayectos entre fincas y a medir físicamente los territorios que atravesamos”, explica Marine. Esto desplaza el enfoque de una “colección” de fincas hacia una visión más sistémica. El TdFA se convierte así en una herramienta para pensar la agricultura a escala biorregional.
Juventudes atraídas por el campo
Para algunas personas, las visitas no son suficientes: trabajan junto a otros participantes para desarrollar sus propios proyectos agrícolas. El TdFA no busca proporcionar respuestas prefabricadas ni proponer un modelo único. Su misión es ayudar a comprender la diversidad y complejidad de la instalación agraria y proporcionar herramientas para tomar decisiones propias.
A veces, las fincas más alejadas de nuestras convicciones son aquellas de las que más aprendemos.
Al dialogar directamente con agricultores, el mundo agrícola aparece mucho más matizado. A veces, las fincas más alejadas de nuestras convicciones son aquellas de las que más aprendemos, porque cuestionan nuestras ideas preconcebidas.
Con el tiempo, algunos participantes se han convertido en agricultores, integrando sus fincas en el ecosistema del TdFA. Lo que comenzó como una experiencia puntual se ha convertido en un paso clave en la entrada de muchos jóvenes al mundo agrícola.
Aunque el TdFA es una experiencia singular, no es un caso aislado. Proyectos similares están surgiendo en Francia y en otros lugares, mostrando a los jóvenes las posibilidades reales de cambiar el mundo a través de la agricultura.
Autoría: Mahaut Roussel (26) participó en el Tour de France Agricole en 2022 y 2025. Trabaja como asesora en instalación agraria, es miembro del consejo de WWOOF Francia y está desarrollando su propio proyecto como agricultora, panadera y viticultora en el sur de Francia. Simon Guerin Sanz (26) participó en el Tour en 2023 y 2025. Trabaja en incidencia política agrícola y participa en organizaciones juveniles rurales a nivel europeo.
Este artículo forma parte del número 4-2026: Las juventudes liderando la agroecología

