2026 | Carolina Diaz et al. | Issue 4 Las juventudes liderando la agroecología

Cuando la juventud lidera el camino hacia la soberanía de datos en la agroecología

En un mundo donde dominan los gigantes corporativos, la innovación digital en la agricultura suele presentarse como la principal solución a la crisis alimentaria global. Sin embargo, en la práctica, a menudo está asociada a la extracción de datos, concentrando el poder y profundizando las desigualdades. Experiencias en distintas partes del mundo demuestran el papel de una juventud informada, independiente y críticamente comprometida en la conquista de la soberanía digital para agricultoras, agricultores y otros actores de los sistemas alimentarios locales. La familiaridad tecnológica de las personas jóvenes puede convertirse en un motor para una digitalización agrícola desde las bases, arraigada en la soberanía de los datos, pero solo si cuentan con las herramientas y el respaldo necesarios para liderarla.

Aunque las iniciativas de “innovación inclusiva” buscan mejorar el acceso, la gobernanza responsable y la facilidad de uso de las herramientas digitales para la agricultura a pequeña escala, con frecuencia no abordan las injusticias estructurales más profundas. Su principal limitación radica en centrarse en integrar a quienes producen alimentos en sistemas corporativos ya existentes, en lugar de cuestionar quién posee los datos, la infraestructura y el poder de decisión.

Sin embargo, una digitalización impulsada y gestionada desde las bases en apoyo a la agroecología no solo es posible, sino que ya está ocurriendo. Comunidades y redes en distintas regiones dejan claro que las herramientas digitales pueden apoyar la agroecología cuando quienes producen alimentos conservan el control sobre su diseño y sobre la decisión de si utilizar las tecnologías, cómo hacerlo y con qué propósito. La juventud desempeña un papel protagonista en estos procesos. Esto es aún más relevante si consideramos que, al mismo tiempo, el éxodo rural y el envejecimiento de la población agrícola han generado una necesidad urgente de involucrar a las personas jóvenes como actoras clave en el sostenimiento de sistemas alimentarios locales y descentralizados. En este artículo compartimos algunos aprendizajes de iniciativas existentes.

La juventud como puente tecnológico: LITEFARM

La experiencia de una plataforma digital desarrollada en el marco de un proyecto de investigación en América Latina pone de relieve el potencial aún no aprovechado de la juventud como facilitadora de acceso, conocimiento y adopción digital. El proyecto Agroecología en América Latina: Construyendo Caminos fue una iniciativa de investigación-acción participativa que involucró a 10 organizaciones campesinas de siete países. Su foco principal fue el fortalecimiento de capacidades en agroecología. Se elaboraron cuadernos de trabajo de manera colectiva, se organizaron talleres e intercambios regionales, y se realizaron encuestas e investigaciones tanto cuantitativas como cualitativas que orientaron el trabajo de las organizaciones de productores/as. Entre 2020 y 2025, el proyecto involucró a más de 527 familias agricultoras. Estas identificaron un desafío común: cómo medir la productividad agroecológica más allá del rendimiento, incorporando impactos sociales y ambientales.

Tecnico de campo da Asociacion Vivamos Mejor apresetando o LiteFarm. Foto: Building Paths

En respuesta, la Universidad de Columbia Británica, junto con agricultoras, agricultores y sus organizaciones, desarrolló LiteFarm, una plataforma gratuita y de código abierto para la gestión agrícola que permite registrar, monitorear y analizar actividades en las fincas, y que sigue activa hoy en día. Diseñada para apoyar la investigación en agroecología, resiliencia climática y justicia social y ecológica, la plataforma permite a la academia acceder a datos propiedad de quienes producen alimentos bajo marcos estrictos de gobernanza.

Los datos que pueden registrarse son muy diversos: planes de cultivo (cantidad de cultivos, tiempos de siembra y cosecha, especies, volumen cosechado, ingresos generados, autoconsumo); trabajo (salarios por hora y por tarea, división del trabajo por género, edad de las personas trabajadoras); biodiversidad (especies de cultivos e insectos); animales (cantidad, especies, usos, diversidad); certificaciones (tipo de certificación, hojas de cálculo descargables, análisis de rendimiento, etc.). LiteFarm está disponible en ocho idiomas y cuenta actualmente con más de 8.000 personas usuarias en más de 160 países.

La familiaridad tecnológica de las personas jóvenes no debe confundirse con conocimiento sobre la gobernanza ética de los datos

A lo largo del proyecto, la juventud emergió como un actor inesperado pero clave en el uso de la plataforma, según observaron las personas participantes. Karen Valverde (MESSE, Ecuador) señaló: “Las personas jóvenes han jugado un papel fundamental en la adopción de LiteFarm y de la tecnología en general en las comunidades agrícolas”. La juventud actuó a menudo como puente tecnológico dentro de familias y comunidades con poblaciones envejecidas y acceso digital limitado. Kokaib Saloj (Vivamos Mejor, Guatemala) comentó: “La tecnología avanza a pasos agigantados y quienes producen alimentos se quedan atrás; mientras tanto, la juventud se mantiene al día pero se aleja de la agricultura. LiteFarm logró unir a dos generaciones con un objetivo común: promover una agricultura sostenible con la tecnología como aliada”.

Los resultados de la encuesta final también confirmaron que integrar a la juventud en iniciativas agroecológicas que utilizan herramientas digitales refuerza su interés por continuar en la actividad agrícola. No obstante, como subrayó Ricardo Eslava (Corambiente, Colombia), la participación juvenil debe entenderse dentro de sus contextos socioeconómicos y culturales más amplios. Por ejemplo, la juventud rural y urbana enfrenta realidades distintas en términos de responsabilidades, crianza, necesidades y culturas. En zonas rurales, las personas jóvenes suelen enfrentar más barreras estructurales: tareas domésticas, falta de ingresos propios, cuidado de animales y personas mayores, acceso limitado a tecnología o educación, entre otras. Por ello, las políticas deben reconocer a la juventud rural como un grupo específico con necesidades y aspiraciones propias, así como su papel estratégico en las transiciones agroecológicas.

Producción local de semillas en Turquía. Foto: Arca Atay, Ekoder

El proyecto dejó lecciones importantes. A pesar de su alta familiaridad con herramientas digitales cotidianas, muchas personas jóvenes carecen de conocimientos sobre arquitectura tecnológica relacionada con la soberanía de datos, derechos de propiedad y extracción comercial de datos. Si bien a menudo se describe a la juventud como “nativa digital”, su familiaridad con la tecnología no debe confundirse con conocimiento sobre la gobernanza ética de los datos ni con una conciencia crítica de los riesgos que implica la concentración de datos en manos de unas pocas empresas. Y, aun cuando las personas jóvenes cuentan con la adaptabilidad y la soltura técnica necesarias para co-crear soluciones digitales desarrolladas y gestionadas a nivel local, con frecuencia no tienen acceso a financiamiento, formación jurídica, capacitación técnica y política, ni al apoyo institucional necesario.

Este proyecto nos enseñó que, para fortalecer la participación juvenil, es necesario fomentar la autonomía financiera, ampliar la formación en gobernanza de datos y tecnologías de código abierto, promover trayectorias de liderazgo y apoyar la innovación liderada por jóvenes. Las lecciones de LiteFarm y del proyecto Building Paths muestran cómo un fortalecimiento de capacidades orientado puede reforzar la continuidad generacional en las familias y la participación de las juventudes en la agroecología.

El desafío de posicionar a las juventudes como facilitadoras digitales: BILIM

Sin embargo, apoyar a las juventudes en este rol no es un camino sencillo, como lo demuestra el caso de la plataforma digital de BILIM. BILIM es una alianza de organizaciones de agroecología alineadas con la Declaración de Nyéléni sobre Agroecología, que abarca 11 países de Asia Centro-Occidental, los Balcanes, el Cáucaso y Europa del Este. Una plataforma digital de conocimiento para BILIM fue co-desarrollada junto con JengaLab como un espacio donde el conocimiento de base se centraliza y se comparte abiertamente en distintos idiomas, sin comprometer la propiedad comunitaria ni la protección de datos sensibles.

Jóvenes aprendiendo de un agricultor durante un intercambio organizado por Rushnoi, miembro de la alianza BILIM en Tayikistán. Foto: Rushnoi (Tadjikistan)

La plataforma BILIM es una aplicación web multilingüe y de código abierto que facilita el intercambio de conocimientos sobre prácticas agrícolas, marcos de políticas y soluciones técnicas entre las organizaciones que forman parte de la alianza. Permite compartir datos especializados como mapas de semillas, datos de geolocalización e indicadores de biodiversidad, algo que las plataformas convencionales no suelen ofrecer. Un valor añadido de la plataforma para BILIM es que crea una comunidad cerrada, lo que la convierte en una herramienta de coordinación para la incidencia política y la adaptación legal. La plataforma tiene un enorme potencial y puede ofrecer múltiples beneficios a la comunidad.

Las personas jóvenes no siempre cuentan con el espacio dentro de sus organizaciones para transformar las estructuras existentes

Sin embargo, la adopción de la plataforma digital por parte de las organizaciones miembros de BILIM no ha sido fácil y ha estado marcada por barreras culturales y estructurales. La fatiga digital, el limitado “tiempo de oficina” y la ausencia de una versión adaptada a teléfonos celulares hacen que muchas personas perciban la plataforma como una tarea pesada. Además, existe la idea errónea de que la plataforma proporciona información, en lugar de entenderse como un espacio que aloja contribuciones colectivas. Pasar de un consumo pasivo a una participación activa sigue siendo un desafío central.

En un intento por abordar estas barreras, las personas co-desarrolladoras designaron a jóvenes como moderadoras y moderadores dentro de cada organización durante el Foro anual de la red BILIM en 2023. La idea era que la familiaridad técnica de las juventudes les permitiría asumir de forma natural el papel de facilitadoras, encargándose de la moderación de contenidos, el intercambio de información y la coordinación. Sin embargo, esto no ha funcionado como se esperaba: la plataforma aún no se utiliza de forma generalizada. Aunque todavía falta una evaluación exhaustiva, nuestra valoración es que varios factores han contribuido a esta situación. En primer lugar, el concepto de la plataforma no surgió de las propias juventudes, lo que posiblemente redujo su motivación. En segundo lugar, las personas jóvenes no siempre cuentan con el espacio dentro de sus organizaciones para transformar las estructuras y normas existentes.

Juventudes desarrollando herramientas digitales para la agroecología en todo el mundo

En los movimientos agroecológicos, las juventudes suelen liderar la adopción de herramientas digitales para la coordinación interna, los servicios a productores y productoras y el acceso a mercados. Pero no solo enseñan a las generaciones mayores a usar pronósticos del tiempo o plataformas de comunicación; también están contribuyendo a desarrollar infraestructuras digitales desde las bases.

En Indonesia, jóvenes de Serikat Petani Indonesia – un movimiento campesino de dos millones de integrantes – desarrollaron, con el apoyo de aliados clave, una aplicación para centralizar información sobre los datos de producción y los conocimientos de sus miembros. En Kirguistán, jóvenes del ADI (Agency for Development Initiative) crearon la tienda en línea Sebet Market Farm, reemplazando costosas infraestructuras físicas de venta y mejorando el acceso a mercados para productores y productoras a pequeña escala, especialmente para mujeres cercanas a la capital, Biskek. Por su parte, la Kenyan Peasant League desarrolló su propia aplicación para facilitar la venta directa. Estos son solo algunos ejemplos, en distintas partes del mundo, que muestran cómo las iniciativas digitales impulsadas por jóvenes están yendo más allá de la simple adopción de herramientas, avanzando hacia la construcción de infraestructuras y ecosistemas tecnológicos autónomos.

Fortalecer a las juventudes

Los ejemplos descritos aquí muestran que las juventudes tienen el potencial de desplazar el foco del uso de lo digital, pasando de modelos extractivos centrados en plataformas dominantes hacia enfoques basados en redes con propiedad colectiva. Si bien las herramientas convencionales pueden ser utilizadas por agricultores y agricultoras para la comunicación y la coordinación – con el riesgo de extracción y explotación de datos -, las infraestructuras digitales impulsadas por las propias comunidades son fundamentales para alcanzar la soberanía digital, del conocimiento y alimentaria. Mantener el control sobre los datos garantiza que el poder de decisión permanezca en manos de quienes producen alimentos, y no en algoritmos corporativos. Las juventudes pueden desempeñar un papel clave en este cambio, siempre que cuenten con el apoyo necesario.

Persona becaria de APRO aplicando un cuestionario cualitativo a una agricultora en Paraguay. Foto: Building Paths

Con la formación adecuada, las y los jóvenes pueden impulsar transiciones digitales autónomas basadas en el control comunitario. El fortalecimiento de capacidades debe incluir la soberanía digital, la economía política de los datos, los sistemas de código abierto, la gobernanza ética de los datos y la adaptación de herramientas a los contextos locales. Con este respaldo, las juventudes pueden pasar de ser usuarias pasivas a diseñadoras, gestoras y promotoras de ecosistemas agrotecnológicos abiertos y descentralizados. Fortalecer a las juventudes de este modo refuerza la soberanía de los datos a nivel comunitario y acelera las transiciones agroecológicas.

En última instancia, la soberanía tecnológica y la soberanía alimentaria son inseparables: la resiliencia de los sistemas alimentarios locales depende en gran medida de la descentralización del control digital y, más ampliamente, del control local sobre el conocimiento. En las luchas globales por la descentralización y la gobernanza local, es fundamental reconocer y apoyar a las juventudes para que ocupen un lugar central.


Autores: Carolina Diaz (24) es coordinadora de proyectos de transiciones agroecológicas en la University of British Columbia, donde trabaja en la intersección entre herramientas digitales, gobernanza de datos y sistemas alimentarios sostenibles. Marco Cattaneo (30) es especialista en AgTech y soberanía digital, y colabora con Jengalab y Schola Campesina para investigar la intersección entre la economía política, la justicia de datos y la digitalización. Caroline Ledant (39) forma parte de Schola Campesina y apoya la facilitación de la Asamblea de Innovaciones desde las Bases para la Agroecología, impulsando los derechos de las personas a mantener, proteger y desarrollar sus sistemas de conocimiento. Barbara Kurek (39) es periodista e investigadora que trabaja en la intersección entre los derechos de las mujeres y los sistemas alimentarios comunitarios, y es miembro del consejo de la Fundación Agro-Perma-Lab, parte de la alianza BILIM sobre agroecología. Contacto: marco@jengalab.org

Este artículo forma parte del número 4-2026: Las juventudes liderando la agroecología.