La agroecología se aprende mejor haciendo, jugando y sintiéndose parte, como lo demuestran dos experiencias en Brasil. En Juazeiro, Bahía, el Círculo de Niñeces en el Congreso Brasileño de Agroecología 2025 transformó el cuidado infantil en un espacio donde las y los niños tuvieron sus primeros encuentros con el agua, las plantas y el cuidado colectivo. En Minas Gerais, estudiantes del Instituto Federal aprendieron agroecología en el campo a través de jornadas comunitarias de trabajo en fincas locales. Los saberes campesinos y la curiosidad de los y las estudiantes se encontraron entre siembras, reparaciones, comidas compartidas y círculos de reflexión.
Historia 1
Jugar, sembrar y aprender: el Círculo de Niñeces en el Congreso de Agroecología

Durante el 13º Congreso Brasileño de Agroecología, celebrado en octubre de 2025 en Juazeiro, Bahía, un espacio diferente crecía en paralelo a las conferencias y debates técnicos. La Ciranda Infantil Ana Primavesi (Círculo de Niñeces Ana Primavesi, o Ciranda) acogió a niñas y niños – tanto de participantes del congreso como de la comunidad local – en un espacio de juego, aprendizaje y cuidado colectivo inspirado en la agroecología.
Nombrada en honor a la agrónoma Ana Primavesi, la Ciranda ofreció actividades como arte, narración de cuentos, juegos y experiencias prácticas con el suelo, las semillas y las plantas. Organizado a través de un esfuerzo colectivo que involucró a universidades, movimientos sociales y organizaciones de la sociedad civil, el espacio recibió a alrededor de 100 niñas y niños con el apoyo de educadoras, facilitadoras y personas voluntarias.
La Ciranda es mucho más que un espacio de cuidado infantil durante el congreso: es un espacio político y pedagógico para la educación y la participación de las infancias. A través de actividades lúdicas, niñas y niños tuvieron su primer contacto con cuestiones ambientales y sociales, aprendiendo sobre el agua, el suelo, las plantas y el cuidado colectivo. La Ciranda se convirtió en un espacio donde los principios de la agroecología se siembran y fortalecen, contribuyendo a formar infancias atentas a las relaciones entre sociedad y naturaleza.
La participación en la Ciranda también generó oportunidades para reflexionar sobre la propia educación. La interacción con materiales naturales como semillas y plántulas mostró que el involucramiento de las infancias surge de la experimentación, la escucha y la acción colectiva. Entre canciones, conversaciones y actividades compartidas, niñas y niños construyeron sus propios significados sobre el cuidado, la cooperación y la convivencia con sus territorios. Esta experiencia evidenció que la educación agroecológica se basa en vivencias prácticas, compartidas y situadas.
La Ciranda también reforzó la idea de que la agroecología tiene que ver con cómo criamos a las infancias, cómo aprendemos en conjunto y cómo construimos comunidades basadas en la cooperación, el cuidado y el respeto por la naturaleza. Espacios como este son pequeños semilleros donde se cultivan valores y relaciones desde edades tempranas, permitiendo que la agroecología crezca entre generaciones.
Autor: Leonardo Denardi Messina es actualmente estudiante de maestría en Administración y Sociedad en la Universidad Federal de São Carlos (UFSCar). Forma parte de un grupo de investigación sobre gestión rural, políticas públicas y agroecología. Contacto: ldmessina@estudante.ufscar.br
Historia 2
Aprender a través del trabajo colectivo en una universidad brasileña

Para un grupo de estudiantes en Minas Gerais, la agroecología no solo se aprende en las aulas, sino que se vive a través del trabajo colectivo en el campo.
Dentro del programa de grado en agroecología del Instituto Federal del Sudeste de Minas Gerais, estudiantes y docentes pronto se dieron cuenta de que comprender la agroecología requería trabajar junto a agricultores y agricultoras. De esta necesidad surgieron los Mutirões Agroecológicos: jornadas de trabajo colectivo en fincas locales que se convirtieron en una parte central del aprendizaje estudiantil entre 2012 y 2019.
Cada mutirão se organizaba de forma colectiva. Las y los agricultores compartían sus necesidades – siembra, manejo del suelo o pequeños proyectos de construcción – y estudiantes y miembros de la comunidad se reunían, a menudo los domingos, para una jornada de trabajo compartido. Estos encuentros solían concluir con una comida colectiva y un círculo de conversación, donde se intercambiaban experiencias y saberes.
El aprendizaje ocurría haciendo. El estudiantado se vinculaba con los conocimientos prácticos del campesinado, mientras que las y los agricultores entraban en contacto con ideas agroecológicas provenientes de la universidad. Para muchas estudiantes de origen urbano, este fue su primer contacto real con la vida rural. Como señaló una de ellas, sin los mutirões, gran parte de lo que aprendieron sobre la agricultura y la vida en el campo habría permanecido lejano.
La experiencia también reveló sus límites. La continuidad de los mutirões dependía en gran medida de la iniciativa estudiantil, con poco apoyo institucional. A medida que quienes los organizaban se graduaban – y posteriormente con el impacto de la pandemia de COVID-19 y la disminución de la matrícula – la práctica fue debilitándose gradualmente. Aun así, algunos de estos vínculos continúan más allá de la universidad a través de iniciativas como la Asociación ECOletivo, que sigue activa en la actualidad.
Los mutirões demostraron que la agroecología se aprende a través de las relaciones entre personas, territorio y sistemas de conocimiento. El trabajo colectivo se convirtió en una forma de construir vínculos, compartir saberes y aprender desde la experiencia vivida.
Autores: Raquel Ceroni Ferreira trabaja como técnica ambiental y practicante de permacultura, enfocándose en la gestión de cuencas hidrográficas, el geoprocesamiento y la restauración de áreas degradadas. Francislian Silveira de Souza es agricultor, agroecólogo, educador ambiental y comunicador, especializado en la implementación y gestión de sistemas agroforestales y restauración agroecológica. Contacto: ceroniraquel@gmail.com
Estos artículos forman parte del número 4-2026: Los jóvenes a la vanguardia de la agroecología.
