2026 | varios autores | Issue 4 Las juventudes liderando la agroecología

Historias cortas: Educación agroecológica arraigada en la vida

Rooted Magazine presenta siete historias vibrantes que demuestran que la agroecología es una forma de vida que se aprende en todas partes: en aulas, cocinas, campos, calles y comunidades. Conoce a estudiantes de secundaria en Australia que, en una escuela agrícola, siembran, cosechan, cuidan y cocinan como parte de su currículo; a estudiantes en Camboya que, muchos sin experiencia previa, se sumergen por completo en la agroecología; a clubes de Green School en Ghana que impulsan la acción comunitaria; a aulas en Italia que construyen una ecoalfabetización agroecológica; a docentes en Malawi que transforman terrenos escolares áridos en parcelas de permacultura y bosques de alimentos; a estudiantes en México que componen paisajes sonoros para escuchar lo cotidiano y lo invisible; y a generaciones en Uganda que se reconectan a través del intercambio intergeneracional de saberes en eventos culturales. Estas iniciativas muestran una forma de aprendizaje agroecológico que se saborea, se huele, se escucha y crece.



Historia 1: Australia

Granja en la escuela: formando a la próxima generación en Australia

La responsable de la finca regenerativa, Clarrie Smith, junto a Charlee y Paul cosechando zanahorias. Foto: Farm My School

Lo que comenzó como una idea revolucionaria de Farm My School – convertir terrenos infrautilizados en los campus escolares en granjas regenerativas – es hoy un modelo consolidado en el Bellarine Secondary College, en la localidad de Drysdale, en Victoria, Australia. La granja se ha convertido en mucho más que un huerto: es un sistema alimentario en funcionamiento, un espacio de formación y un punto de encuentro comunitario.

En esta granja-escuela, estudiantes de secundaria siembran, cosechan, cuidan y cocinan como parte de un currículo que conecta ciencia, bienestar, artes y sostenibilidad en un aula viva. La comunidad también participa: familias locales acceden a productos frescos y de temporada a través de canastas semanales de verduras, y asisten a talleres facilitados por chefs para aprender habilidades prácticas de preparación de alimentos saludables y nutritivos.

Farm My School también ofrece un Programa Incubadora que proporciona pasantías remuneradas en la granja para estudiantes seleccionadas con interés en la horticultura y la agricultura regenerativa. Esto demuestra que las escuelas pueden convertirse en centros dinámicos tanto para la formación laboral como para la creación de la próxima generación de personas líderes en los sistemas alimentarios.

“En la granja hay paz”, dice Alex, de 18 años, participante actual, quien atribuye al programa haberle ayudado a encontrar su rumbo. “Solo se escuchan los pájaros y poco más.” “Como tengo dislexia, aprender en un aula tradicional me resultaba difícil”, cuenta Charlee, de 19 años. “La pasantía me ha ayudado a aprender de nuevas maneras y a seguir en la escuela.” Paul, de 19 años, añade: “Esta oportunidad ha mejorado mi vida tanto mental como físicamente.”

Tras el éxito de su programa piloto, Farm My School se ha expandido a un segundo espacio en la cercana localidad de Colac. Y esto es solo el comienzo: la visión a largo plazo es integrar granjas en escuelas de toda Australia e incluso a nivel internacional.

Autora: Jacqui Taylor es responsable de Marketing y Comunicación en Farm My School, una organización sin fines de lucro que colabora con escuelas para transformar sus espacios infrautilizados en granjas agroecológicas. Contacto: hello@farmmyschool.com.au



Historia 2: Camboya

Integrar la tecnología con la tradición en Camboya

Decorando el mural de la gallina durante una actividad de recaudación de fondos en Squire and Partners, estudio de arquitectura del AgriTech Centre. Foto: Green Shoots Foundation

Bajo el lema ‘Cuidar la tierra, empoderar a las juventudes’, nuestro plan de estudios anual en agroecología en 2025 involucró a 80 estudiantes de secundaria de zonas rurales de dos provincias del noroeste de Camboya. Las y los estudiantes – muchos de los cuales tenían un acercamiento previo limitado a la agroecología – participaron en una experiencia de aprendizaje verdaderamente inmersiva que abarcó desde la construcción de la salud del suelo hasta el fomento de la biodiversidad.

El centro del programa fue el inspirador AgriTech Centre, ubicado en la galardonada Eco Farm, donde las y los estudiantes participaron en sesiones mensuales de formación, salidas de campo e intercambios locales. En los últimos cuatro meses del proyecto, recibieron pequeños fondos semilla para poner en marcha y monitorear sus propias iniciativas de negocio agroecológico. Entre los proyectos se incluyeron el cultivo de hongos y la producción de hortalizas en terrenos escolares para abastecer a restaurantes cercanos. En palabras de una estudiante: “Es fundamental mostrar a las y los jóvenes que la agricultura importa – y que tienen un papel significativo que desempeñar en ella”.

Tras un año completo de implementación del currículo, aprovechamos sus contenidos para desarrollar un juego de mesa sobre agroecología llamado Seeds of Change. El juego ofrece una experiencia práctica y simulada de toma de decisiones agroecológicas, y desafía a las y los estudiantes a enfrentarse a escenarios de la vida real.

Una de estas situaciones surgió a finales de 2025, cuando un conflicto militar en la frontera entre Camboya y Tailandia obligó a las personas de la zona cercana al AgriTech Centre a desplazarse hacia campamentos de evacuación. Desde que las familias comenzaron a regresar a sus hogares tras el alto el fuego de enero de 2026, Green Shoots ha estado colaborando con jóvenes agricultoras y agricultores en una respuesta humanitaria que incorpora soluciones agroecológicas.

Por ejemplo, estamos introduciendo conjuntamente prácticas agroecológicas para la cría de gallinas. Como inspiración, utilizamos la mascota del AgriTech Centre —la “gallina de permacultura”— que representa el concepto de la gallina como punto central de todas las actividades agrícolas integradas: airea el suelo, aporta estiércol saludable para el compost y actúa como control natural de plagas. En 2026, trabajando con jóvenes agricultoras y agricultores y escuelas secundarias locales, planeamos demostrar esta práctica en el terreno.

Autora: Muneezay Jaffery es gerente de operaciones en Green Shoots Foundation, que apoya programas liderados por las comunidades que integran el empoderamiento económico, la alimentación y la agricultura, la educación y el apoyo comunitario. Contacto: muneezay@greenshootsfoundation.org



Historia 3: Ghana

Co-crear soluciones climáticas en los clubes escolares verdes de Ghana

Niñas y niños participando en una sesión de sensibilización climática en el distrito de Central Gonja, Ghana. Foto: FIDEP Foundation

En los distritos de tierras secas de Ghana, agricultores y familias enfrentan una creciente incertidumbre climática. Las lluvias ya no son predecibles, la capa superficial del suelo pierde fertilidad rápidamente y los ciclos agrícolas tradicionales se están desestructurando. En este contexto, en 2023 lanzamos los Green School Clubs (clubes escolares verdes) en tres localidades del distrito de Central Gonja.

Estudiantes y docentes cultivaron huertos con plántulas y compost, co-diseñaron módulos sobre plantación de árboles y lideraron sesiones de sensibilización climática utilizando herramientas de aprendizaje participativo. En 2025, este modelo se replicó en tres escuelas del distrito de Nabdam.

Observamos cómo el aprendizaje pasó de la teoría a la experiencia vivida cuando estudiantes y docentes diseñaron y gestionaron sus propios huertos. Y cuando profesorado y alumnado co-diseñaron experimentos junto a agricultores locales, lograron desarrollar soluciones de bajo costo, pertinentes para el contexto y adaptadas al clima: desde composteras hechas con materiales reciclados hasta métodos de conservación de semillas.

El estudiantado se convirtió en cuidador de su entorno. Tanto en Central Gonja como en Nabdam, notamos que las familias comenzaron a adoptar las prácticas sostenibles y respetuosas con el clima introducidas por sus hijas e hijos. A partir de estas experiencias, planeamos ampliar el modelo de clubes escolares verdes a cinco distritos adicionales.

Las escuelas aún enfrentan barreras materiales como la escasez de agua, la falta de sistemas de riego, la inseguridad en el acceso a la tierra y el mal estado de los cercados, recordándonos que la resiliencia también depende de infraestructuras adecuadas y del respaldo institucional. Aun así, nos anima comprobar que la transformación de la educación rural para centrarse en la adaptación a la incertidumbre climática puede prosperar cuando se basa en la participación, el sentido de pertenencia y la co-creación.

Autores: Esther Nyamekye Opoku, David Adjei y Priscilla Sedinam Akoto trabajan con la Fundación FIDEP en Kumasi, Ghana, con un enfoque en resiliencia climática, gobernanza ambiental y desarrollo inclusivo. Contacto: hello.fidep@gmail.com



Historia 4: Italia

Alfabetización ecológica agroecológica como camino hacia la gestión del territorio liderada por jóvenes en Italia

Observación para comprender las sinergias entre distintos tipos de suelo y sus efectos en la retención de agua. Foto: Navdanya International

La zona rural alrededor del lago Bracciano, en Italia, se encuentra bajo una fuerte presión ecológica. En este contexto, las escuelas han abierto espacios durante los últimos cinco años para desarrollar programas de agroecología co-diseñados con y para jóvenes.

En 2017, gran parte del agua de este lago volcánico fue extraída y desviada hacia Roma, dejando un ecosistema vulnerable que aún no se ha recuperado. Los campos de monocultivo en la zona ejercen una presión adicional sobre los recursos hídricos, mientras que el cambio climático y la sequía continúan intensificándose. Para las personas jóvenes de este territorio, permanecer en el campo no es una opción viable, y muchas migran a las ciudades en busca de educación superior y empleo.

Con el objetivo de revertir esta situación, Navdanya International está acercando herramientas de agroecología no formal a la comunidad a través de canales formales como escuelas secundarias y de educación media. Nuestros programas combinan teoría y práctica: incluyen formaciones en agroecología vinculadas al territorio, el mapeo de cadenas alimentarias locales y la puesta en marcha de procesos participativos que devuelven protagonismo a las y los jóvenes. Ofrecemos programas de alfabetización ecológica que se desarrollan en distintos espacios, alternando entre aulas, bosques y fincas.

El programa es guiado por personas jóvenes expertas y co-diseñado por quienes participan. Las y los jóvenes se conectan con agricultores agroecológicos locales, organizaciones de base, actores de los mercados locales y diversas instituciones. El análisis político y la formación en incidencia permiten traducir el trabajo de base en habilidades que les posibilitan participar en espacios de toma de decisiones, desde lo local hasta lo internacional.

Según nuestra experiencia, este tipo de alfabetización ecológica situada en el territorio es clave para avanzar hacia sistemas alimentarios ecológicos y justos. Nuestro enfoque colaborativo y desde abajo ha dado lugar a nuevas generaciones de jóvenes en acción, que transforman sus comunidades y sistemas alimentarios desde dentro. Hemos aprendido que la agroecología es mucho más que un conjunto de técnicas: es un camino de emancipación y pertenencia que permite a las juventudes reconectarse con sus territorios.

Autora: Mateja Lara Schmidt es educadora y facilitadora en Navdanya International, una organización sin fines de lucro que impulsa sistemas alimentarios justos y resilientes a través del cuidado colectivo de la biodiversidad y la soberanía de los bienes comunes. Contacto: mateja.schmidt@navdanyainternational.org



Historia 5: Malawi

Transformando la narrativa en las escuelas de Malawi

Una persona estudiante en una de las escuelas mostrando lo que ha cultivado en su huerto. Foto: SCOPE Malawi

En Malawi, muchas personas con raíces rurales suelen ver la agricultura como una última opción. Esto se debe a los altos niveles de pobreza en las zonas rurales, a la falta de prestigio asociada al trabajo agrícola y a la creencia generalizada de que el “éxito real” solo puede encontrarse en empleos urbanos. Nuestro trabajo en Schools and Colleges Permaculture (SCOPE) Malawi ha contribuido a cambiar esta narrativa para muchas personas jóvenes, permitiéndoles verse no como simple mano de obra, sino como mediadoras de conocimiento en sus comunidades.

Transformamos los terrenos áridos alrededor de las aulas en parcelas demostrativas de permacultura y bosques alimentarios productivos. Las y los estudiantes practican la diversificación de cultivos, producen sus propios biofertilizantes a partir de materiales locales como salvado, ceniza, estiércol animal y residuos de cultivos carbonizados, y gestionan sistemas de captación de agua. Las escuelas se están convirtiendo en laboratorios vivos de agroecología.

Los comedores escolares se abastecen de estos huertos, lo que mejora la nutrición y genera beneficios económicos tangibles. En algunas comunidades, hemos logrado reducir el “periodo de escasez” – cuando niñas y niños asisten a la escuela con hambre y aumentan las tasas de abandono – de un promedio de seis meses al año a tres o cuatro meses.

Nuestra estrategia no es solo enseñar, sino empoderar a jóvenes practicantes de la agroecología mediante aprendizajes prácticos que fomenten un sentido de agencia. Por ejemplo, jóvenes agricultoras y agricultores están vendiendo una diversidad de cultivos como maíz, sorgo, mijo, frijoles y otros productos locales en los mercados, en lugar de depender de monocultivos. El enfoque agroecológico que llevan a sus hogares también ha impulsado un potente proceso de aprendizaje intergeneracional. Así, las y los jóvenes están convenciendo a sus familias de conservar semillas autóctonas que sus mayores valoraban, pero que habían sido abandonadas en favor de híbridos supuestamente “mejorados”.

Nuestro trabajo en comunidades escolares ha impulsado la producción local de insumos, asegurando que el dinero permanezca en la comunidad, y ha fomentado la diversificación a lo largo de toda la cadena de valor. Más allá de la producción agrícola, las comunidades participan en el manejo postcosecha y en la agregación de valor, elaborando productos como mermeladas y jugos. Esta diversificación se extiende también a la ganadería, la apicultura y la piscicultura, creando múltiples fuentes de ingreso y fortaleciendo la resiliencia local.

Hasta la fecha, hemos observado resultados positivos concretos en más de 50 comunidades escolares en 14 distritos de Malawi, y estamos planificando ampliar este modelo mientras cultivamos a la próxima generación de liderazgos en soberanía alimentaria.

Autor: Jazzakah Mapasa es practicante de agroecología y oficial de programas en SCOPE Malawi. Contacto: jazzakah@scopemalawi.com



Historia 6: México

Escuchar el territorio: formación agroecológica a través de paisajes sonoros

Inspiración para paisajes sonoros durante los encuentros territoriales de PIES ÁGILES. Foto: León de La Mora

In 2023, 24 postgraduate university students recorded soundscapes in Mexico’s Jalisco and Nayarit territories: kitchens, gardens, chickens, trains, paths through cornfields, children’s voices, songs, crickets, and the wind in the branches. More than simply recording sounds, the exercise proposed a way of attentively listening to the everyday and the invisible, that which also sustains life in the agroecological sphere.

Los objetivos para los y las estudiantes eran comprender y reconocer el entorno agroecológico, fortalecer una identidad colectiva y devolver lo aprendido. Las grabaciones no solo documentaron el entorno, sino que también despertaron memorias, emociones e imaginarios compartidos: “Imaginé el olor de la tierra mojada… solo la música de la naturaleza” (Jorge C.); y “¡Hasta me dio hambre al escuchar el sonido de la estufa!” (Judith M.).

De este modo, la experiencia promovió una pedagogía sensible y situada. Al escuchar y comentar los audios entre sí, se activaron recuerdos, se evocaron paisajes (“¡Me imaginé en la selva!”) y se reconoció el potencial narrativo de los sonidos para “contar historias y… cuidar nuestro hermoso planeta” (María de L.). La escucha colectiva fortaleció los vínculos comunitarios y abrió nuevas formas de narrar y compartir la agroecología en la vida cotidiana.

Esta experiencia sugiere que la escucha – amorosa, colectiva y territorial – puede convertirse en una poderosa herramienta pedagógica en la educación agroecológica. Recomendamos incorporar este tipo de ejercicios de escucha activa en procesos educativos que busquen conectar saberes sensoriales, prácticas narrativas y comunicación comunitaria. Escuchar la tierra no solo permite reconocer sus paisajes sonoros, sino también cultivar horizontes compartidos desde los cuales construir una soberanía alimentaria profundamente arraigada.

Autora: Amparo Albalat Botana es investigadora y docente formada en biología y desarrollo rural en la Universidad Autónoma Chapingo, México. Su trabajo articula la agroecología, los feminismos y la ecología política. Contacto: amparoalbalat@hotmail.com

Este texto recoge un diálogo entre estudiantes de la Especialización en Soberanía Alimentaria y Gestión Estratégica de la Incidencia Local (PIES ÁGILES) de la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación SECIHTI de México. Los paisajes sonoros están en proceso de preparación para el canal de YouTube de PIES ÁGILES.



Historia: Uganda

Colaboración intergeneracional para la agroecología en Uganda

Como parte de su compromiso, las jóvenes participan en la construcción del corral para cabras. Foto: Audacious Africa

Para explorar el poder transformador del intercambio de conocimientos intergeneracional en el impulso de la agricultura agroecológica en Uganda, creamos espacios comunitarios y eventos culturales donde personas adultas mayores y jóvenes se reúnen para intercambiar saberes y relatos sobre la cultura alimentaria y la agroecología.

Por ejemplo, durante nuestros encuentros ‘”Ask Jajja”, se invita a jóvenes a hacer cualquier pregunta a una persona mayor de la comunidad – “Jajja”, que en luganda significa abuelo o abuela – sobre alimentación, suelos, poder, soberanía, sostenibilidad, cultura o identidad. Estas sesiones permiten que las personas mayores transmitan sabiduría ancestral sobre la agricultura y otros aspectos de la vida, mientras que las juventudes utilizan el ritmo y el color para expresar sus aprendizajes y reflexiones en forma de poemas, canciones, danzas y pequeñas obras de teatro.

Hemos comprobado que la estrategia más efectiva para hacer la agroecología más accesible y atractiva para las juventudes ha sido asegurar que las actividades estén co-lideradas por jóvenes y personas mayores. Esto despierta un respeto mutuo: las personas mayores se sienten valoradas por sus conocimientos, mientras que las juventudes adquieren habilidades prácticas y la confianza para liderar.

La colaboración intergeneracional también enseña a las personas jóvenes que la transformación de los sistemas alimentarios requiere una transformación en la forma en que se ven a sí mismas: no solo como consumidoras, sino también como productoras. Por ejemplo, los diálogos “Ask Jajja” dieron lugar a un proyecto de “cabra semilla” para un grupo de 20 jóvenes en el distrito de Nwoya. Estas jóvenes recibieron cabras que, a su vez, proporcionan estiércol para los huertos y alimento o ingresos para quienes las cuidan cuando los animales son finalmente consumidos o vendidos.

El proverbio luganda “Emiti emito gyegigumiza ekibira” se traduce como “Los árboles jóvenes son el futuro del bosque”. Los intercambios con agricultoras y agricultores mayores de pequeña escala han empoderado a las juventudes para convertirse en agentes activos de la justicia alimentaria y para recuperar su papel como guardianas del conocimiento local.

Autora: Sarah Nakame es fundadora y Chief Inspiration Officer de Audacious Africa, una ONG con sede en Uganda. Contacto: audaciousafrica1@gmail.com


Estos artículos forman parte del número 4-2026: Las juventudes liderando la agroecología.